Gracias a una ley del gobierno conservador, los obispos pueden inmatricular a nombre de la Iglesia Católica aquellos bienes que consideren oportuno. Para ello solo necesitan un certificado del obispo donde se afirme la propiedad inmemorial del bien. La ley convierte así a los obispos católicos en notarios. Se pretendía registrar a nombre de la Iglesia Católica aquellas propiedades que fuesen suyas con un coste mínimo.
https://www.lanuevacronica.com/leon-y-las-inmatriculaciones
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