martes, 7 de agosto de 2007

La Ubicación del INTECO

Se ha hecho público que el anunciado INTECO, un instituto nacional dedicado a investigar en las tecnologías de la telecomunicación, se ubicará en el Polígono de la Lastra. El anuncio ha producido reacciones de rechazo en el entorno de la Junta de Castilla y León, que pretendía que se instalase en el incipiente Parque Tecnológico de León. La cuestión se ha presentado por el PP como un derroche de fondos públicos y algunos han intentado insinuar que existe una trama inmobiliaria tras esta decisión.

Parece normal pensar que dicha entidad es muy adecuada para ubicarse en un parque tecnológico, pero, en cualquier caso, esa es una decisión libre en la que influyen muchos más factores que la simple denominación de un recinto como tal. Para empezar, el publicitado polígono de pretendida excelencia en innovación va a recibir una planta de producción, que inicialmente se iba a situar en un polígono industrial, como principal motor. El resto de las cinco anunciadas se dedican a esa actividad o a la consultoría.

Además, la Junta no ha captado en firme ninguna empresa que no estuviese funcionando ya en León. En definitiva, el manoseado parque tiene de “tecnológico” los letreros, ya que las empresas que han comunicado su traslado allí no cuentan con una preferente dedicación al I+D+I. Por esta causa, la reacción de la Junta parece motivada porque el INTECO podría haber resuelto el papelón que sus consejerías han desempeñado hasta ahora en el Parque Tecnológico de Oteruelo.

Además, el desarrollo del INTECO se pretende, según parece, rápido. Dejar en manos de la Junta más información y margen de decisión sobre sus actividades que las imprescindibles parece poco recomendable en ese caso a la vista de su actuación en estas tierras. La Junta debería conseguir por sí misma empresas e institutos de nueva implantación en la autonomía para este presunto recinto tecnológico, al igual que hizo en otro.

Por otra parte, poner como escándalo urbanístico una operación en la Lastra de 1,4 millones de euros por la compra de 6400 metros de suelo resulta incongruente. ¿Es millón y medio de euros un problema de estado? ¿Qué se puede decir entonces de la pretensión de adjudicar con extraña urgencia un contrato por 45 millones de euros a 15 años sin acuerdo de todos los grupos por mantener las orillas de los ríos en la capital leonesa? ¿Tiene algo que decir la Junta al respecto?

Lo único importante del INTECO es su rápido desarrollo, cuestión que a la Junta parece preocuparle menos que el lugar de su implantación. Por esta causa cabe pensar que los responsables del ente autonómico podrían dedicarse a hacer su trabajo, dejar de bloquear proyectos y explicar, de paso, qué ha hecho la Junta por León en 23 años, si se excluye el MUSAC, construido con las plusvalías de Eras.

Euforia Berciana

El ascenso de la Ponferradina a la segunda división del fútbol español unida a la positiva evolución de la economía berciana ha despertado una oleada de sano optimismo en la comarca. Es excelente que una parte de León alcance ese actual grado de orgullo colectivo y autoconfinza, por cuanto son éstos algunos de los motores de la iniciativa y el progreso. No en vano el crecimiento económico es producto de las buenas perspectivas más que de realidades bien fundadas.

Sin embargo ello no puede ser obstáculo para que se ignoren las debilidades y amenazas que acechan en el devenir económico más próximo. La conveniencia de explotar las posibilidades de este buen momento pasan por analizar las limitaciones actuales y futuras de la comarca bergidense.

Para hablar con más propiedad hemos de centrar el área de eclosión económica en Ponferrada y su área metropolitana –básicamente la hoya berciana-, ya que las zonas más alejadas sufren los mismos problemas de declive que el resto de León. Por otro lado, entender que la apertura de los últimos tramos de la autovía A-6 tuvo una relación directa con el inicio de este proceso ayuda a ponderar la importancia de las comunicaciones aquí.

A partir de ese hito la concentración de inversión pública, gracias al plan del carbón, explica este periodo expansivo, ya que ha supuesto una llegada de fondos suplementarios desconocida históricamente. Al mismo tiempo, esto supuso el drástico recorte de inversiones públicas en el resto de la provincia, puesto que la Junta retiró sus fondos propios para emplearlos en otras zonas. El resultado ha sido un evidente contraste entre la evolución de la Ponferrada metropolitana y el resto de León, que puede haber llevado a la interpretación de que se asiste a un crecimiento endógeno casi sin límites. No hay que confiarse: cuando Ponferrada deba ser competitiva sin fondos del carbón la coyuntura será muy distinta.

Es necesario considerar que los fondos de la reconversión del carbón irán descendiendo hasta desaparecer. Por esta razón es fundamental que los que llegan actualmente sean dedicados a garantizar una favorable posición competitiva de Ponferrada y su entorno en el marco de 2015.

Ponferrada ha de ser el motor de la economía en ese espacio invertebrado que ocupan las montañas entre Monforte y Foncebadón, entre Braganza y Cangas de Narcea. Los fondos del carbón permiten grandes inversiones para acometer ese objetivo; concentración de fondos que será imposible para una zona de apenas 150.000 habitantes dentro de diez años.

Es necesario abordar el futuro del occidente leonés con una visión integral que incluya los espacios ultraperiféricos. La Diputación debería planificar las acciones que garanticen el liderazgo de Ponferrada en esa zona cuando concluya este Plan del Carbón, en 2013.

lunes, 6 de agosto de 2007

Turismo en el Alto Bernesga

La cuenca alta del río Bernesga tiene más fama de industrial y degradada que otras de su entorno. La acumulación de grandes pueblos, de una carretera nacional, de líneas de alta tensión, del ferrocarril, de minas, de canteras o de algunas grandes industrias ha fomentado la imagen de área con limitado interés para el turismo.
Sin embargo es precisamente esta diferencia la que puede resultar ventajosa ante las nuevas demandas. La existencia de grandes empresas simultaneada con el mantenimiento de espacios naturales de valor a tan sólo unos minutos de coche puede llegar a ser un binomio poderoso, capaz de transformar la visión peyorativa que frecuentemente se ha cernido sobre esta zona.
Si La Robla no es todavía un lugar que pueda ofrecer un conjunto urbano atractivo -a pesar de la sensible mejora experimentada en los últimos años-, sí reúne importantes recursos para cumplimentar una oferta absolutamente fuera de lo común. La explotación del creciente turismo industrial puede tener en esta población y su zona de influencia un impacto sobresaliente.
En las tierras de Alba y Fenar se encuentra una industria cementera indudablemente espectacular por su tamaño. La visita al complejo que integra su enorme cantera, su cinta transportadora y sus ciclópeas instalaciones es una oportunidad que podría ambicionar cualquier visitante de turismo interior. Aledaño a esta planta se podría mostrar la central térmica, alimentada por otra cinta transportadora desde una mina. Otro de los aparatos productivos más espectaculares de cuantos se encuentran en el norte de León es la mina a cielo abierto de Santa Lucía, a la que se puede acceder desde La Robla por una carretera de ensueño, entre praderas, montes y bosques.
Para potenciar este recurso latente, hoy inexplotado, el Ayuntamiento de La Robla podría llegar a acuerdos con las empresas en los que éstas permitiesen una visita guiada, con las limitaciones pertinentes, como una forma de revertir en el contorno los inevitables daños ambientales ligados a su actividad industrial.
A esto se puede añadir la visita a otros recursos singulares cercanos, como el Fontañán, el Faedo de Ciñera, el desfiladero de Piedrasechas o las prodigiosas ruinas del no menos asombroso Castillo de Alba; mirador ideal desde el que se aprecia una visión panorámica del conjunto industrial, la vega del Bernesga y, al fondo, la ciudad de León, así como del Teleno, Pajares, la cruz sobre la vega del Porma y hasta los Picos de Europa.
Las ruinas del Castillo de Alba son el complemento fundamental para cerrar una oferta diferenciada y atractiva porque aúnan el valor histórico y el paisajístico, y su conservación es compatible con las canteras aledañas y necesaria para un nuevo planteamiento del futuro de la cuenca alta del Bernesga.

Capital Social Lacianiego

La expresión “capital social” se utiliza para designar la capacidad de movilización de una sociedad en torno a sus propios intereses colectivos; ello sin que medie el beneficio particular, al menos como prioridad. El capital social de cada zona expresa su vitalidad, iniciativa y capacidad de recuperación ante situaciones desfavorables. También muestra el grado integración de la población en su comarca y su deseo de supervivencia en el futuro.
El sábado tuvo lugar la celebración de un acto en el que se hizo entrega del premio “Lacianiego del Año”. Este reconocimiento fue otorgado a Plácida, una mujer que ocupa gran parte de su tiempo en la atención de enfermos de Mal de Alzheimer, de manera altruista, desde hace años. Se trata de un premio al compromiso con la colectividad y a la perseverancia, concretado en esta persona. Laciana, que vive tiempos difíciles, reconoce valores que le son imprescindibles si se quiere reorientar el futuro del Valle. En Plácida se personifica la necesidad de que los lacianiegos cojan las riendas de su futuro con fuerza, decisión y valentía.
El hecho de que el último premio de “Lacianiego del Año” fuese concedido en el año 1994 da una idea del proceso de desvertebración social que Laciana ha sufrido en estos años. En aquella ocasión también fue adjudicado por una asociación sin ánimo de lucro. Hasta hoy, doce años después, ninguna agrupación había recogido el testigo. La Asociación de Amigos del Valle de Laciana y “El Mixto” han demostrado una capacidad de organización y de trabajo sobresalientes en un acto que se caracterizó por el orden, la naturalidad y la calidez.
La entrega del premio fue organizada por la revista “El Mixto”, una edición que destaca entre las que se producen en las comarcas leonesas por la libertad de sus contenidos, el compromiso y calidad técnica. Se trata de una publicación bimensual realizada por un equipo sin ánimo de lucro. “El Mixto” alcanza ya los 13 números, lo que le convierte en un vehículo de información independiente plenamente consolidado en la comarca.
El grupo de personas que concurre en torno al esfuerzo común que representa la revista puede ser la referencia sobre la que pivote el insoslayable debate sobre Laciana. Es necesario que un grupo de comarcanos ajenos a la lucha política provoquen la reflexión sobre el Valle que ha de ser cuando el carbón termine. Asimismo es necesario definir ya cuál es el camino elegido por los lacianiegos para llegar a esa meta.
La urgencia viene dada porque Laciana pierde población rápidamente, pero aún conserva un contingente capaz de dar la vuelta a esta situación de declive. Si no se aprovecha dicha circunstancia seguirá los pasos del área Cistierna-Sabero, una dura experiencia que debería servir de enseñanza a todos los leoneses.

domingo, 5 de agosto de 2007

León: Montaña y Estrategia

Desde un punto de vista paisajístico el arco montañoso de León podría dividirse en dos grandes zonas. Por un lado encontramos Babia, Luna, y la línea oriental, donde emerge la elevación de las piedras calizas. Por el otro asoma la zona occidental y parte de la central, hasta Cepeda y Omaña, en las que se pierde la escarpadura para mostrar elevaciones más redondeadas constituidas por rocas pizarrosas.

Esas torres calcáreas entre Riaño y Babia determinan de tal manera la perspectiva del observador que se erigen en el elemento característico del paisaje. Además, la juventud de esos roquedos y su gran altura no permitieron una economía más allá de la subsistencia ni una arquitectura muy singular. Así hasta los años cincuenta muchos núcleos estaban integrados por viviendas sencillas, rectangulares, con tejado vegetal: lo que llaman “casas de techo”. Por esta razón y por los estragos que causó la guerra no se encuentran poblaciones de gran monumentalidad.

En cambio, en la mitad occidental leonesa los abruptos picos se transforman en montes panzudos que conforman paisajes bellos, pero menos espectaculares. Además, ese tipo de estructuras y la menor altitud facilitaron la existencia de cultivos y mayor carga ganadera en Maragatos, la Valdería, El Bierzo, la Cabrera, o Cepeda. El resultado sobre los núcleos de población de esa economía fue notorio: las casas de techo fueron sustituidas por casas de corredor, que en la otra zona aparecen más ocasionalmente. En definitiva, la mitad occidental de la montaña de León cuenta con menor espectacularidad paisajística. En contraste, atesora una riqueza en su arquitectura popular sin comparación con las comarcas de roca caliza.

Como consecuencia de este sencillo análisis se deduce que las estrategias de conservación y de promoción turística debieran ser diferenciadas entre ambas zonas. Por ejemplo, aunque la destrucción de un espacio natural es rechazable en todas partes, las agresiones al paisaje en la montaña caliza, como se pretende con la línea eléctrica Lada-Velilla, son todavía menos asumibles, puesto que es su elemento identificador. Al mismo tiempo conjuntos singulares como Maraña debieran ser valorizados.

A su vez, las actuaciones sobre los conjuntos urbanos de las comarcas pizarrosas que no respeten las tipologías tradicionales son menos tolerables que en el oriente. Por ello, la destrucción de un palacete que está teniendo lugar en la Calle del Agua de Villafranca del Bierzo es un acto incalificable. Sin embargo la rareza del desfiladero de La Barosa y de los roquedos de la Encina de la Lastra son valores peculiares del occidente.

Los cisastures estamos reflexionando sobre las posibilidades de León con una dedicación inusual. Es hora de que esa coyuntura empiece a producir aplicaciones prácticas.

Espuma en Caja España

Caja España es una empresa de gran tamaño e indudable solidez. A esta afirmación, que es poco cuestionable, se le pueden añadir todos los perifollos que uno quiera, aunque no modificarán la cuestión de fondo: se trata de una entidad financiera de larga trayectoria, con personal muy profesionalizado y una dirección experimentada, que sigue la pauta marcada en su plan estratégico.

Sin embargo, una corporación tan grande concita el interés de los grupos de poder si pueden intervenir, aunque sea un poco, en la gestión. Eso les proporciona fotos, espacio para declaraciones en los medios de comunicación y recursos para el beneficio propio o para alimentar sus redes clientelares. Con todo, la acción de estos finalistas del poder influye relativamente poco en lo que es propiamente la marcha del negocio, algo que suele escapar a las capacidades y preparación de muchos de estos “consejeros”.

Por esta razón el ruido que se ha generado en torno a las elecciones en Caja España se parece bastante a un globo: mucho volumen y poco contenido. De hecho, si no hubiesen aparecido los dos presuntos compradores de votos en la convocatoria –el de los cien euros en ésta y el de los relojes de la anterior- poco hubiese quedado de este tumulto mediático que tanto tiempo hace perder a los que consumimos prensa.

Lo cierto es que los intereses por participar en los órganos de la caja leonesa son los mismos que aparecen ante las elecciones de cualquier otra, sea en Burgos, Sevilla o Barcelona. Para los partidos la participación en las cajas supone la posibilidad de proporcionar ayudas a colectivos afines, y también a otros de los que se busca el favor. Además permite acceder con más facilidad a créditos con los que pagar los gastos de la formación correspondiente.

Para diversos miembros de las más altas instancias ha supuesto la obtención de cuantiosos créditos para sus negocios o gastos particulares, empréstitos que hubiesen necesitado de mayores garantías de no haberse solicitado desde dentro de los órganos de dirección. Esta cuestión, de dudoso rigor técnico y ético, era explicada recientemente en el económico Cinco Días, en el que se citaba a varios presidentes de las cajas, entre ellos el de Caja España, que figuraban con importantes créditos de la entidad cuya dirección ejercían.

Sin embargo, tantas astillas son minucias para el volumen de estos mastodontes financieros, que continúan su marcha sin desfallecer, aunque es inevitable que se cultive internamente la desconfianza a tanto concurrente sin una formación adecuada. Dejemos en paz, por tanto, al toro y esperemos que una vez más los tratantes se dediquen a lo suyo, que parece ser repartirse mamporros y guiños, pero sin ruido. Y que el olvido caiga entre los que perdieron demasiados principios en la trifulca.

sábado, 4 de agosto de 2007

León, Kyoto y la Minería

Como se conoce, el clima nunca ha sido constante a lo largo del tiempo histórico. Sabemos que se han producido variaciones notables de los ciclos anuales en diversas etapas de la Historia. Esos cambios han contribuido decisivamente en la transformación de los equilibrios geopolíticos de cada momento. Sin embargo, como se trataba de variaciones lo suficientemente lentas como para ser apenas percibidas por una generación, no se han tenido en cuenta hasta tiempos recientes para explicar los acontecimientos del pasado.
Uno de los problemas importantes de nuestra época es la aceleración del cambio climático. A la variación propia del curso natural se le ha sumado otra, debida a causas nuevas, que está desencadenando las alteraciones de forma inesperadamente rápida. La emisión de ciertos gases como producto de la creciente actividad humana provoca que nuestro planeta retenga en su superficie la energía –en forma de calor- más de lo que lo hacía antes. Este fenómeno recibe la denominación de “efecto invernadero” y a los gases que lo producen se les aplica dicha expresión.
Uno de los gases de “efecto invernadero” más destacado es el anhídrido carbónico. Se trata de un fluido que emitimos con la respiración, pero que también se produce al quemar carbón, gas natural, petróleo o sus derivados. Por esta razón existe un acuerdo entre la mayor parte de las naciones, suscrito en la ciudad japonesa de Kioto, por el que cada una se compromete a contener o reducir la cantidad de este gas que se emite a la atmósfera. Cada nación tiene un cupo que no debe rebasar y, de hacerlo, deberá pagar una multa.
Esto provoca que el funcionamiento de las centrales térmicas sea perjudicial para controlar el cambio climático y cumplir el protocolo firmado en Kioto. En fechas recientes se ha hecho público que España ha superado sustancialmente su cupo de emisiones, por lo que se está barajando la cuantía de una multa próxima a los tres mil millones de euros.
En este escenario la pervivencia de las tres centrales térmicas leonesas podrían verse cuestionada en el medio plazo, puesto que León es una de las provincias que más gas carbónico libera a la atmósfera. La búsqueda de soluciones para evitar la pérdida de esta importante actividad económica se convierte, por tanto en urgente.
Se da el caso de que acaba de aparecer una de las más exhaustivas publicaciones existentes en el mundo sobre tecnologías contra el cambio climático. El autor, el leonés Bernardo Llamas, expone entre otras muchas cosas, cómo las minas de carbón podrían convertirse en sumideros de anhídrido carbónico mediante un proceso que ya se realiza en otros países. El hecho de que este ingeniero proponga soluciones específicas aplicables a León debiera incentivar su aplicación en el plazo más corto posible.