sábado, 31 de enero de 2009

León y el Plan Estratégico de Valladolid (1995)

Causa profunda preocupación desde esta Provincia, León, la reciente constitución de la mesa de seguimiento del Plan Estratégico de Valladolid, que reúne a grupos de presión a todos los niveles institucionales a instancias del alcalde y diputado nacional Don Tomás Rodríguez Bolaños. El objetivo de dicho plan es “articular el noroeste peninsular desde Valladolid”, y para ello se marcan unas líneas estratégicas cuya ejecución implica abiertamente a León
Conviene explicar al amable lector que, para realizar un análisis estratégico a fin de redactar y seguir un plan de este tipo, se efectúa una valoración llamada matriz “DAFO” o análisis “SWOT” si lo prefieren en inglés. La “A” de “DAFO” es la inicial de la palabra “amenazas”. Las otras tres corresponden a “debilidades”, “fortalezas” y “oportunidades”. Este paso analítico se denomina con palabras más o menos vistosas según su modo de entregarlo en el ayuntamiento de la ciudad. Es inevitable imaginar el riguroso análisis que las dos consultoras contratadas habrán redactado en el Plan Estratégico de Valladolid
¿Saben en qué capítulo de las cuatro variables “DAFO” aparecerá el inmediato desarrollo del área metropolitana de León y de las infraestructuras de la Provincia? ¿No les parece que es imposible que el noroeste tenga dos centros articuladores? ¿Qué apoyarán los grupos de presión del Sr. Bolaños? ¿el desarrollo de las autovías, universidad, aeropuerto,... de Valladolid o el de León?. ¿Cómo se explica la cascada de inversiones públicas que está recibiendo Valladolid y la impresionante mejora de las infraestructuras que ha experimentado la ciudad en los últimos años? ¿Conocen las cuantiosas inversiones previstas en el entorno de la ciudad por diversas administraciones? ¿Por qué la Junta se ha retirado del proyecto “Aeropuerto de León”? La respuesta parece lógica. El desarrollo inmediato de León y su afianzamiento como vértice de los corredores Gijón-Onzonilla, Vigo-Ponferrada-Onzonilla y La Coruña-Ponferrada-Onzonilla es una clara amenaza para la consolidación de Valladolid por la competencia que supone.
La intención de conocer las “amenazas” del proyecto en curso dentro del análisis “SWOT” es la minimización de éstas, y León es, probablemente, la principal amenaza del que nos ocupa. En otras palabras, es posible que se vaya a marcar un seguimiento al desarrollo económico de León -si no se ha hecho ya- desde el exterior, utilizando influencias con diputados, rectores, sindicatos, cámaras de comercio, empresarios, prensa, la feria autonómica de muestras, etc, -puesto que todos ellos forman parte del Comité Ejecutivo del Plan Estratégico de Valladolid- por la competencia que supone. El director del equipo redactor del Plan Estratégico de Valladolid se manifestaba recientemente con rotundidad acerca de esta Autonomía: “ciertas inversiones sólo se deben hacer en la capital”. En tal coyuntura la mediocridad o la pasividad en los puestos de dirección política se consideran pecado mortal. La pasividad y aquiescencia de nuestros representantes ante los sucesivos retrasos, año tras año, en la ejecución de las principales obras públicas es imperdonable. Llegados a este punto cabe preguntarse: ¿En dónde estaban nuestras autoridades cuando el Sr. Bolaños convocó una “reunión del noroeste” en Valladolid? Eventos como el descrito son de una casualidad sospechosa. Los que creemos en esta tierra sin complejos, tenemos la obligación moral de comprometernos en su desarrollo económico, y éste pasa siempre por ciertos preceptos:
1-Autogestión de los caudales públicos. La Diputación es el órgano adecuado que decidirá quiénes serán los gestores del desarrollo de León; quiénes serán los personajes que van a liderar este proceso de reactivación de la sociedad leonesa. El desarrollo no vendrá gratuítamente, sino con la acción planificada y responsable de una Diputación que reciba caudales públicos hasta donde sea posible dentro del marco de España 2-Centros de decisión en la provincia. 3-Máxima delegación de competencias al nivel municipal. 4-Fijación de objetivos estratégicos del territorio provincial.
No me resisto a expresar que, quienes tienen la pésima costumbre de tildar con “ismos” peyorativos a los que mantenemos una postura elaborada en este tema, debieran preocuparse más de cuestiones de fondo que de frivolizar con lo que para algunos es motivo de compromiso, en un país que presume de democrático y participativo. Los “ciudadanos del mundo”, esos que jamás entendieron el espíritu del internacionalismo, causaron uniones “armónicas” como Yugoeslavia y Rumanía, o situaciones como la persecución de la minoría húngara en 4 países de Europa. El sometimiento de nuestra región a intereses localistas externos como los vallisoletanos es un ejemplo más. Es fundamental tener presente que los pueblos están por encima de las ideologías, y la solidaridad está más allá del reconocimiento de la igualdad entre los pueblos, nunca antes. Ojalá esas “ideas rémora” para el desarrollo de León se abandonasen para adoptar una postura más cuerda y comprometida, más realista y menos acomplejada. Pasando ya a cuestiones de menor carga ideológica tras este paréntesis, habrá que cuestionarse ante las elecciones que se aproximan si los acomplejados pueden tener más cerca el final de su hegemonía. Que sea en las próximas elecciones es responsabilidad de todos. En cualquier caso, no son los políticos la única opción para liderar este proceso. La historia nos dice que no suelen ser los más torpes quienes abanderen los grandes procesos de cambio y de conquista de derechos. La profunda descapitalización de la política española, donde la mayoría de los intelectuales nada quieren saber de política ante el triste panorama actual, tiene riesgos inevitables. Necesitamos una política activa dentro y fuera de los límites provinciales a través de la condición de alguien como representante legítimo y democrático de los intereses de León. El tiempo pasa y los muchos mediocres que copan puestos políticos llegarán al final de su hegemonía. Si los leoneses fallamos una vez más eligiendo representantes inermes nos quedará otra cuestión: ¿dónde está la intelectualidad comprometida con León? No se debería esperar más. Iniciativa existe de sobra en León, aunque no demasiado espíritu de trabajo colectivo. Si los leoneses actuamos juntos y ordenadamente, el dinero y el desarrollo llegarán. Es una ley elemental de los ciclos históricos. Cada convocatoria electoral es una oportunidad histórica. Tomar conciencia de ello sólo deja lugar a una incógnita: ¿quiénes serán los líderes?

jueves, 29 de enero de 2009

León, Desarrollo, Conciencia y Liderazgo (1995)

Todos los ciudadanos de nuestra autonomía tenemos reciente el IV Congreso de Economía de Castilla y León. Si tal evento tuvo relevancia fue porque al fin alguien, un técnico, decidió hablar claro entre tanta vaguedad y tan poca sustancia elevada a la categoría de comunicación congresual. El día 24 de Noviembre de 1994 pudimos escuchar por la radio al Doctor Fuentes Quintana dirigirse al Gobierno Autonómico para cuestionar: ¿hay que seguir apoyando el desarrollo industrial del eje Valladolid-Palencia-Burgos? Hasta ese momento nada nuevo se había añadido en referencia a la Autonomía, ya que el ilustre economista sostiene esta tesis desde hace tiempo. Fue Juan José Lucas, Presidente de la Junta de Castilla y León, el que rompió la normalidad corroborando abiertamente lo que afirmó el Sr. Fuentes: ¿hay que seguir apoyando...?. Se refería el Sr Lucas a la estrategia para crear crecimiento en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Un patético Consejero de Economía, leonés por cierto, añadía en una intervención posterior a la Provincia o, quizás, a la capital (cuestión inexplicada ésta) de León al susodicho eje. Días después, otros miembros del gabinete incluían a Salamanca. Eso sucedió en la Provincia de Salamanca, por supuesto.
Sin embargo, la cuestión de fondo es que el congreso ha servido para que, por fin, se pongan las cartas boca arriba: la Junta, por voz de su Presidente, apoya el eje de la autovía de Castilla y deja fuera de sus planes a las otras seis provincias. La situación económica en las provincias huérfanas no es precisamente buena, pero sería poco prudente confirmar abiertamente estas preferencias en sitios como Salamanca en donde yo me encontraba en esos momentos. Por otro lado no cabe ocuparse de Ávila desde León cuando no lo hace la propia Junta, por ejemplo. Por esa razón se hace necesario para la ciudadanía leonesa consciente, llegar a planteamientos de desarrollo provincial propios, y servirse del Ente Autonómico para operar el retorno de los recursos que aportamos a la Administración Pública, al menos, en la parte que nos toca. Continuar en la línea de confianza ilimitada ante señores que utilizan tan evidentemente un doble, triple o puede que hasta cuádruple lenguaje no es aconsejable. No hay por qué fiarse de quien está dispuesto a variar su discurso según la audiencia. Sería un acto temerario. Sí es deseable aportar opiniones a un debate pendiente desde hace decenios entre los leoneses: ¿cómo debemos construir nuestro futuro como Provincia y como pueblo? Este proyecto, del que somos responsables principalmente las generaciones nacidas a partir del año 1960 -aquellos que aún no decidíamos en el periodo 75-80-, es hoy un imperativo si queremos mantener nuestro derecho a vivir y morir donde hemos nacido o, simplemente, donde nos dé la gana porque exista la oportunidad económico-laboral de hacerlo. Es importante tomar conciencia de esta responsabilidad, pues todos vimos perder oportunidad tras oportunidad de desarrollo a las generaciones anteriores por una falta, probablemente lógica, de conciencia regional y de compromiso.
Las cuestiones de mayor importancia que están en discusión hoy en día: -El modelo de administración pública del territorio regional leonés. -El esquema de desarrollo económico del Noroeste Español, en el que se haya inscrita la Provincia. En el primer tema los leoneses debemos quemar etapas y son estas jóvenes generaciones las primeras con una mentalidad combativa dentro de nuestro reciente curso histórico como pueblo. Parece evidente que debemos imitar los modelos más eficientes del entorno. La existencia de administraciones escalonadas, que en algunos casos comparten competencias, es un fracaso rotundo, como se ha demostrado en el proceso autonómico de los entes mutiprovinciales. Sumar a unas Diputaciones bastante eficientes un gobierno autónomo con más de político que de operativo es un error a evitar. Además, este camino elimina de los mecanismos de redistribución territorial de recursos por la supresión de la asignación territorial. En esa línea argumental el reconocimiento de la autonomía uniprovincial en nuestro caso y la delegación máxima sobre los poderes municipales para que se agrupen en unidades comarcales parece el sistema más adecuado. El desarrollo del noroeste obliga a seguir políticas concertadas con Galicia y Asturias para negociar con el Estado. Nada se ha hecho a este respecto desde la Junta de Castilla y León. Es hora de que, con autonomía o sin ella, se empiece a actuar desde la Diputación Provincial. La eliminación de las diputaciones promueve un poder central omnímodo alejado de las necesidades reales del territorio. Los casos de Sevilla, Barcelona y Valladolid deben servir para abominar de este sistema, ya caduco. El proyecto de desarrollo provincial leonés a través de la integración en los ejes descritos en el Plan Director de Infraestructuras, necesita un liderazgo claro asumido por las autoridades provinciales. Nuestra situación como corredor articulador del Noroeste obliga a reconocer a la diputación leonesa como el único interlocutor válido de los leoneses para una planificación específica que afecte, directa o indirectamente, a la articulación de nuestra esquina geográfica. Es apremiante tomar conciencia de la necesidad de este liderazgo ante las próximas elecciones locales por una cuestión de crucial interés que explicaré más adelante: la influencia sobre el desarrollo económico de León que tiene la redacción del Plan Estratégico de Valladolid.

León, Braganza y Cambios de Mentalidad

La Autovía León-Braganza es una de las obras clave para transformar el futuro de León. Así lo entendieron los agentes sociales que han decidido forjar una asociación para promoverla. Por eso se ha logrado que dicha infraestructura fuese uno de los temas tratados en la cumbre hispano-lusa de Zamora.
De la repercusión alcanzada hasta ahora por esta ruta transfronteriza se extraen algunas enseñanzas. Una de ellas es la conveniencia de un mentor cuando se impulsan iniciativas de este tipo. Otra es la importancia de la solidez argumental para apoyarla. Sin embargo hay que destacar una por encima de éstas: la comunicación transmitida a la sociedad y a las administraciones, y cómo trasladarla. Se ha abordado un diálogo didáctico en el que, por una parte, las autoridades pueden entender la trascendencia de lo que se les propone y, por otra, la sociedad asiente ante la relevancia de la iniciativa.
La León-Braganza tiene además la virtud de promover en León una visión supraprovincial. Por vez primera se citan puertos de mar, rutas transfronterizas continentales e interconexiones entre los megacorredores de transporte para hablar del futuro de León. Es un cambio de mentalidad que nos aproxima a las sociedades más desarrolladas. En consecuencia la autovía León-Braganza aporta el valor añadido de internacionalizar mentalidades horizontes de los leoneses: un motivo más para que los paisanos con responsabilidades institucionales se impliquen.

martes, 27 de enero de 2009

León: La Democracia Enferma (1995)

Se hace duro leer lo mucho que se ha escrito sobre la cuestión planteada por la Diputación Provincial de León, no tanto por el volumen, sino por la forma en que se opina sobre este tema. Me refiero a la convocatoria de un referéndum en dicha provincia. La recurrencia sobre cómo y quién obtiene los acuerdos para llegar a esa petición delata complejos de culpabilidad. Se ha cuestionado la oportunidad motejándola de oportunismo. Asimismo se cuestiona a quienes proponen la moción e incluso, en algún caso, se pone en tela de juicio la validez o el valor de dicha moción. En definitiva, parece como si hubiese un exacerbado interés en la desaparición, soterramiento, borrado, eliminación u ocultación sobre lo que no es sino un acuerdo institucional en toda regla. Dicha moción era propuesta por la Unión del Pueblo Leonés hasta que fue aprobada por la Diputación. Allí, en esta Institución, estaban todos los representantes legítimos de los leoneses, los cuales ya no representaban prioritariamente a sus partidos -salvo que esto no sea una democracia-, sino a sus votantes. En presencia de todos, militantes del PSOE, PP, CDS y UPL, se aprobó la moción; es decir, se aprobó con el consentimiento de todos, que, se supone, son mayores de edad y en uso de sus plenas facultades mentales. A partir de ahí toda consideración sobre los cómos y los porqués es una discusión baladí porque el acuerdo es firme: se pide un referéndum para saber si los leoneses desean continuar en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Nada hay más legítimamente democrático. Es terrible comprobar cómo se ha dado pábulo a las declaraciones de ciertos dirigentes de partido, quienes carecen de significación institucional alguna y, por añadidura, de representatividad para la cuestión planteada en la Diputación de León. Desconcierta comprobar cómo en la escala de valores de los grupos políticos mayoritarios importa más una cuestión de estrategia interna que actuar según la voluntad de los representados. Así, los dirigentes autonómicos de los partidos han actuado como oligarcas, en función de sus propias prioridades que, dicho sea de paso, son generalmente electorales. Visto así parece que los administrados quedamos en manos de una especie de mafias, con sus respectivos padrinos, que ajustan las cuentas a todo aquél que se separa de las consignas dejando de pertenecer a la “familia”. Una “familia” que define en qué puesto de una lista cerrada va tal o cual señor en pago a sus fidelidades, dejando así paso franco a manadas de mediocres y votasíes. Más grave ha sido la postura de algunos tratando de identificar la división territorial de España con ciertas idelogías cuando es mera cuestión de conciencia o, mejor, de consciencia regional. Puesto que según ese principio unos ciudadanos eligen su autonomía y otros no, habrá que pensar que quienes así se manifiestan son una especie de patricios que administran la democracia a voluntad. No voy a calificar a estos ciudadanos, pero la situación donde se legitiman poderes extrainstitucionales utilizando las reglas del juego impuestas desde ciertos cenáculos se podría describir como la descomposición del sistema democrático. Minorías de los aparatos burocráticos de los grandes partidos entran ocupando cuanto puesto de valor encuentran a su paso por la Administración Pública y terminan convirtiendo el sistema en una tiranía de partidos. Quien no pase por el aro de las oligarquías parainstitucionales se queda fuera. Ojalá siga habiendo quien rompa la regla, porque si no, la mugre lo invadirá todo y sólo nos dejarán una salida: la impostura, la resistencia, la clandestinidad y la denuncia.

lunes, 26 de enero de 2009

León, Pensiones, Dinero y Autonomía (1995)

A cuenta del revuelo formado en León por la moción solicitante de un referéndum en la Provincia para salir de la Comunidad Autónoma actual, se han podido escuchar abundantes opiniones. Entre ellas han llamado poderosamente la atención las relativas a una supuesta incapacidad económica del territorio para soportar los gastos autonómicos. Dentro de ese campo argumental se ha podido oír, incluso a economistas, una auténtica barbaridad, un error de bulto, un argumento inaceptable donde los haya por su falsedad: León recibe más de lo que aporta del Estado, puesto que las pensiones cobradas en la Provincia suponen más que lo que se cobra en impuestos. Paso a explicar la situación real a quienes, no sé si intencionadamente o no, contribuyen a confundir a la opinión pública con esta peregrina afirmación. Como todos sabemos, en las nóminas existe un descuento efectuado por la Hacienda Pública, del que una parte se destina a capitalizar un fondo nacional de pensiones, que garantiza la existencia del sistema nacional de pensiones. Todos los trabajadores están obligados a realizar esta aportación, que supone una acumulación de dinero y derechos durante 40 a 45 años de media. Ese fondo, con los réditos correspondientes, se percibe a partir de la edad de jubilación -unos 65 años–. Además, los jubilados también sufren retenciones en su paga y han de realizar la declaración de la renta en las mismas condiciones que cualquier trabajador. Tras pagar impuestos durante toda su vida productiva deben seguirlos pagando al cobrar su fondo obligatorio de pensión estatal. Otra cosa es que nuestro sistema de pensiones sea de reparto y no de capitalización, pero eso es un tecnicismo que no varía el fondo de la cuestión para los contribuyentes: se generan unos derechos para luego percibirlos. Son las pensiones no contributivas, con tanto de solidario como de demagógico en su actual forma, las que han descuadrado las cuentas al sumarse a una gestión bastante ineficiente. En otras palabras, los pensionistas no son una especie de mendigos que viven de la beneficencia estatal, como parecen querer decir las opiniones antes citadas. Cotizan durante toda su vida productiva para cobrar una pensión que, ni más ni menos, se han costeado previamente. Otro problema bien diferente es la gestión que el estado haya hecho de ese dinero o cómo estén calculadas las pensiones a percibir. En definitiva, ese casi 30% de pensionistas que viven en nuestra Provincia son tan financiadores del Estado como el que más. Una vez esclarecida esta cuestión, León resulta ser una contribuyente neta a las arcas estatales. Pero aún ahora no podríamos medir cuánto. Los trabajadores del sector privado en cualquier provincia, salvo el contingente mínimo dedicado a la administración y servicios locales son generadores de recaudación neta. Sin embargo, en Madrid y Valladolid uno de cada tres trabajadores ocupados lo hace para la administración pública. Dichos trabajadores se localizan en estos lugares por decisiones estrictamente políticas. Pese a que aportan sus contribuciones como cualquier ciudadano, no podemos olvidar que sus sueldos son pagados con los impuestos sobre la economía productiva. Existen lo que podríamos llamar “trucos contables provinciales” que esconden lo que realmente aportamos los leoneses en otros apartados. Así, empresas como la MSP, la Hullera Vasco-Leonesa, Aceros Roldán, Construcciones Begar y muchas otras que tienen sus cabeceras productivas y sus centros operativos en León, mantienen sus domicilios sociales en otras provincias, por lo que figuran documentalmente como foráneas y abonan allí el Impuesto de Sociedades. El truco está en que sin cabeceras productivas no tendrían actividad alguna, pero, legalmente, el registro mercantil se puede hacer donde se quiera dentro del territorio nacional. Otro truco ya comentado es el relativo a los funcionarios. Este grupo de trabajadores tiene una productividad estimada en el 33% de la que tienen los trabajadores del sector privado, de lo que resulta que constituye una enorme bolsa de economía especulativa deslocalizada. Supuestamente genera ingresos al Estado, en forma de impuestos, y se ubica donde políticamente le interesa al mandatario de turno. ¿Cuántos sueldos de funcionario paga la “economía real” leonesa? Sin duda más de los 18.000 que existen en nuestro territorio. Se dice que Madrid es la Provincia que más impuestos paga de España; es muy posible que así sea mientras continúe como capital de España, aunque sea a costa de los ingresos que la economía productiva del resto del país genera a la Hacienda Pública. Finalmente, parece necesario buscar un indicador capaz de medir la producción. Un marcador que muestre la riqueza de una zona como León y su capacidad tanto para contribuir a las arcas del Estado como para mantener una autonomía propia. Esa herramienta ha de ser muy transparente y poco susceptible de falsearse con datos generados por la actividad política inmediata. Existe y tiene un nombre: “tablas input-output”. Para no realizar una exposición demasiado compleja se puede decir que son el cálculo de cuánto entra y sale en valor monetario real, de los límites puestos en cuestión. Las “tablas input-output” de León muestran una Provincia claramente aportadora de riqueza al conjunto español. Los retornos a esas aportaciones son, en general, bastante inferiores a nuestras contribuciones productivas. En conclusión y puesto que, además, el índice de paro provincial es inferior a la media nacional León hace una muy abundante aportación a las arcas del estado y de la autonomía a cambio de muy poco. En este sentido, por todo lo dicho podemos afirmar:
1- Que los pensionistas no son subsidiados, sino beneficiarios del fondo nacional de pensiones que han constituido ellos mismos con sus capitalizaciones a lo largo de muchos años.
2- Que la aportación de impuestos es muy superior en todos los capítulos en León que en el de la supuesta potencia industrial vallisoletana. Es muy significativo que el censo de contribuyentes según el IAE a 31-XII-92 para el sector secundario, o sea, el industrial muestre 3.081 contribuyentes industriales para León por 2.336 en Valladolid. No se trata tanto de acrecer el ya clásico quejido antipucelano como de bucear en las razones que han hecho pasar a Valladolid de 450.435 habitantes en el año 1975 a los más de 500.000 de hoy a pesar de su escasa capacidad de creación de nuevas empresas.
3- Que en estas condiciones la Junta de Castilla y León ha hecho crecer a Valladolid a base de bombear recursos de otras zonas hacia esa provincia.
4- Que el registro de nuestras empresas en otras zonas es perjudicial para la economía leonesa, lo que va ligado a la actual configuración autonómica.
5- Que León está sufragando un abundante número de sueldos de funcionario fuera de sus fronteras a pesar de ser una zona desfavorecida. Esos empleos deben sumarse a los generados por la actividad económica inducida por el consumo de esas familias con un sueldo público.
6- Que Valladolid ha crecido sustancialmente en los últimos 15 años a partir de la actividad producida por las sedes autonómicas. Por la misma causa León podría permitirse una autonomía propia. Otra discusión diferente es lo que votarían los leoneses en un referéndum. Cuando se haga lo sabremos.
7- Que León genera riqueza suficiente para mantener un aparato autonómico propio, lo que sería muy recomendable de cara a garantizar, desde su primer día de funcionamiento, un retorno razonable de los recursos que, vía impuestos, son sustraídos de la economía local. En definitiva, León puede ser autonomía, pero es un suceso frecuente que algunos lo desechen al considerarse a León un centro de segundo o tercer orden. A eso se le llama complejo de inferioridad.

domingo, 25 de enero de 2009

RENFE y el Noroeste: un Desencuentro (1995)

Recientemente ha tenido lugar una reunión entre responsables de las comunidades autónomas del Noroeste, como peticionarios, y la cúpula de RENFE. El tema de la convocatoria tenía que ver con el trazado de Alta Velocidad (líneas hasta 300 kms/hora), que debe unir nuestra esquina geográfica con Madrid, y de Velocidad Alta (líneas hasta 200 kms/horal) que penetrarán hasta los grandes centros de la zona. La discusión sobre mejoras de líneas resulta paradójica cuando en la realidad se reduce drásticamente la infraestructura útil en servicio, el número de trenes y los efectivos humanos so pretexto de la pésima situación financiera de la empresa estatal (308.961 millones de pesetas en ayudas previstas para 1994). Llegados a este punto conviene exponer algunas razones de la disparatada gestión a que se ve sometido nuestro ferrocarril para entender la conclusión que luego se expondrá. Como se sabe, en el primer semestre del año 92 entró en pleno servicio el AVE Madrid-Sevilla con un coste que hoy se estima de unos 478.000 millones. Esta cifra varía según qué fuente la dé y los intereses que se escondan tras la misma. Todo está en función de que ciertas partidas se imputen en otras cuentas de RENFE o no. Lo cierto es que al día de hoy, tras diversos ajustes en la oferta de plazas en AVE para hacer máxima su ocupación, el número de butacas por día ronda las 3500. El nivel de ocupación del AVE, como sabemos los que tenemos el placer de usarlo (la comodidad es innegable), fluctúa del 50% en ciertos horarios de diario al casi 100% de los viernes por la tarde. En otras palabras, la ocupación está lejos de ser plena. En dichas condiciones, los ingresos que se producen cubren justamente los gastos de explotación, lo que significa que todo el gasto de infraestructura ha sido definitivamente pagado por RENFE, o sea, por las arcas del Estado, o sea por nosotros, sin posibilidad de ser amortizado. Tras el primer coste al que me referí antes -la construcción- aparecen otros de no menor ponderación. La mayoría de las valoraciones no tienen en cuenta ciertos gastos indirectos muy importantes. Los raíles del AVE no permiten el tráfico de mercancías por razones técnicas. Así, ha habido que mantener la vieja línea de Despeñaperros, pero ahora con un déficit descomunal, ya que gran parte de los pasajeros de mayor poder adquisitivo, los más rentables, no van por la antigua ruta.
En otro orden de cosas la política de transportes del gobierno ha trasladado a la carretera la mayor parte del tráfico de mercancías, al revés de lo que sucede en el resto de Europa. En consecuencia, la línea de Despeñaperros aporta a RENFE poco transporte de mercancías y aún menos de pasajeros a la vez que gastos elevados. El planteamiento español dista mucho del realizado en Francia, donde la SCNF oferta de 5 a 6 veces más plazas por día (alrededor de18.000) y el nivel de ocupación es sensiblemente superior. El TGV francés tiene capacidad recaudatoria para amortizar a largo plazo la inversión realizada. La rentabilidad fluctúa entre el 9% y el 16%. La entrada en servicio es anterior a la del tren español. Este es el modelo, pienso, que deberíamos adoptar para el desarrollo de las futuras líneas de AVE y no el actual. De entrada se puede esperar dos cambios absolutamente ineludibles por cuestiones de bien común. Los raíles comprados en el primer trazado a “British Steel” deberían, en buena lógica, contratarse a la Corporación de la Siderurgia Integral, de capital nacional y en plena crisis (un coste indirecto más). Tendría sentido que las carísimas máquinas y convoyes de GEC-Alsthom y Siemens fuesen sustituidos por los de TALGO, empresa española perfectamente competitiva en las prestaciones de su material y más barata. Haciendo un esfuerzo de imaginación el amable lector puede trasladar esa situación descrita en el Madrid-Sevilla al resto de líneas en proyecto: Madrid-Francia por Valladolid y Bilbao, y Madrid-Francia por Barcelona. La línea a Valencia aún está en estudio. ¿Se imaginan la cuenta de resultados de la red AVE completa cuyo coste de construcción se establece a precios de hoy entre 2 y 2,7 billones de pesetas?. ¿Saben quién va a pagar el déficit producido en RENFE más alla del 2000? Sí, todos nosotros. Hasta los que no tendremos AVE. Conviene recordar que los fastos del 92, entre los que se encuentra el AVE Madrid-Sevilla, se realizaron invirtiendo un excedente de recursos que se había producido en la etapa de crecimiento económico anterior y que tocó techo en el 87 con una tasa de incremento del PIB del 5,2%. Hoy suspiramos por un incremento cercano al 2%. ¿Estamos en condiciones de afrontar una empresa de este calibre?. Más aún ¿es necesaria?. En la reunión que citaba al comienzo se discutía sobre las fechas de construcción de la Alta Velocidad y, en especial, del trazado al País Vasco. La cuestión ferroviaria se pacta, manosea o exige como si fuese baladí. Sin embargo si el AVE pasa por Valladolid no se ha explicado qué va a pasar con el déficit del aeropuerto de Villanubla, que tendrá en el de Barajas su competidor directo. Si se evita el paso por Ávila o Segovia convendría estudiar cómo influye en términos de reducción del nivel de ocupación.
Tampoco parecen importar las expectativas de las dos ciudades, que se podrían convertir en residencia de numerosos madrileños debido a la gran diferencia de precios con Madrid. Se puede, en fin, dar muchos más ejemplos de factores a considerar que son sistemáticamente ignorados. En nuestro caso el AVE está descartado. Se habla siempre de Velocidad Alta, y sólamente entre Valladolid o Venta de Baños, pese al bajo coste de construcción . Concentrémonos ahora en nuestro ámbito más próximo como leoneses: el noroeste o, acaso, Monforte de Lemos. Parece evidente que el esfuerzo inversor en ferrocarriles sobre nuestro territorio es exiguo si se compara con el de cualquier otra zona. Es más, la supervivencia del tren de vía estrecha está puesta en peligro en toda el área. Por consiguiente hay que territorializar las inversiones deficitarias para infraestructura ferroviaria, ya que el tratamiento no es igualitario entre autonomías. En unos casos se mantiene un doble trazado, como en Andalucía, y en otros se elimina el único existente, como pasa aquí.
Puesto que RENFE lo pagamos todos va siendo hora de exigir los mismos derechos. Si no fuese posible porque nuestra zona es pobre en recursos o poco poblada. ¿No deberían nuestros representantes exigir una gestión integral de los transportes en el área noroeste?. Dicha opción permitiría ajustar las inversiones a las prioridades. Es inaceptable que los mismos argumentos que sirven para retrasar o rechazar una autovía se utilicen simultáneamente con el tren, los aeropuertos y los puertos. Los obstáculos que se expongan pueden servir para eliminar algunas opciones, no para dar cerrojazo a todas. Que se plantee el inicio de la construcción del nuevo trazado AVE en otras zonas y que ni siquiera se hayan empezado en nuestra Provincia, ya que tiene que ser subvencionada con fondos adicionales provinciales y autonómicos es inasumible. Cabe preguntarse en este cúmulo de circunstancias si no sería más lógico exigir las obras para completar la Nacional VI en León o las vías de gran capacidad para acceder a Asturias y Santander. Esta marginación absoluta es un atentado contra la Constitución. Todas ellas son obras de inversión pública estatal. Los ciudadanos norteños no deberíamos aceptar por respuesta nuevas inversiones en el área mediterránea. El inicio de un AVE, que pagamos todos para que se beneficie una parte del Estado, tiene que ser una cuestión negociable y negociada.
De lo contrario estaremos ante la evidencia de que el vituperado nacionalismo en las regiones de España, aparte de ser más o menos peligroso, es, sobre todo, una necesidad urgente y una demostración de madurez del votante. Al fin y al cabo RENFE y Estado mantienen íntimas relaciones de todo tipo. ¿Será este el momento de intervenir en la política nacional? No se pueden admitir ya posiciones ambiguas de nuestros representantes en estos temas que, por otra parte, no se aceptan hace ya tiempo desde nuestras propias premisas regionales. La Provincia de León debería comenzar a realizar su propio análisis de situación para mantener posturas que defiendan nuestro bien común en paridad con el de otras regiones del Estado y de la Autonomía.

sábado, 24 de enero de 2009

Infraestructuras, Prioridades y Regionalismo (1995)

El mes de Septiembre se ha despertado en León con malas noticias. La primera se refiere al retraso indefinido de la construcción de la autopista Onzonilla-Benavente y su ramal hasta Astorga. Se alega para justificarlo que el recorte presupuestario, aplicado para cumplir con los objetivos de déficit público para el 96, afecta directamente a esta obra. La autopista era una realidad tan solo hace unos meses, justo en plena campaña electoral y en boca del mismísimo Ministro de Obras Públicas, el Sr.Borrel. Sin embargo, todo induce a pensar que León no entra en las prioridades del actual gobierno puesto que tras la consulta electoral nos enteramos, en el mes de de Julio, del avance de las obras del AVE en su tramo Zaragoza-Lérida. Por lo visto, que los ciudadanos del Noroeste nos movamos por vías de comunicación decimonónicas no es relevante y quedan, así, más de 300 kilómetros de autovía Nacional-VI (de la red básica de comunicaciones del Estado: las radiales) sin construir todavía. Mientras tanto, otros territorios del Estado, más reivindicativos, podrán en breve disponer de autopista, AVE y red de ferrocarril de velocidad alta.
Don José María Aznar ha prometido la construcción de una autovía sobre la Nacional-122, más conocida como corredor del Duero, cuando mande en Madrid. La cuestión no sorprende puesto que el constructivo Sr. Rato, del mismo partido, ya advirtió que para acometer dicha carretera habría que cambiar todo el Plan Director de Infraestructuras. Dicha carretera recorre, desde Zaragoza hasta la frontera zamorana con Portugal, gran parte del curso del Duero. con una longitud total de 529 kms de los que 30 ya son autovía (Tordesillas-Valladolid). El coste, por tanto, a unos 350 millones por kilómetro, en el más barato de los casos, será la tontería de unos 175.000 millones de pesetas. Supondremos, lógicamente, que para financiarla se suspenderán indefinidamente las obras de la León-Burgos. Otra “fantástica” noticia ha sido el anuncio (día 31 de Agosto) del líder de la oposición, puesto que la Junta quiere participar en su financiación. Además, esta autovía une puntos de enorme importancia geoestratágica y “densísimo” tráfico como paso a explicar. Los mayores son Soria (27.000 habs.), Aranda de Duero (30.000 habs.), Valladolid (375.000 habs.) y Zamora (55.000 habs.). Estos son los puntos más relevantes de la ruta, aunque constituyen uno de los corredores más despoblados de España. Permitirá esta obra que Don Juan José Lucas tenga autovía en su pueblo, Burgo de Osma y que Valladolid se convierta en capital neoimperial, junto a Quintanilla de Onésimo, lugar de veraneo del Sr. Aznar, que también se verá favorecida por la espléndida derrama. de OnŽsimo. La irracionalidad, a lo que se ve no falta en la alternativa al actual Gobierno de las Españas. Otra noticia digna de mención para los leoneses ha sido que los primeros tramos de la Autovía “Rías Bajas” están en plena fase de movimiento de tierras. Lo curioso es que dichos tramos quedan en la mitad del recorrido. Debo entender que la “populosa urbe” de Puebla de Sanabria genera tráficos que justifiquen la puesta en servicio de los viales antes que por Benavente. Este disparate es uno más en la suma de esa obra inexplicable del actual gobierno de Madrid. Cuando por Monforte de Lemos (vía Ponferrada) se puede acceder a Galicia sin puertos de montaña, tal y como se había planificado inicialmente, el actual trazado, elegido no se sabe por qué razones políticas, debe superar la friolera de 5 puertos atravesando una zona de 200 kms semidespoblados y, por lo tanto, sin tráfico interior. A esto se suma que parte de las expropiaciones ya estaban realizadas en el trayecto alternativo por Valdeorras. Para equilibrar el panorama veraniego leonés entre los dos partidos mayoritarios y dejarlo en un empate a 2 quiero referirme ahora al Aeropuerto de León. Parece ser que el Sr. Díez, Presidente de la Excelentísima Diputación Provincial de León, y la Junta de Castilla y León quieren acabar con el proyecto del Aeropuerto de la Virgen del Camino. Para ello van a exigir al proyecto beneficios económicos directos desde el primer año de funcionamiento, ya que pretenden dejar la gestión en manos de una Sociedad Anónima. La diferencia de trato con el de Valladolid es abrumadora como paso a explicar. El Aeropuerto de Villanubla comenzó su andadura y en 1984 contó 21.725 pasajeros. En 1986 eran 26.632. En 1988 viajaron 36.532. 73.087 lo utilizaron en el 90. En el 92 eran 149.521 para bajar a 139.259 un año después. Este retroceso se explica por la dependencia que el aeropuerto vallisoletano tiene de los vuelos “charter”, de Marzo a Octubre, que son las dos terceras partes del tráfico, y que retrocedieron en 1993. Por cifra de pasajeros está entre los más pequeños de España según el Plan Director de Infraestructuras (menos de 300.000 pasajeros/año). Ha sido deficitario de continuo, pero la Junta de Castilla y León cubrió generosamente el déficit. De hecho, este año he regresado desde París con otros 7 viajeros en un avión de 90 plazas en un vuelo típico de negocios (Otoño-Invierno, entresemana, ...). Esta situación es habitual durante esas temporadas según me explicó el sobrecargo, pero la Junta garantiza una ocupación mínima de asientos que cubre con sus presupuestos si no se alcanza. ¿Qué debemos pensar en esta situación?. ¿Actúa el Sr. Díez de acuerdo con los intereses de León o con los de sus jefes de partido?. La última consideración que se puede hacer es si, independientemente del color ideológico que se tenga, León tiene más relevancia para el gobierno de Valladolid tras las pasadas elecciones autonómicas o si tiene la misma. ¿Tiene más presencia León hoy en los órganos de representación autonómica que hace un año?. En qué medida un regionalismo fuerte puede inclinar la balanza de la inversión pública hacia León es algo que debemos ver en los próximos meses. Desde luego, tras todo lo expuesto, la situación que León ha soportado, inerme hasta ahora, de sus representantes electos es triste e inmerecida para una tierra solidaria y trabajadora como ésta. “Regionalismo” debe empezar a significar voz en el concierto del Estado y solidaridad simultánea con aquellas otras regiones que lo necesiten, pero de una vez por todas, también el adiós a una pasividad que nos ha estado matando de inanición.