Tras el paréntesis veraniego comienza un nuevo año empresarial y económico. También es un nuevo ciclo para los aeropuertos que, tras los máximos de actividad veraniega, preparan la nueva temporada de operaciones. Son muchos los que han intentado mejorar su posición para ganar cuota de mercado. Algunos lo han conseguido, como Sevilla -que se convierte en base operativa de Ryan Air-, Bilbao –que recupera a esta misma aerolínea tras su polémica marcha del País Vasco en 2007-, o Burgos –que empieza a operar con vuelos a Roma-. Por el contrario, el Aeropuerto de León permanece casi inmóvil, lo que produce una pérdida de peso que preocupa. Si bien se iniciaron algunos contactos para sondear y atraer a algunas líneas de bajo coste, tras la elipsis del promotor de tales gestiones, dicho movimiento parece haberse detenido.
En esta coyuntura cabe cuestionar si el consorcio del aeropuerto de León realiza adecuadamente su trabajo en la actualidad, puesto que no aporta resultados positivos. Hay que recordar que la dirección precedente consiguió un crecimiento continuo de la actividad del aeródromo, es decir, presentó una buena gestión. Con la actual batuta se ha perdido un operador, se ha descendido en el número de vuelos ofertados, han subido los precios de pasaje y parece haberse bloqueado la captación de nuevas compañías aéreas. Todo esto mientras otros aeropuertos regionales crecían o, al menos, exploraban nuevas fórmulas. En resumen, la gestión se puede juzgar muy deficiente. La actual dirección del consorcio aeroportuario debería ser sustituida, sin más.
León, por su ubicación geográfica y oferta endógena, podría convertirse en un centro receptor de turismo de naturaleza y cultural de estratos medio y alto. Este perfil de público reside fundamentalmente en Europa, lo que inclina hacia la captación de una compañía aérea internacional de bajo coste. Esta gestión se debería poner en manos de alguien que evidencie saber hacerlo, al contrario de lo que sucede ahora. Esperemos que la proximidad de las elecciones locales remueva cuantos obstáculos bloquean de forma efectiva nuestro aeropuerto y todo su potencial.