El debate de fondo suscitado por la reclamación de que se potencie el aeropuerto de Villanubla y se limite el resto en la autonomía merece un análisis sosegado. A tal fin cabe recordar que el alcalde de Valladolid tomó la iniciativa y que posteriormente se adhirió la líder socialista en esa ciudad. Los argumentos en que se sustenta esta petición invocan “la lógica” y su carácter “estratégico”. Resulta elocuente que nadie contestase a estas peticiones desde allí.
No se puede afirmar que esta u otras reivindicaciones similares sean producto de la mala fe. Más bien parece que los vallisoletanos creen que les asiste la razón y cierta superioridad. Por eso, si se quiere cambiar su discurso y ejecutoria, hay que escucharlos, entenderlos y rebatirlos.
Hace unos meses tuve oportunidad de charlar con uno de los asesores de ese alcalde y del presidente de
En primer lugar otra ciudad se autoproclama como de un rango político superior a León. Ese paso, que no tiene respaldo legal, no ha recibido la contestación adecuada; en consecuencia los vallisoletanos han asumido que se acepta. En segundo término, se afirma que Valladolid ocupa un lugar central sin que se contraargumente. Por ello hay que explicar que los límites autonómicos son virtuales, mientras que la centralidad viene determinada por la posición respecto a otras urbes peninsulares. Valladolid yace a medio camino entre la red de ciudades vascocantábrica, la asturgalaicoleonesa y la circunmadrileña. En realidad es un nodo de enlace entre esos racimos urbanos, rodeado de muchas zonas vacías. Por tanto, tiene débil centralidad. Por último, las cifras muestran que existe un dinamismo bajo, como prueba que es la ciudad-provincia con mayor necesidad de financiación pública por habitante. En resumen, Valladolid no es la capital autonómica, ni ocupa un lugar central, ni es dinámica.
En conclusión, la ciudad debería buscar un camino estratégico que no se fundamente en la suplantación de los papeles de las ciudades de su entorno. Sólo así dejará de ser un problema para León.