sábado, 29 de julio de 2017

REPENSANDO EL CONDE

La Plaza del Conde Luna fue uno de los espacios más nobles de la ciudad legionense durante un siglo, cuando allí se encontraba el Palacio Real. Desde aquel tiempo, hace 1000 años, este espacio urbano ha sufrido una progresiva evolución hasta su degradación actual. La construcción del Mercado del Conde Luna en 1929 colmató ese hueco de la trama urbana y dotó a la zona de unos servicios necesarios en aquel momento. Sin embargo el paso del tiempo y los cambios en el comercio de proximidad redujeron la importancia comercial. A ello se ha sumado la pérdida de monumentalidad del conjunto, que ha devenido en el aspecto actual. Ni el Mercado del Conde Luna es un auténtico motor de la vida ciudadana ni es posible desarrollar el potencial estético de esta plaza mientras ese volumen continúe allí. Se ha buscado la revitalización con algunos cambios, pero los problemas de fondo tienen difícil solución. En el casco antiguo vive poca gente, hay un nivel de consumo bajo y los servicios que presta este edificio son peores que los de sus competidores. Por eso hay que asumir que ha llegado el momento de dar un nuevo tratamiento a la plaza en su conjunto. En otras ciudades se ha modificado parte de la superficie comercial de los mercados de abastos para abrir gastrobares y tiendas de comestibles de gama alta, con importantes zonas de acristalamiento. Cuando el edificio en cuestión tiene un valor monumental es más fácil, como en el Mercado del Val de Valladolid o en el de San Miguel en Madrid. En el caso que nos ocupa el valor de la edificación es limitada. En consecuencia todo hace pensar que la Plaza del Conde Luna constituye una oportunidad para revitalizar el casco histórico con una actuación radical en su entorno. Una de las posibilidades sería la demolición del actual edificio del mercado y la reubicación de los negocios en un espacio acristalado, moderno y semienterrado en el centro de la misma plaza, que permitiese apreciar las interesantes fachadas. Con eso se recuperaría la monumentalidad, reducida hoy por la triste condición del pasillo circular en torno al feo edificio. La valorización pendiente de la obra prerrománica de Palat del Rey vendría a reforzar esa actuación. Otra posibilidad sería dejar libre el espacio de la plaza, recuperando una zona central empedrada, como la que aparece en las fotos de principios del Siglo XX, con algún elemento monumental en el centro. La Plaza del Conde Luna en esas condiciones tendría todos los elementos para volver a convertirse en un icono de la ciudad. No dejemos escapar tan buena oportunidad.

LEÓN Y EL EMPLEO PÚBLICO

Cada año se edita el Boletín Estadístico de Personal al Servicio de las Administraciones Públicas por el ministerio del ramo. El más reciente es de junio de 2016. Como una cantinela anual, se repite en diversos medios los comentarios acerca de que en León hay mucho empleo público. Para saber si esto es verdad no hay más que acudir al dicho boletín y comparar. En primer lugar vamos a desdecir a los que insisten en que en León solo hay funcionarios. En realidad los empleados públicos suponen un 19% del total, lo que significa que el 81% de los trabajadores no cobran de los fondos públicos. En consecuencia hay que replicar que en León hay una inmensa mayoría de gente que trabaja para el sector privado. Decir lo contrario es incorrecto, dañino y malintencionado. Si la media española de empleo público es de un 13,5% sobre el total, hay provincias que difieren sustancialmente de este guarismo. Por ejemplo, Barcelona solo cuenta con un 8.5% de empleo público. Por el contrario Badajoz tiene un 22.5% de trabajadores de la administración. Por lo tanto el rango en el que se mueve el empleo público por provincias es amplísimo y León no es un caso raro. De hecho se puede observar que determinadas condiciones amplían el número de empleos públicos de forma casual en ciertas provincias. Por ejemplo, si cuentan con campos de maniobras (normalmente las más extensas, como León), tienen también bases militares, lo que aumenta el número de nóminas públicas. Y eso no quiere decir que haya demasiado empleo de este tipo, porque los campos militares han de estar en algún lugar. Sucede algo parecido con las grandes universidades, como la de Salamanca, que empuja el empleo público provincial por encima del 20% del total. Sin embargo ambas actividades son normales y necesarias. Lo que sí resultaría muy gráfico para conocer de verdad el peso de lo público es conocer el peso de los salarios públicos sobre la masa salarial provincial, o incluso la ubicación de las empresas adjudicatarias de la administración pública. En ambos casos las sedes autonómicas ganarían por goleada al resto. Hay que tener en cuenta que las sedes autonómicas concentran los salarios más altos de la administración y que mantienen a muchos trabajadores de empresas privadas a las que se adjudican contratos. Si acudiésemos a una estadística al respecto veríamos cómo no es tan importante el número de funcionarios como cuánto ganan en conjunto y cuántos empleos privados genera la administración pública en cada provincia. Cuando lo sepamos podremos hablar con mucha más propiedad del papel del estado en cada economía provincial.

jueves, 27 de julio de 2017

LEÓN Y LAS AUTOVÍAS

Uno de los aspectos que mayores ventajas puede reportar a la provincia leonesa es su red de autovías. Se trata de un territorio grande (la sexta provincia española por extensión) y las comunicaciones para intercomunicarlo y atravesarlo son un argumento fundamental para quienes busquen un lugar para el asentamiento empresarial, para el turismo o para el tránsito. En todo caso esos tres papeles suponen la llegada de ingresos económicos a la economía local. Además elevan el papel desempeñado por León en el conjunto del país. En definitiva, poner de relieve la red de autovías de León contribuye a que la economía vaya mejor. Los documentos que emiten tanto la Diputación como el gobierno central reflejan fielmente el conjunto de autovías, autopistas y redes de comunicaciones de León. Por el contrario, la Junta de Castilla y León viene publicando mapas incompletos en los que se incluyen todas las autovías, salvo la León-Burgos. Se ha comunicado a esta administración que no incluir la Autovía León-Burgos en los mapas es falsear la realidad y perjudicar a León. Sin embargo los mapas que se remiten a Bruselas ocultan por sistema esta autovía. Es evidente que existe el interés de algunos por ocultar su existencia. La autovía León-Burgos es un pasillo rápido que constituye el mayor corredor de mercancías de titularidad autonómica de la Junta. Por él transitan unas 70.000 toneladas de mercancías por día. Solo en los puentes y festivos toma importancia como corredor para el desplazamiento de turismos. De la León-Burgos dependen decisiones de implantación de empresas en León, ya que deja a la provincia dentro del corredor este-oeste más eficiente de la Península. La actitud de la Junta con la exclusión de la autovía León-Burgos de todos los mapas, especialmente los que remite para solicitar ayudas europeas, perjudica los intereses de León. El ayuntamiento de León, el de Ponferrada y la diputación deben exigir que la autovía León-Burgos quede reflejada en toda la cartografía de la Junta con absoluta claridad. Si la Junta tiene las competencias para la promoción industrial, es inaceptable que oculte la ventaja competitiva de León en el campo de las comunicaciones. Y resulta incomprensible también la pasividad de las cámaras de comercio, de las organizaciones empresariales, de los sindicatos y de todas las fuerzas vivas. León debe figurar en los papeles como lo que es: el distribuidor principal de tráficos del noroeste a través de los nodos de León, Astorga, Benavente y Ponferrada. Porque Benavente funciona como un nodo secundario dentro de la red leonesa.

CARBÓN Y ESTRATEGIA

El anuncio de que las instituciones europeas consideran necesario mantener la producción local de carbón ha desconcertado a gran cantidad de ciudadanos. Sin embargo este anuncio pone de manifiesto que las claves estratégicas están claras en los grandes países europeos, que marcan el paso del conjunto de la UE. ¿Y cuáles son algunas de esas claves que dejan tan descolocado al gobierno español?: Energía, agua, salarios, sistema social y producción industrial, entre otros. España ha llevado una política energética absurda en los últimos años. En vez de seguir potenciando las renovables, en las que fuimos líderes, se abandonaron. Incluso se cambió las reglas del juego con las primas a las solares a mitad del partido. Esa inseguridad jurídica está siendo derribada por los tribunales europeos y nos va a costar un riñón. Además no se consideró la posibilidad de mantener en el mix el carbón nacional, que aporta algo de soberanía energética. Ahora este gobierno sin criterio debe cambiar radicalmente de posición. Mientras tanto seguimos importando gas y petróleo para compensar el carbón, el viento, el sol y las mareas que no aprovechamos. ¿A quién beneficia? A España no. En la política del agua este gobierno paralizó el desarrollo de desaladoras, tecnología española líder, para entregarse al hormigón de los trasvases. El agua del mar nunca falta, pero la de la lluvia sí. Ahora, en un país semiárido, tenemos muchos canales y trasvases, pero no agua. En cuestión de salarios, que toda Centroeuropa mantiene por encima de unos mínimos, España ha rebajado su masa salarial un 10% desde 2010 para el mismo número de trabajadores. Los salarios mantienen el consumo, que a su vez soporta la producción industrial. Y no se dé el pretexto de la competitividad. Un panadero de Alemania gana el doble que uno español por el mismo trabajo y no pasa nada. Es decisión política garantizar los mínimos salariales, y todo ese caudal económico genera consumo. El sistema social que está basado en educación, sanidad y pensiones ha sido erosionado seriamente por este gobierno. El único fin que se me ocurre es empujar hacia la privatización, que deja de garantizar la universalidad de estos servicios, es decir, sacrificando el estado del bienestar. Y es que la demolición de los salarios ni genera impuestos ni cotizaciones que mantengan el sistema. Y la producción industrial se cuida en nEuropa con inversiones en I+D+I para que se base en productos más valiosos. Aquí el gobierno ha machacado la investigación. Por lo tanto seguimos produciendo bienes de tecnologías medias y bajas: un país de camareros.

LEÓN GEOESTRATÉGICO

Las posibilidades de desarrollo de León pasan por el papel que sus dos ciudades puedan jugar en la economía peninsular. Para ello han de trabajar de una manera conectada. Y eso es así porque cada una de las dos representa una función que no es sustituible por ninguna otra. No hay una ciudad que pueda jugar el papel de Ponferrada respecto a León. Tampoco hay una ciudad que pueda jugar el papel de León respecto a Ponferrada. Por eso lo más eficiente sería estudiar estrategias conjuntas que permitan proyectar ambas ciudades y su corredor intermedio como un lugar geoestratégicamente óptimo para la actividad económica, cultural, etc. La clave de ambos nodos está en una buena comunicación con el exterior, la disponibilidad de suelo y oficinas en condiciones adecuadas, y la existencia de personal formado a costes competitivos. Y también su buena comunicación con el entorno próximo, sus rururbanos, donde proyectarán las áreas residenciales y nuevos espacios empresariales. Respecto al resto del espacio, si estas ciudades no son capaces de proyectar su efervescencia económica sobre él, aparecerán zonas de sombra, es decir, de pobreza y despoblamiento. Por eso es necesario que alguien con la entidad necesaria examine las condiciones de este sistema territorial para el crecimiento y el bienestar. Tiene que ser una entidad con visión legiocéntrica y que pondere lo que León se juega con cada decisión política o económica. En este caso creo que tanto el Círculo Empresarial Leonés como la Federación Leonesa de Empresarios serían los foros adecuados. Las cámaras de comercio están tan determinadas por las necesidades de corrección política que nunca estarían dispuestas a salirse del guión de la Junta. Como los resultados de la gestión de la Junta en Fomento son públicos y lamentables, no se puede contar con ella, por paradójico que parezca. O no saben o, si saben, tienen muy malas intenciones con esta tierra. Merece la pena que alguien independiente, lejos del Consejo Económico Social y de los dictados de la Consejería de Fomento, realice análisis periódicos de la trayectoria global leonesa, de las dos ciudades y de las subáreas correspondientes. Pero sobre todo es importante que establezca las prioridades y las propuestas de lo que es necesario para que León recupere el medio millón de habitantes, avance hacia los niveles medios de renta española y aumente su población activa ocupada hasta los niveles de Cantabria, por ejemplo. Cualquier otra cosa sería engañarse, como nos han engañado hasta ahora.

jueves, 22 de junio de 2017

LEÓN Y EL PESIMISMO

Un aspecto que llama la atención en los comentarios de los leoneses es el pesimismo en general. Bajo mi punto de vista esto se debe a la mezcla de dos elementos: el declive económico largo y pronunciado de León, del que todos somos conscientes, y la falta de medidas para reconducir esa situación. El declive económico se palpa más crudamente desde 2012, cuando León entró en una pérdida anual de entre cinco y seis mil habitantes, lo que le aleja con rapidez del más de medio millón que mantuvo durante decenios. La falta de medidas correctoras es consecuencia de que León está descabezado. No hay políticos que defiendan y proyecten sus intereses como prioridad máxima. La calle es plenamente consciente de este abandono y se descorazona. En síntesis esta provincia tiene sectores productivos y singularidades que necesitan una atención directa y una óptica leonesa para abordar medidas, negociaciones, incentivos y acción política. Quien tendría que hacer eso es la administración autonómica, pero ha demostrado que no existe sino para garantizar los servicios mínimos. La Junta es una simple gestoría de servicios públicos. La promoción, el impulso, la peculiaridad y los recursos económicos proporcionales no existen para esa institución. Si a León llegasen los 1800 millones de euros anuales que le corresponden por su población y extensión, procedentes de los presupuestos autonómicos, tendríamos bastantes problemas menos, aunque la gestión estratégica seguiría siendo mala y no nos iría del todo bien. Quiero aportar un dato de mis tablas que no he utilizado hasta ahora en las columnas del jueves. En las cifras sobre la evolución de los cotizantes a la Seguridad Social entre un mes y el mismo del año anterior comparo los datos de España y los de León desde el año 1999. Pues bien, siempre han sido bastante peores los datos de León que los de la media española, salvo en un lapso de tiempo: entre 2007 y 2010. ¿Qué pasó en ese momento? La situación se revirtió porque las instituciones hicieron llegar más dinero a León (en realidad el que correspondería en condiciones normales), se creó un ambiente propicio a la inversión, se visualizaron una serie de obras y existía un conjunto de proyectos para dar a León un perfil superior. Después de ese periodo se ha producido un desplome sin precedentes. Lo que cambió en esa época es que hubo autoridades que, con todos sus defectos (inconsistencia intelectual, frivolización de la política …) apostaron sin rodeos por León. Lideraron. Ahora no las hay y León anda descabezado. Por eso el pesimismo se adueña de la calle. Algo habrá que hacer.

AYUNTAMIENTO: MEDIO MANDATO

Se cumple en estas fechas la mitad del mandato de los alcaldes emanados de las pasadas elecciones municipales. Es bueno realizar una evaluación de sus logros, ya que en los dos años que restan deben definir la herencia de su etapa municipal. En el caso de León está todo por definir. La obra más sonada es la de la Plaza del Grano, que resulta problemática en tanto que atenta contra el patrimonio. Otra cosa es que termine siendo más que una plaza histórica una amplia terraza mona para los bares aledaños. De las grandes obras en curso que se encontró el actual equipo municipal no se ha resuelto ninguna. La integración de FEVE era uno de los grandes proyectos para la ciudad en términos de permeabilidad urbana y sostenibilidad ambiental, así como de regeneración de las áreas por las que discurren las vías. No se ve avance práctico alguno y obras son amores y no buenas razones. Respecto a la integración del ferrocarril de vía ancha, no hay avances sustanciales a la vista. Todo esto va retrasado o prácticamente parado. Aunque no sea el ayuntamiento quien hace estas obras, es parte principal en su impulso. Un éxito podría ser la reciente aprobación del plan León 21 XXI con una dotación europea de varios millones de euros dentro de las estrategias de “Desarrollo Urbano y Sostenibilidad”, pero ¿será capaz el ayuntamiento de hacer visible algo práctico con ello antes del fin del mandato? Se habla también de la posible redacción del Plan Estratégico León 2020-2027. Esta sería una labor crucial, pero debe ser bien vendida para que la gente lo acoja como algo importante, ya que pocos conocen lo que es un plan estratégico. En el orden de la proyección de León en el exterior se tenía este año la celebración de los mil años del Fuero de León, un documento fundamental en la historia medieval de Europa. Parece que los fastos se están quedando en una serie de actos de consumo interno, sin proyección en Madrid, Barcelona, Valencia…. donde se mueven las grandes tendencias del país. Ni hay dinero municipal, ni autonómico, ni estatal en las cantidades proporcionales a la importancia de lo celebrado. Sí lo hay para las conmemoraciones en torno a Zorrilla, escritor romántico de segunda fila de Valladolid cuya obra cumbre es el Tenorio. El carro delante de los bueyes, qué le vamos a hacer. Por último hay que hablar del mantenimiento de la ciudad, con árboles mal podados, maleza en solares, isletas y aceras, grafitis y un casco antiguo descuidado. En conclusión el equipo municipal de León se tiene que dar prisa si quiere dar una cara positiva al final de mandato.