viernes, 24 de marzo de 2017

BRAGANZA, VÍA LIBRE

La Asociación en pro de la Autovía León-Braganza acumula ya ocho años de actividad. Su objetivo es lograr al menos una vía rápida que cubra el itinerario a través de Santa María del Páramo, La Bañeza y Puebla de Sanabria. Todos los miembros de la asociación: ayuntamientos, sindicatos, asociaciones y particulares, tienen conciencia del alcance estratégico de esta vía. La apertura de ese corredor daría inicio a una zona de actividad económica sin precedentes hasta ahora, ya que rompería una frontera prácticamente impermeable. De hecho la comunicación entre Braganza y Puebla de Sanabria puede cambiar la configuración de los tráficos de mercancías y personas en todo el noroeste. La reducción del kilometraje en ruta es sustancial respecto a sus alternativas para ir desde Oporto a los puertos del Cantábrico y a Francia. La aparición de nuevas actividades económicas a los bordes del trayecto por Sanabria, La Carballeda, la Valdería, el Órbigo, el Páramo y el alfoz de León sería un alivio a años de abandono por parte de la promoción empresarial autonómica. Que la comarca con mayor renta per cápita de León, el Páramo, productora excedentaria por antonomasia, pueda hacer llegar sus productos a Portugal sería excelente. Que La Bañeza se convirtiese en un cruce de vías rápidas abriría nuevas posibilidades a esta ciudad. Que en Rionegro del Puente o en Puebla pudiesen afincarse nuevas actividades ligadas al transporte sería esperanzador. Pero más interesante es que el área metropolitana de León, con sus 200.000 habitantes, se abra a la capital de la Terra Fría. Braganza es una ciudad en cuya universidad estudian 7.000 estudiantes de los que casi una cuarta parte proceden del programa Erasmus. Desde su reciente conexión por vía rápida con Oporto se han fijado allí numerosas empresas. Su área de influencia tiene los mismos habitantes que la provincia de León, pero en menos superficie. Braganza es un objetivo preferente para los intereses de León por muchas razones y León lo es para Braganza. Actualmente existe el compromiso del consejero de fomento para abrir la vía rápida entre Braganza y Puebla, incluyendo un puente internacional sobre el río Onor. Las instituciones leonesas deben hacer un seguimiento de esta infraestructura para que nada retrase su ejecución y apertura. En estos momentos puede ser, de las obras pendientes, la más barata y la que mayor impacto positivo tenga sobre la economía de todo el área. Por eso es conveniente que nuestros políticos hagan visible su apoyo y compromiso en este momento en que atravesamos la mitad de la legislatura.

jueves, 16 de marzo de 2017

SAHAGÚN Y EL ROMÁNICO RARO

Sahagún es una población que explota insuficientemente aquellos elementos que le hacen diferente. Cabecera de una comarca tradicional que compartía el nombre con otra (el Páramo) con desventaja, se asoma a la promoción con timidez. La villa de San Facundo no tiene grandes montañas ni desfiladeros profundos, pero sí cuenta con un cambio del paisaje que solo el buen observador percibe porque nadie allí le da una explicación: en la comarca paramesa, desde los Payuelos, descienden un ramillete de riachuelos que conforman una densa red hidrográfica llena de vallejos, bosquetes, umbrías y sotos. Ahí escondidos suelen encontrarse los pueblos de la comarca. Más allá del Cea y, sobre todo, del Valderaduey se inicia una planicie cereal: la Tierra de Campos, que poco tiene que ver con el Páramo de Payuelo en paisaje, ganadería, vida concejil, tradiciones, arquitectura noble, estratificación social, comunalidad o relación con el agua. Sahagún permite la visita de ambas comarcas y todo facundino debería poder explicar estas diferencias al visitante: el monocultivo terracampino frente al minifundismo sin especialización del Páramo de Payuelo. Si los aspectos antropológico y paisajístico ya son interesantes, hay uno más estimulante para el turista: en Sahagún está el origen de un románico “raro”. La provincia de Palencia está llena de iglesias románicas de piedra porque lo más común es que sean de piedra. Por eso los templos de Sahagún son diferentes: son los primeros de románico de ladrillo en España. En Sahagún nació un estilo y una forma de construir el románico, mal llamada “mudéjar” (esa especie de batiburrillo donde se mete todo lo que huela a ladrillo). Y desde Sahagún se crea un núcleo que llega a varios pueblos de alrededor (Gordaliza del Pino, Renedo de Valderaduey, San Pedro de las Dueñas, Santervás…) y luego se extiende por el Reino de León (Toro, Braganza, Alba de Tormes …) y, tangencialmente, por el de Castilla (Olmedo, Arévalo, Talamanca…). Sahagún es un importante protagonista artístico en Europa ya que en términos relativos no es mucho el románico de ladrillo que existe. Es necesario ponerlo en valor. Por ello la recuperación de los restos del monasterio, en el que nace el románico de ladrillo hispano, es un pilar central para esa estrategia. Cuando los propios comarcanos sepan explicar esto y pongan una pizca de entusiasmo en hacerlo, Sahagún tendrá muchas posibilidades de crecer. Es una población bien comunicada, un hito en el Camino de Santiago, con buen trasfondo gastronómico, cercana a varias capitales de provincia. Hace falta voluntad y un plan.

viernes, 10 de marzo de 2017

VALORIZANDO EL MANZANAL

En el área del puerto del Manzanal, a caballo entre las comarcas de la Cepeda y el Bierzo alto, existe una iniciativa que es una oportunidad económica para toda la zona. Este proyecto cuenta con el recurso más importante: el capital humano. Un grupo de personas comprometidas con su tierra está poniendo en valor las singularidades de la zona. Los miembros proceden de Montealegre, La Silva y Manzanal del Puerto. En esa zona podemos encontrar las interesantes ruinas de un monasterio románico: el de San Juan de Montealegre, en un lugar de gran belleza. La singularidad de su extraña cabecera poligonal, el trabajo de desbroce realizado por el grupo y la preparación del entorno para recibir visitantes hace de este enclave un polo de atracción, si recibe un tratamiento publicitario adecuado. A eso hay que añadir otros atractivos como el cañón del Górgora, una sucesión de cascadas que se despliegan en el rápido descenso del riachuelo del mismo nombre. La ruta para su descenso, una experiencia propia de aventureros, está siendo preparada por este equipo de gente entregada al proyecto. Se trata de uno de los mejores recorridos en su género que existen en León. Sin embargo no termina ahí la puesta en valor de esos valles, puesto que se están preparando también accesos a pie a las cascadas. Se ha diseñado como recorridos aptos para cualquier persona, que permitan alcanzar los saltos de agua en apenas cien metros desde el coche. La iniciativa coincide en su filosofía con la propuesta de Proyecto León a la Diputación para habilitar casi 100 puntos que reúnan singularidad, accesibilidad para personas mayores, bebés y mujeres embarazadas, y cercanía a las vías de comunicación rodada. En esa idea existe un gran futuro y muchas posibilidades de mejora. La genialidad de la iniciativa de Montealegre ha convertido las ruinas industriales de la minería en un recurso valioso. Los accesos a esta red de lugares se realizan utilizando la infraestructura que dejaron las explotaciones mineras. Los cargaderos de carbón se convierten en aparcamientos y las pistas en accesos hasta lugares insólitos. Por eso esta línea de trabajo resulta excepcional y un ejemplo para tantas zonas degradadas y desertizadas como hay en nuestra provincia. El grupo que valoriza los recursos de Montealegre, La Silva y Manzanal debe recibir la ayuda y el apoyo de las instituciones. Pero cuando existen las personas para pilotar el proyecto hay una necesidad fundamental: que no se les pongan obstáculos, que se les faciliten las soluciones. Solo así se podrá explotar todo su potencial.

viernes, 3 de marzo de 2017

PONFERRADA 2030

La semana pasada comentábamos que la lluvia diaria de noticias hace perder la distancia con los acontecimientos. Sin embargo es imprescindible recuperar de vez en cuando la perspectiva para no perder el horizonte. Las ciudades necesitan objetivos que orienten la actividad de sus fuerzas vivas si no quieren perder posiciones en la red urbana en que se insertan. La provincia de León cuenta con dos nodos urbanos: León y Ponferrada, con papeles diferentes y que son críticos para mantener la actividad económica de sus respectivos entornos y, a la postre, de toda la provincia. Ponferrada atraviesa un momento tan malo como el de León, pero hay que esclarecer hacia dónde debemos empujar en las distintas facetas que configurarán la ciudad en 2030. En primer lugar la urbe del puente debe reforzar su papel de centro de servicios de todo el entorno. Por esta razón la autovía hacia el Barco de Valdeorras es una prioridad que hay que seguir impulsando. Poner en valor espacios cercanos mejorando su accesibilidad es también un aspecto crucial para acrecentar la vertiente turística. Por ejemplo comunicar Balboa, Ancares y Fornela puede abrir nuevas posibilidades a la proyección turística. Un aspecto importante para Ponferrada es tomar un nuevo papel en el mapa de comunicaciones. En este sentido continuar con las gestiones para abrir una salida al mar por La Espina (Asturias) es una meta clave. Otra vía rápida necesaria para impulsar un nuevo rol como nodo de transporte es la que, mediante túneles, comunicaría La Cabrera y Sanabria, hasta la Autovía Rías Bajas. Con el segmento de la León-Braganza que reivindican entre Puebla de Sanabria y la capital portuguesa se completaría una vía hacia los puertos atlánticos completamente nueva. En el plano de las actividades económicas Ponferrada debería crear un polígono industrial especializado en actividades alimentarias. Ese negocio es una de las locomotoras de la economía berciana que hay que apoyar y multiplicar. El sector energético es otra pieza fundamental y estratégica para Ponferrada. Se ha de evitar el cierre de la central de Cubillos y hay que recuperar la actividad de la Ciudad de la Energía porque su cierre marcaría el final de cualquier actividad ligada a la generación térmica. El momento de desplegar todas las capacidades de gestión es ahora. Supone millones de euros en salarios y numerosos puestos de trabajo cualificados que se podrían perder para siempre si no se lucha por ellos. El ayuntamiento debería implicarse en Ponferrada 2030 desde este momento y espantar el pesimismo que abate la moral ciudadana.

jueves, 23 de febrero de 2017

LEÓN 2030

La sucesión de noticias diarias propicia poco la reflexión de lo que deseamos a medio y largo plazo. Sin embargo resulta imprescindible construir una imagen de a dónde queremos que lleguen nuestras ciudades y territorios. La reflexión estratégica, que así se llama, resulta necesaria para actuar con inteligencia. Si no se realiza, el día a día se convierte en un caminar a “salto de mata” de la actualidad. Y las ciudades van perdiendo perfil poco a poco, puesto que hay otras urbes donde los objetivos de medio plazo sí existen. León es una ciudad que se descolgó de esos procesos de reflexión, lo que se ha traducido en una pérdida de relevancia en los últimos veinte años. La tendencia actual marca un declive que podría llevar a medio plazo a sucesos como el cierre del Corte Inglés, por ejemplo, o la desaparición de la Universidad de León para pasar a depender de terceros. Los casi 145.000 habitantes que llegó a tener se quedan ahora por debajo de 125.000 y siguen cayendo. Por eso, si se quiere revertir la tendencia, hay que marcar objetivos más ambiciosos y ceñir la gobernanza a los mismos. Para hablar de metas concretas miremos algunas facetas de la ciudad. La primera sería la consolidación del área urbana, que actualmente se encuentra dividida en multitud de ayuntamientos. Eso dificulta la gestión unitaria y la toma de decisiones, dejando un espacio metropolitano ingobernable. Un León ideal en 2030 incluiría, además del municipio capitalino, los actuales de Villaquilambre y San Andrés, y los más periféricos de Valverde de La Virgen, Sariegos, Santovenia y Valdefresno. Eso permitiría obtener más fondos del estado para el conjunto, enjugar la deuda, liberar fondos de los gastos de funcionamiento para hacer inversiones, ganar capacidad de interlocución ante el resto de administraciones, unificar la red de transportes, unir servicios, etc. Otra meta de León 2030 sería completar la red de comunicaciones urbanas con el tren de FEVE, una nueva carretera que entrase por el área deportiva del campus, mejoras en los accesos desde Lorenzana, el cierre de la ronda norte, una entrada directa al aeropuerto, una línea de cercanías de RENFE o el diseño de la ronda León 50 para comunicar toda la periferia metropolitana. Un objetivo más sería organizar los espacios industriales por tamaños de parcela, los espacios de servicios con el reparto de áreas comerciales, un mapa de instalaciones deportivas, centros de cultura, patrimonio, parques y espacios naturales o centros educativos. La consideración de León 2030 mejoraría la ciudad en términos comparativos con el resto del país.

jueves, 16 de febrero de 2017

LOS GUÍAS EN MONUMENTOS

La visita guiada es hoy un elemento imprescindible para disfrutar en plenitud del recorrido en un monumento. La satisfacción del visitante es muy superior cuando se da a conocer los detalles del lugar, las peculiaridades y las anécdotas. Sin embargo no siempre esta experiencia es positiva. Recientemente visité el Monasterio de las Huelgas Reales en Burgos. Se trata del panteón real de Castilla y reúne un conjunto de piezas extraordinarias. El recinto está gestionado por Patrimonio Nacional y la visita fue pilotada por una guía que supo construir una de las peores de mi vida. La señora fue un vademécum de lo que no se debe hacer: pasiva, displicente, poco implicada e incapaz de resaltar el carácter excepcional de muchas de las piezas que allí se aprecian. Poco después acudí al Museo de la Evolución Humana, donde otra guía nos mostró cómo se puede realizar un buen trabajo lleno de entusiasmo, implicación, claridad expositiva y simpatía. La labor se hizo en ambos casos, pero el resultado fue radicalmente diferente. En el guiado de un monumento hay dos aspectos que marcan el devenir de la visita: la implicación personal del profesional por una parte y la capacidad para destacar lo importante del monumento por otra. Digo esto porque hace pocos días recorrí en una nueva visita guiada el museo de San Isidoro. Debo decir que la persona que la condujo tenía la implicación personal adecuada. Sin embargo no fue capaz de transmitir la relevancia del lugar en toda la magnitud que tiene. Es cierto que habló de las primeras cortes, que explicó el panteón de los reyes o que comentó algunas anécdotas, pero el relato estuvo trufado de tecnicismos y de fechas que la mayor parte del público no entendía. Cuando se cita una fecha en una visita guiada hay que contextualizar, decir lo que pasaba en esa época o no sirve para nada, salvo despistar al público. Hacer descripción con tecnicismos ante un espectador profano es inútil y hace perder la atención del grupo. Y ambos usos están muy arraigados en ciertas escuelas profesionales de guías, sustentadas por ciertas mentalidades profesorales anticuadas. Hay que hablar con una claridad adaptada al público. La alternativa es realizar un trabajo mejorable. Y en León hay un ramillete de monumentos excepcionales que dan un enorme juego al guía para captar la atención del turista y engrandecer la visión de la ciudad. Eso es labor profesional del guía y, si no se hace, se está realizando un mal trabajo. Por eso hay que pedir a estos profesionales que aúnen simpatía, conocimiento, claridad, implicación y narrativa. Nada menos y nada más.

jueves, 9 de febrero de 2017

EL DEBATE TERRITORIAL EN ESPAÑA

La presión del independentismo en Cataluña ha concentrado el debate territorial en España. Esta deriva hacia el monotema catalán aparta la atención de la que debería ser inicialmente una discusión basada en datos. El independentismo pone por delante los sentimientos, que parecen tapar toda argumentación alternativa. Incluso llega a inducir un efecto perverso en el resto del estado que desliza el análisis hacia el mismo campo de juego: el sentimental. Sin embargo hay una realidad objetiva que, sin devaluar el valor de lo identitario, tiene dos ejes principales en lo territorial. El primero es que no hace falta ya especular sobre el resultado de la centralización o la descentralización en España porque 35 años de estado autonómico nos contemplan. Los resultados son claros. Se ha llegado a un nivel de descentralización que pocos países en el mundo pueden igualar. El país ha depurado un sistema de gestión pública poderoso, ya que funciona eficazmente en términos de prestación de servicios. Las cifras de evolución económica son globalmente extraordinarias. Además España ha desarrollado la malla urbana más potente de Europa bajo este periodo. El segundo vector del debate territorial, el estadístico regional, descubre que son las autonomías uniprovinciales las que mejor han evolucionado respecto a sus entornos. Los tres parámetros clave: empleo, renta y población así lo demuestran. Cada autonomía uniprovincial es mejor que las provincias de su entorno que no lo son. Casos intraautonómicos de diferencias intolerables como Coruña/Orense, Valladolid/Zamora, Toledo/Albacete, Sevilla/Jaen o Valencia/Castellón demuestran el mal resultado de las autonomías multiprovinciales. De hecho reclamaciones como la de la autonomía leonesa deberían basarse en modelos uniprovinciales, para agruparse a posteriori en función de lo sentimental y lo cultural. Así lo demuestra la experiencia vasca, tan fructífera en términos de renta y empleo. Es una evidencia que todo lo que salió de Castilla (entendida como maremágnum donde la diferenciación no existe) progresó bien. Todo lo que quedó en Castilla fue mal en estos 35 años. Así comparar León con Cantabria y Navarra, que eran provincias similares hace tres décadas, causa dolor a los leoneses. Por eso planteamientos centralizadores -como los de Rivera por ejemplo- sedicentemente racionales, son puramente ideológicos en lo territorial. No hay nada objetivo ni basado en la experiencia que apoye las tesis centralizadoras. En consecuencia el debate territorial debe plantearse sobre otras bases.