viernes, 15 de diciembre de 2017

VALLADOLID EN LA EPA

La Junta de Castilla y León ha apostado por Valladolid como centro de crecimiento económico desde el inicio autonómico. Aunque la ciudad no es la capital, la Junta ha situado la mayoría de las sedes y altos funcionarios en esa ciudad y provincia. Además ha promocionado su desarrollo industrial por encima de otros lugares de la Autonomía. Cabría esperar que el desarrollo de esa provincia fuese destacado en el conjunto de España. Uno de los principales marcadores que permiten visualizar el crecimiento de las provincias es la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística. Como saben los lectores, cada año analizo las tablas de la EPA del tercer trimestre, que mantengo desde 1981. Las provincias que mejor evolucionan marcan crecimientos notables en la población activa ocupada (PAO), es decir, que son en las que más trabajo nuevo se genera. La PAO de las provincias denota su vigor e importancia. La Junta de Castilla y León se jugó desde un principio todo a una carta en términos de desarrollo: Valladolid. Y la EPA desnuda el resultado de 35 años de gestión autonómica. Si hasta el año 2000 Valladolid creció a ritmos similares a otras provincias con capitalidad autonómica, desde ese año la situación ha cambiado. Entre 2000 y 2017 Valladolid es la provincia con capitalidad de facto de peor evolución en España. La peor con diferencia. La PAO vallisoletana crece un 9,82% frente a una media del 30.28% de España y de un 33.47% de las sedes autonómicas. La siguiente peor, que es Álava, creció casi un 15%. Valladolid es también la peor desde la salida de la crisis en 2013 (-0.28%, única en negativo). Y entre 2010 y 2017 es además la peor provincia de toda España con o sin sedes. Pero si observamos la evolución de la población ocupada del resto de provincias autonómicas el resultado no es mejor, es dramático. Entre 2000 y 2017 ninguna alcanzó la media española (30.28%). De las 8 últimas provincias españolas en ese periodo 4 son de esta autonomía. La conclusión es que el modelo de desarrollo y administración de esta autonomía resulta un fracaso. Es un imperativo de estado modificarlo, ya que peor no puede funcionar. Hay dos caminos: la ruptura de la autonomía en varias fracciones o bien la provincialización de la mayor parte de las actividades y el presupuesto, ya que son las autonomías uniprovinciales las que mejor han funcionado en cualquier periodo evaluable. En todo caso no se debe continuar así. Y León no puede seguir perdiendo cinco o seis mil habitantes al año por falta de trabajo debido a una gestión pública que no funciona. Hay que cambiar.

viernes, 8 de diciembre de 2017

INVISIBILIDAD CONSTITUCIONAL

León ha desaparecido del mapa. Rajoy reconoció a May que la cuna del parlamentarismo estaba en Inglaterra. La Junta de Castilla y León difunde mapas donde se borran el aeropuerto de León o la autovía León-Burgos. Para hablar de la capitalidad gastronómica del año que viene hay periódicos que se refieren a la “ciudad castellana de León”. Ciertos escritores son motejados de leonesistas en diarios de Madrid simplemente por reivindicar cuestiones leonesas. Todo esto y más constituye la sintomatología de que León no existe en Madrid ni en el resto de España. Los datos que sitúan a la provincia leonesa como penúltima de España en tasa de actividad o que le ponen al frente en pérdida de población, junto con Zamora, sin que nadie se despeine, suponen que lo que no existe no preocupa. Entre las autoridades nacionales y autonómicas se ha pasado de la pasividad al desconocimiento. Es evidente que éste es el principal problema que hoy tiene León. Y de él derivan los demás porque algo que preocupa recibe atención y para León no existe preocupación alguna. Este país ha hecho algo mal con León y ha llegado el momento de decidir si nos movemos o lo dejamos morir. No basta con fiestecitas de consumo interno, como las celebraciones del Fuero de León, que no alcanzan el nivel de “discretas”, o con eventos que en cualquier lugar serían una pequeña parte del programa de promoción local, como la capitalidad gastronómica. Eso es calderilla. Si se quiere cambiar el curso histórico de León hay que dejar claro quiénes somos, dónde estamos y lo que queremos al máximo nivel. Los partidarios de no dejar morir a León creemos que hay que salir de la invisibilidad como primer meta. No puede volver a pasar algo como lo de Rajoy con Theresa May. Por eso el Pueblo Leonés (porque es el colectivo lo que importa) ha de ser reconocido al máximo nivel en nuestra legislación. Ese es el primer paso para salir del olvido y de la ocultación. Y el documento legal de mayor rango que existe en este país es la Constitución. Por eso, quienes creemos en León y queremos evitar su vaciado, su desplome, su caída en la irrelevancia y su abandono, queremos su inclusión en la Carta Magna española. El Pueblo Leonés debe figurar como una entidad diferenciada en la carta constitucional. Rajoy y sus olvidos lo han dejado claro. Ya no se puede andar con medias tintas. En este momento hay una creciente inquietud en numerosos círculos de León y de leoneses en el exterior, porque la percepción de la elipsis leonesa desde Madrid es todavía más clara. En consecuencia habrá que empezar por cambiar en Madrid algunas cosas.

sábado, 2 de diciembre de 2017

LEÓN, PORTUGAL Y CASTILLA

Este fin de semana concluyeron los encuentros en torno al desarrollo y la cohesión territorial que convocó la asociación Rionor. Se trata de una agrupación de municipios cercanos a la frontera hispano-portuguesa, que ha indagado durante este año sobre las alternativas de crecimiento del área. La reunión de clausura, en la población portuguesa de Vila Flor, contó con una conferencia elaborada por un ponente español, lo que habla del carácter transfronterizo de la iniciativa. De los numerosos análisis que se han expuesto en los seis encuentros se concluye que el lado portugués tiene entre sus problemas fundamentales el efecto de “fondo de saco” de la frontera -que resulta infranqueable en muchas zonas para camiones articulados y para el transporte masivo de viajeros-, las carencias de transportes públicos en Tras os Montes –que dificultan los movimientos de proximidad- y la necesidad de potenciar un centro urbano que actúe como locomotora de esa área –apoyado en la notable red de cabeceras comarcales-. Por el lado español las provincias de León, Zamora y Salamanca se ven afectadas por las malas comunicaciones: de cercanías con los municipios vecinos y de media distancia con la costa portuguesa. Esas conexiones pasan necesariamente por Tras os Montes. Sin embargo existe una manifiesta falta de implicación de las autoridades autonómicas y nacionales en resolver un problema que limita al desarrollo económico de la zona. De hecho la Junta de Castilla y León no respondió a la invitación a esta jornada de clausura. Para León, Zamora y Salamanca resolver las conexiones con Portugal es decisivo para el desarrollo de todas sus ciudades y de los territorios cercanos a la frontera. La administración autonómica tendría que actuar de oficio sobre un problema tan evidente. Sin embargo en este caso la Junta se muestra casi exclusivamente castellana. Para Valladolid o Burgos la conexión con Portugal es secundaria. En consecuencia la Junta trata con una desigualdad ofensiva a la región histórica leonesa, lo que se traduce en un trato de favor intolerable hacia la castellana. Es inaceptable, por ejemplo, que no se implique el propio presidente en la conexión Braganza-Puebla de Sanabria-León, con un tráfico potencial de miles de vehículos pesados al mes. Mientras tanto lo hace con la Autovía del Duero en zonas bien comunicadas pero despobladas, donde las previsiones de tráfico son muy bajas. En resumen,en la región histórica leonesa hay un millón de habitantes minusvalorados por la administración autonómica, que ignora sus intereses propios. Habría que buscar fórmulas para subsanarlo.

CARBÓN SIN CRITERIO

Una vez más ha estallado el debate sobre el carbón leonés. Esta vez con más violencia verbal de la que solía. El parlamento autonómico ha sido escenario de un enfrentamiento entre los distintos partidos a cuenta del mineral leonés. El PP y el PSOE fueron atacados porque dicen una cosa aquí, otra en Valladolid, otra en Madrid y otra en Bruselas. Ciudadanos y Podemos también porque carecen de un criterio maduro en esto, como en casi todo. Destaca la falta de datos que esgrimen ambas formaciones cada vez que abren la boca. Les sobra palabrería y les faltan cifras. La UPL ha estado donde tenía que estar: inequívocamente con los intereses de León, se esté o no de acuerdo con esa formación. Y esto con un relato de fondo en el que todos esgrimen una leyes medioambientales crecientemente importantes, aunque algunos olvidan que las leyes se cambian y adaptan. También con la mirada atrás de la desastrosa gestión de las ayudas mineras durante estos años por parte de alcaldes, sindicatos y empresas de las cuencas carboníferas. Es difícil ponerse de parte de alguien en este escenario. Sin embargo es fácil ponerse de parte de un territorio, León, que está en una situación lamentable, aunque Ciudadanos no se entere y repita una y otra vez consignas, lo único para lo que parece estar preparado. No le anda a la zaga Pablo Fernández. El debate del carbón se inscribe en un plan de producción y garantía energética del país. Normalmente se siguen los criterios de suministro suficiente, diversificación de fuentes de energía, mantenimiento de cierta soberanía energética, sostenibilidad medioambiental y precio razonable. El carbón de León cumple en este momento todos los criterios salvo el medioambiental. Y éste no lo cumple porque a las empresas generadoras no les apetece depender de suministradores locales ni invertir en las centrales para rebajar la huella ambiental, ni continuar con muchas centrales de gas -que construyeron debido a una planificación errónea- apagadas. Lamentablemente los intereses generales del país vienen definidos por los de las compañías eléctricas. No se ve un gobierno capaz de hacer de “gobierno”. Todo queda a merced de estas empresas cuyos consejos están plagados de políticos. Por eso la reivindicación del carbón debe hacerse con criterio, lo que significa trabajar con datos, previsiones y análisis. Solo así puede haber un encaje del carbón nacional, fundamentalmente el leonés, en el mix energético nacional. Por eso el debate de las cortes autonómicas más parecía el de un mercado de frutas que el de representantes cualificados de la ciudadanía.

domingo, 19 de noviembre de 2017

DOCTRINAS FALLIDAS

Hace unos días he estado en Soria. Me ha llamado poderosamente la atención la ausencia de lo castellanoleonés en todos los puntos de la provincia que he visitado. Todo es exclusivamente castellano. La autonomía es un ente extraño y la leonesidad resulta algo remoto y ajeno. Valladolid está a 200 kms -lejos física y mentalmente- y las administraciones mantienen en el olvido ese territorio despoblado. Y así se percibe allí. Ni se ven edificios singulares del boom inmobiliario, ni se aprecia un tirón económico reciente. Soria, salvo en su españolidad, no tiene que ver con León. Hasta la cecina allí es “de vaca” y no “de León”. Pero la mentalidad de Soria, poco menos extremada, se reproduce en Burgos, en Segovia o en Ávila. Nada allí es castellanoleonés en el diálogo diario. Solo si se produce una situación forzada, las cosas se vuelven castellanoleonesas. Así lo castellanoleonés se circunscribe a aquellos lugares donde la Junta invierte mucho, sea en dotaciones, sea en publicidad. De hecho la Junta oculta cuánto ha gastado en publicidad institucional. Probablemente es una cantidad disparatada, que incluye la inserción pagada de noticias de Castilla y León en muchos periódicos. La Junta compra espacio informativo porque a los medios no les interesa desde el punto de vista publicitario. Nadie se anuncia en “Castilla y León”, que es un área inexistente en los planteamientos de márketing de cualquier empresa, si la Junta no pone dinero para reconsiderarlo. En consecuencia, tras 35 años, la toma de conciencia castellanoleonesa es una quimera. Ha costado decenas de millones de euros lo poco que existe, pero en cuanto faltan subvenciones desaparece. Castilla y León no pervive de forma natural en las mentes, más allá de los pasillos de la Junta. La sociedad no ha comprado la idea. A ello se une un planteamiento de desarrollo fallido. Además los consejeros ignoran casi todo de las provincias alejadas de la suya. Por eso esta autonomía tiene el mayor grado de despoblación del país. Bajo un punto de vista técnico es necesario replantear la administración autonómica. La recuperación de las provincias en primer término, a través de la delegación presupuestaria y de poder político es la solución lógica. La reconstrucción de la autoestima a través de la reivindicación ambas regiones es insustituible y barata. Y la descentralización generalizada del poder hacia unas diputaciones de elección directa es un imperativo histórico y de racionalidad administrativa. Y se requiere el cambio para esquivar el desastre al que Soria, Ávila y Zamora ya han llegado, y hacia el que se encaminan los demás.

viernes, 10 de noviembre de 2017

LEONESISMO ÚTIL

Lo común es criticar. Centrar las conversaciones en lo que no funciona o en lo que no gusta es un vicio extendido. Eso convierte a mucha gente en una mezcla de perro del hortelano, porque “ni comen ni dejan comer”, y de escopetero, porque “disparan” a todo lo que se mueve. Los leoneses no son ajenos a ese vicio nacional. Sin embargo hay casos en los que quien hace la crítica realiza al tiempo la propuesta de una alternativa que considera más razonable. El leonesismo ha agrupado a numerosos criticones bajo su paraguas, junto a otras personas de más valía. Eso ha transmitido en ocasiones una imagen destructiva que no se corresponde con la realidad de un colectivo que genera numerosas propuestas por una parte y que ha forzado a otros a la acción constructiva por otra. De hecho, si León no está peor es debido a que este colectivo sirve de palanca e impulso para obtener compensaciones ante la desmedida incomparecencia de las administraciones. Conviene recapitular algunas de los logros más visibles de la acción promotora del leonesismo. La primera que citaré por su antigüedad es el desarrollo del aeropuerto civil de León, que permite poner a esta ciudad y provincia en el mapa a pesar de quienes quieren hacerles pasar desapercibidos. Lo impulsó un equipo en la diputación que manifestó su pulsión leonesista en diversas ocasiones. Otro caso visible es el de la sede de la Junta en León, un edificio inexplicable –no hay más que ir a cualquier provincia sin sede autonómica- sin conocer la presión social leonesa contra el centralismo desaforado. Otra obra crucial que partió de las gestiones de un par de leonesistas es la autovía León-Burgos, que sitúa a esta provincia en los corredores principales de la península, desplazando 70.000 toneladas de mercancías a diario. Y un producto del compromiso con León es el Museo de la Energía de Ponferrada, uno de los mejores proyectos en su género. En el campo empresarial parece que fueron las gestiones de algunos leoneses comprometidos los que atrajeron el centro logístico de Zara a la ciudad. Leonesismo fue lo que provocó el nacimiento de la Universidad de León y leonesismo es lo que permite crear ahora una cátedra de lengua leonesa. Como lo fue el 1100 aniversario del Reino de León, que nos legó un museo y una mayor autoestima. Y es el leonesismo el padre de casi todas las propuestas de infraestructuras. Las administraciones más relevantes han dado la espalda a León y es la iniciativa de los leoneses lo que ha impedido que esta tierra sea como Soria: un despoblado. Sin el leonesismo solo queda el acomplejamiento y la derrota. Que no falte.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

PREPARAR LEÓN

La elección de León como Capital Española de la Gastronomía 2018 debe despertar un impulso a fin de preparar la ciudad y la provincia para la celbración. Es evidente que la publicidad va a atraer a León nuevos visitantes y que tenemos una oportunidad para fidelizarlos, haciendo de la visita una experiencia hermosa e inolvidable. Para eso hay que actuar rápidamente sobre la ciudad, que presenta un estado de abandono notable en algunos barrios y en algunas vertientes. Hay que iniciar una guerra contra los grafitis, que se encuentran por todas las esquinas, dando un aspecto suburbial a la urbe. Además habrá que crear un dispositivo especial de limpieza de las calles, con personal dedicado a cometidos concretos en las zonas clave de la ciudad: la estación, los entornos monumentales y las calles centrales de cada barrio. El cuidado y reposición de papeleras, y otro mobiliario urbano ha de tener una atención especial para que el 1 de enero la ciudad esté perfecta a la vista de todos. Una cuestión clave en el trato al visitante es la información. Tendría que haber puntos de recepción en las estaciones y en la Plaza de San Marcelo, que da acceso al casco antiguo, durante 2018. Además habrá que revisar los indicadores de los edificios más notables de la ciudad. Se debería testar con algún visitante si es posible recorrer las calles en su busca, apoyándose en los letreros. Por otra parte hay que poner en valor la integración de FEVE y repensar si es el momento para iniciar las obras de la calle Ordoño II, una auténtica fachada de la ciudad. La primera impresión de los visitantes debe ser espléndida y una calle en obras según se llega no es lo más recomendable para lograrlo. Por otro lado la Diputación debería aprovechar la capitalidad para proponer la visita de los puntos de interés más cuidados durante estos años: Valporquero, El Museo de Cultura Tradicional Leonesa, el Valle del Silencio, Maragatería… Por otra parte, si hay un momento para impulsar el aeropuerto leonés es éste. Realizar publicidad en destinos con posible conexión aeroportuaria debe ser estudiado de inmediato. Sobre el sector de restauración no me voy a extender, pero es evidente que habrá quien aproveche la capitalidad gastronómica para subir un peldaño de calidad y habrá quien no haga nada. Este año se va a abrir una brecha entre los locales con ambiciones de mejora y los que solo aspiran a chigre, con baños viejos y sin papel para secarse, ajuar sin renovación y oferta petrificada desde los años 80. Este año habrá sitio para todos, pero con el tiempo se caerán los peores y producirá una regeneración.