viernes, 15 de septiembre de 2017

CATALUÑA NOS AFECTA

El proceso iniciado por las fuerzas independentistas de Cataluña hace correr ríos de pasión por las conversaciones de bar y los medios de comunicación. Eso impide evaluar y ordenar con sentido común las razones que asisten a este debate y que son aplicables a otros casos de discusión territorial -cada una con sus matices-. Se dice que los catalanes quieren la independencia y no es verdad, porque todos los sondeos han dejado por debajo del 50% el número de partidarios sobre la población total. En este sentido, un proceso constituyente (para realizar una secesión o crear un nuevo estado) democrático debería contar con un apoyo sustantivo (dos tercios, tres quintos…), que garantice la continuidad a pesar de las circunstancias. Si no es así y se pretende forzar la independencia, estamos ante un golpe de estado. Da igual que se juegue con el número de parlamentarios, porque eso no vale para un proceso constituyente legítimo. Solo pueden contar los votos directos de los ciudadanos. Sobre este particular hay que decir que en Cataluña el independentismo se ha hecho con casi todos los resortes del poder y ha condicionado a los medios de comunicación. En esa coyuntura el independentismo no ha sido capaz de alcanzar el 50% de apoyos ni de sacar en la Diada -con el ánimo por las nubes- más de un millón de manifestantes en un territorio con casi 7,5. Si ahora los independentistas no sacan más, ¿qué apoyo habrá cuando tengan menos recursos? Que nadie dude que, si el 75% de los catalanes apoyasen la independencia, los sucesos serían muy diferentes y la disposición internacional también, pero no es el caso. Por otra parte, la argumentación económica independentista tiene fundamento en las condiciones actuales, pero no en otras. En Cataluña hay una actividad económica mayor que en otras zonas de España. Sin embargo solo se justifica gracias al papel de Barcelona como sede de empresas multinacionales en España. Si esa región se segrega, muchos otros territorios españoles querrán alguna de esas sedes. Y llegados a una secesión unilateral sin negociación -como la que se pretende en Cataluña, ya que el referéndum es una cortina de humo, y las leyes de desconexión y órganos de desconexión están previstos)- se llegaría al bloqueo económico desde España y la UE a fin de recuperar las sedes empresariales. Al fin y al cabo el resto de España es el mayor consumidor de los productos catalanes, así que el papel de Barcelona, donde cientos de miles de nóminas se pagan gracias a las ventas en otras zonas del país, se debilitaría rápidamente. Y Cataluña sin Barcelona es poca cosa.

LA CIUDAD QUE CRECE

Esta semana la alcaldía de León ha divulgado los proyectos que espera concluir en la ciudad en este mandato. En seguida hubo contestación por el resto de grupos, como es lógico. Para los ciudadanos encontrar un momento para sustraerse a ese debate es importante a fin de evaluar la marcha de la ciudad. Es conveniente evitar que los proyectos clave se conviertan en armas arrojadizas de los políticos, porque eso los retrasa u obstruye. Así por ejemplo es necesario que el soterramiento del ferrocarril se concluya rápido. Después de conseguir que la estación no se mueva del centro de la ciudad, como sucedió con la desastrosa gestión de Burgos, ahora hay que fijar definitivamente ese centro de transporte en su actual ubicación urbana con una concepción moderna, de embarque y desembarque rápidos, sin armatostes como en Zaragoza, Sevilla o tantos otros. El tren mantendrá todas sus ventajas competitivas en León de esta manera. Otro elemento clave será la puesta en funcionamiento del tren de FEVE, que cerrará parcialmente la grieta urbana que conforman sus vías y coserá el área metropolitana por el Torío. Esa periferia desembarcará en el centro, condición esencial para nuclear el halo periurbano. Los avances de la autovía a Santas Martas son también fundamentales en este sentido. La inclusión de Mansilla de las Mulas como zona residencial en el perímetro urbano redondea el papel de centro de servicios de la ciudad, y facilita la conexión con Valladolid y Burgos. Pero hay obras pendientes que son decisivas para el desarrollo de la ciudad y su dinamismo interno, que aún no tienen fecha o proyecto. La primera es la construcción de la ronda norte desde la carretera de Asturias hasta La Virgen del Camino, que daría acceso rápido a barrios con más de 70.000 habitantes. Otra es el acceso al aeropuerto desde el polígono industrial de Trobajo del Camino, que pondría en valor la infraestructura y la propia ciudad. Pero hay muchas más oportunidades para la Ciudad de León: la apertura de la ronda interior, la peatonalización de Ordoño II, la recuperación de la carretera de los Cubos y la Plaza del Conde, la rehabilitación urbana de El Ejido, la integración de los municipios de San Andrés y León -que equilibraría las cuentas-, la unificación de las redes de autobuses en el área metropolitana, la organización del espacio en torno al Palacio de Congresos y la creación allí de un gran aparcamiento, el despliegue de un vial externo con acceso directo a todos los parques industriales, la construcción de un nuevo palacio de los deportes, la conexión de San Juan de Dios con San Andrés…

SEQUÍA Y PLANIFICACIÓN

Abordamos el fin del verano con una preocupante falta de lluvias y unas reservas de agua cada vez menores. Por otra parte sabemos ya que el mes de julio ha sido el más caluroso desde que existen registros. Es un dato extremo que se suma a muchos otros y que dice que el clima de Iberia, sea por la causa que sea, está evolucionando hacia la aridez. Se puede argumentar que es puntual, pero cuando consideramos periodos de diez años la tendencia se confirma. Entramos en una etapa con menos lluvias, escasas nevadas y más calor. Cuando a eso sumamos el abandono de numerosas zonas agrícolas, aparece la extensión del bosque con una rapidez cada vez mayor. El tipo de bosque predominante va a depender de la combinación de lluvias, calor e intensidad de los cambios estacionales. De todo ello se colige que el paisaje está transformándose y que lo hará más, como los cultivos o el poblamiento. En definitiva, las previsiones basadas en ciclos de precipitaciones invariables son incorrectas. Por eso tenemos que readaptar nuestra planificación con arreglo a aquello que esperamos que suceda, y reescribir estrategias locales, regionales y nacionales que se han elaborado sin contar con esos cambios. Por ejemplo se debería replantear la estrategia del agua, que está basada en los trasvases. Las zonas frente al mar deberían abastecerse con desaladoras, puesto que dedicar el agua excedente del interior (que puede existir o no) al consumo de la costa, cuando el océano tiene cuanta se necesite, carece de sentido. Por otra parte, el interior de este país semiárido debe contar con más embalses. Quizás más pequeños que los construidos hasta ahora en las cabeceras, puesto que no nieva, pero sí más numerosos. Todas las ciudades y regadíos del interior deberían depender de embalses de las subcuencas que les correspondan. Por ejemplo pensar que no habrá tensiones si se continúa trasvasando agua del Esla al Pisuerga en tiempos de escasez es irresponsable. Lo mismo se diría de las pretensiones de Barcelona sobre el lejano Ebro. Otro aspecto crucial en el caso de León es el cambio en la gestión del regadío, que debería penalizar todo lo que no esté modernizado sin justificación. También en la gestión del monte, porque lo sucedido en La Cabrera es producto de una mentalidad y unas leyes ancladas en un presupuestos nada realistas. O se cambia la gestión del monte en León o los paisanos sin implicación y la Junta en su ignorancia de lo leonés nos llevan al desastre. Si la mitad de lo quemado en la autonomía en los últimos años es de León es que hay un problema propio y como tal se debe tratar.

INCENDIOS Y REGIONES

Este verano se reaviva el problema anual de los incendios. Es un hecho que el noroeste de la Península Ibérica es la zona más afectada de forma sistemática. De hecho en Galicia y en León tienen lugar algunos de los peores incendios cada año. ¿Qué causas son claves de este fenómeno? Las grandes extensiones de bosque en Galicia y León están estrechamente ligadas a los fenómenos de comunalidad, de propiedad en común de las personas que viven en el campo. En León existe una organización peculiar del sistema de poblamiento: una ocupación del territorio basada en aldeas con iglesia, cementerio y órganos de gobierno propios. Dentro de esa estructura poblacional, que se extiende desde más allá de Valdeorras -en Galicia- hasta el río Cea -en el borde de la provincia leonesa- casi la mitad del suelo es propiedad de los concejos, hoy devenidos en juntas vecinales. Muchas de esas fincas, propiedad del común de los vecinos del pueblo, son hoy bosques. Sin embargo la falta de adecuación de las normativas autonómicas a esa realidad ha provocado un progresivo distanciamiento entre la explotación de los bosques y los habitantes de los pueblos. Antes de que las leyes autonómicas interfiriesen en la gestión del monte comunal, los propios vecinos limpiaban y ordenaban el monte. Los particulares y el común percibían beneficios, por lo que se implicaban en el mantenimiento de la masa forestal. Un incendiario habría sido denunciado. La actuación de la Junta de Castilla y León ha destruido buena parte de esos vínculos y hoy los montes van por un camino y los paisanos por otro. Eso explica la existencia de incendiarios y de una densa red de silencios que les encubren. En Galicia, más allá de Valdeorras, no existen los concejos. El sistema de ocupación del territorio se basa en parroquias, iglesias que actúan como centros de organización de 3, 10 o 20 entidades de población. En torno a la parroquia existía un grupo de cofrades que mantenían y gestionaban los montes en común. Esa figura se oficializó con las juntas de montes creadas desde el ente autonómico. El proceso de desconexión ha sido similar. La multiplicación de incendios en el noroeste es un síntoma más de cómo la administración no ha respetado las estructuras tradicionales, que habían funcionado bien. La intervención de estas relaciones entre los vecinos y la propiedad colectiva da resultados malos y contribuye a explicar en parte el proceso de despoblación rural. La Junta de Castilla y León debe tomar nota al respecto. La Ley de Montes falla en León y Zamora porque no respeta la tradicional estructura concejil.

LA INAGOTABLE CATEDRAL

Ayer he vuelto a la Catedral de León. Es un edificio que concita muchos comentarios tópicos y típicos. Esa forma de aproximarse a él puede resultar pesada en algunos casos. Los que hemos visto el templo desde pequeños llegamos a considerarlo una parte del paisaje; perdemos la capacidad de asombro y lo percibimos como un elemento más de la ciudad. Solo la iluminación nocturna de esa mole amarilla es capaz de sacar nuestros ojos de la observación apresurada para llevarlos al asombro. Personalmente estoy redescubriendo el edificio. Para mi sorpresa falta mucho por saber de él. Siempre creemos que estas grandes obras han sido objeto de profusos estudios y que todo o casi todo se conoce. Pues no. Me ha pasado con el prerrománico, especialmente con el leonés, que es objeto de mi afición y que constato que está en mantillas. Me ha pasado también con la iglesia de San Isidoro, tan insuficientemente explicada al visitante, y me pasa ahora con la Catedral. La lectura de los libros más conocidos sobre ella no ha resuelto muchos de los desconocimientos de ese edificio. Y es que muchos estudiosos solo hablan de la documentación y no de cómo está hecha la obra, algo que está a la vista de todos. Mi primer sorpresa fue darme cuenta de que la nave principal del edificio está desconectada de las torres. Eso es muy arriesgado en la arquitectura medieval porque las torres soportaban las tensiones laterales de la estructura. De hecho no hay ninguna catedral de la época con las torres separadas del cuerpo principal. Hacer una nave exenta del tamaño de la de la Catedral fue una locura. Lo de la Santa Capilla de París ya debió ser arriesgado, pero es mucho más pequeña. De hecho la catedral de León es la nave exenta más grande del gótico. Fue tan original que los constructores de la de Astorga lo copiaron tiempo después. En ningún lugar más se atrevieron con la hazaña. La otra peculiaridad que me ocupa estos días son los extraños contrafuertes que tienen las torres en sus esquinas. No los he visto similares en ningún sitio. Creo que se deben a que la torre norte es anterior al resto de la obra y se reaprovechó para recrecerla con lo que hoy es el campanario y la fea aguja herreriana. Como la torre no estaba preparada para soportar tanta altura y tanto peso, se reforzaron sus esquinas, configurando una solución singular. Así que en la torre aledaña al seminario, que es posterior a ésta y a la nave principal, no les quedó más remedio que copiar para que no pareciese raro. Y hay más aspectos curiosos, como la pared prerrománica del museo, el pórtico principal hecho de dos veces…

PUEBLOS DE ÉXITO

Las vacaciones nos permiten visitar pueblos y pequeñas ciudades que constituyen historias de éxito, por ser capaces de mantener población joven residente y una cierta actividad económica. Los casos más llamativos son los de pueblos que han hecho de su patrimonio o su autenticidad los motores de un movimiento turístico. Gracias a él se crean puestos de trabajo en la hostelería, en los servicios de guía al visitante, en la conservación del entorno, en la distribución de comida y bebida, en la elaboración de productos locales como repostería o mechandising, … Alrededor de una historia de éxito turístico en un pueblo hay una labor de promoción y venta de la singularidad, de valorización de lo local capaz de fijar población joven en la zona. Y tras esa proyección al exterior hay un punto de rupturismo con el pasado que puede resultar una paradoja. Ninguno de los pueblos con éxito mantiene el aspecto que tuvo hace años en la vida diaria. Todos ellos han tenido que cambiar. Es lógico. Si un pueblo era capaz de vivir de la agricultura, la pesca y la ganadería de antaño, hoy es imposible que lo haga. Los pueblos de éxito vuelcan sus fuerzas en las nacientes actividades turísticas, se adaptan a la nueva realidad y transforman la vida de sus calles para comerciar (porque el turismo como medio de vida se basa en el comercio). Por eso quienes pretenden hacer atractivo un pueblo manteniendo sus esencias se confunden. En primer lugar es imposible mantener el espíritu de la vida de siglos en pueblos que ya no pueden subsistir de las actividades que los dieron sentido en otras épocas. Por eso la idea de la autenticidad parte de premisas falsas. Las poblaciones son un todo continuo y han de evolucionar de acuerdo con los cambios económicos que facilitan la vida a las personas. En segundo lugar, hay una parte de cada pueblo, las propias personas y su aspecto, que han cambiado inevitablemente, porque ha de cambiar. Cuando uno visita Combarro, en Pontevedra, que es un antiguo pueblo pesquero, comprende lo que es la conciliación de lo antiguo y lo nuevo. Lo mismo pasa en Santillana del Mar o en Astorga. Estas tres historias de éxito contrastan con las de Castrillo de los Polvazares o Villafranca del Bierzo. Ambas poblaciones experimentan un fracaso como modelo económico. Este declive conduce a ambos núcleos a convertirlos en decorados vacíos. Villafranca o Castrillo necesitan comercio, hostelería en cantidad, gentío en las calles, consumo, que es lo que genera trabajo e ingresos, sin sacrificar ni el aspecto de sus casas ni el relato de lo que fueron durante siglos. Por esa vía aún se pueden salvar.

sábado, 29 de julio de 2017

REPENSANDO EL CONDE

La Plaza del Conde Luna fue uno de los espacios más nobles de la ciudad legionense durante un siglo, cuando allí se encontraba el Palacio Real. Desde aquel tiempo, hace 1000 años, este espacio urbano ha sufrido una progresiva evolución hasta su degradación actual. La construcción del Mercado del Conde Luna en 1929 colmató ese hueco de la trama urbana y dotó a la zona de unos servicios necesarios en aquel momento. Sin embargo el paso del tiempo y los cambios en el comercio de proximidad redujeron la importancia comercial. A ello se ha sumado la pérdida de monumentalidad del conjunto, que ha devenido en el aspecto actual. Ni el Mercado del Conde Luna es un auténtico motor de la vida ciudadana ni es posible desarrollar el potencial estético de esta plaza mientras ese volumen continúe allí. Se ha buscado la revitalización con algunos cambios, pero los problemas de fondo tienen difícil solución. En el casco antiguo vive poca gente, hay un nivel de consumo bajo y los servicios que presta este edificio son peores que los de sus competidores. Por eso hay que asumir que ha llegado el momento de dar un nuevo tratamiento a la plaza en su conjunto. En otras ciudades se ha modificado parte de la superficie comercial de los mercados de abastos para abrir gastrobares y tiendas de comestibles de gama alta, con importantes zonas de acristalamiento. Cuando el edificio en cuestión tiene un valor monumental es más fácil, como en el Mercado del Val de Valladolid o en el de San Miguel en Madrid. En el caso que nos ocupa el valor de la edificación es limitada. En consecuencia todo hace pensar que la Plaza del Conde Luna constituye una oportunidad para revitalizar el casco histórico con una actuación radical en su entorno. Una de las posibilidades sería la demolición del actual edificio del mercado y la reubicación de los negocios en un espacio acristalado, moderno y semienterrado en el centro de la misma plaza, que permitiese apreciar las interesantes fachadas. Con eso se recuperaría la monumentalidad, reducida hoy por la triste condición del pasillo circular en torno al feo edificio. La valorización pendiente de la obra prerrománica de Palat del Rey vendría a reforzar esa actuación. Otra posibilidad sería dejar libre el espacio de la plaza, recuperando una zona central empedrada, como la que aparece en las fotos de principios del Siglo XX, con algún elemento monumental en el centro. La Plaza del Conde Luna en esas condiciones tendría todos los elementos para volver a convertirse en un icono de la ciudad. No dejemos escapar tan buena oportunidad.