sábado, 29 de julio de 2017

REPENSANDO EL CONDE

La Plaza del Conde Luna fue uno de los espacios más nobles de la ciudad legionense durante un siglo, cuando allí se encontraba el Palacio Real. Desde aquel tiempo, hace 1000 años, este espacio urbano ha sufrido una progresiva evolución hasta su degradación actual. La construcción del Mercado del Conde Luna en 1929 colmató ese hueco de la trama urbana y dotó a la zona de unos servicios necesarios en aquel momento. Sin embargo el paso del tiempo y los cambios en el comercio de proximidad redujeron la importancia comercial. A ello se ha sumado la pérdida de monumentalidad del conjunto, que ha devenido en el aspecto actual. Ni el Mercado del Conde Luna es un auténtico motor de la vida ciudadana ni es posible desarrollar el potencial estético de esta plaza mientras ese volumen continúe allí. Se ha buscado la revitalización con algunos cambios, pero los problemas de fondo tienen difícil solución. En el casco antiguo vive poca gente, hay un nivel de consumo bajo y los servicios que presta este edificio son peores que los de sus competidores. Por eso hay que asumir que ha llegado el momento de dar un nuevo tratamiento a la plaza en su conjunto. En otras ciudades se ha modificado parte de la superficie comercial de los mercados de abastos para abrir gastrobares y tiendas de comestibles de gama alta, con importantes zonas de acristalamiento. Cuando el edificio en cuestión tiene un valor monumental es más fácil, como en el Mercado del Val de Valladolid o en el de San Miguel en Madrid. En el caso que nos ocupa el valor de la edificación es limitada. En consecuencia todo hace pensar que la Plaza del Conde Luna constituye una oportunidad para revitalizar el casco histórico con una actuación radical en su entorno. Una de las posibilidades sería la demolición del actual edificio del mercado y la reubicación de los negocios en un espacio acristalado, moderno y semienterrado en el centro de la misma plaza, que permitiese apreciar las interesantes fachadas. Con eso se recuperaría la monumentalidad, reducida hoy por la triste condición del pasillo circular en torno al feo edificio. La valorización pendiente de la obra prerrománica de Palat del Rey vendría a reforzar esa actuación. Otra posibilidad sería dejar libre el espacio de la plaza, recuperando una zona central empedrada, como la que aparece en las fotos de principios del Siglo XX, con algún elemento monumental en el centro. La Plaza del Conde Luna en esas condiciones tendría todos los elementos para volver a convertirse en un icono de la ciudad. No dejemos escapar tan buena oportunidad.

LEÓN Y EL EMPLEO PÚBLICO

Cada año se edita el Boletín Estadístico de Personal al Servicio de las Administraciones Públicas por el ministerio del ramo. El más reciente es de junio de 2016. Como una cantinela anual, se repite en diversos medios los comentarios acerca de que en León hay mucho empleo público. Para saber si esto es verdad no hay más que acudir al dicho boletín y comparar. En primer lugar vamos a desdecir a los que insisten en que en León solo hay funcionarios. En realidad los empleados públicos suponen un 19% del total, lo que significa que el 81% de los trabajadores no cobran de los fondos públicos. En consecuencia hay que replicar que en León hay una inmensa mayoría de gente que trabaja para el sector privado. Decir lo contrario es incorrecto, dañino y malintencionado. Si la media española de empleo público es de un 13,5% sobre el total, hay provincias que difieren sustancialmente de este guarismo. Por ejemplo, Barcelona solo cuenta con un 8.5% de empleo público. Por el contrario Badajoz tiene un 22.5% de trabajadores de la administración. Por lo tanto el rango en el que se mueve el empleo público por provincias es amplísimo y León no es un caso raro. De hecho se puede observar que determinadas condiciones amplían el número de empleos públicos de forma casual en ciertas provincias. Por ejemplo, si cuentan con campos de maniobras (normalmente las más extensas, como León), tienen también bases militares, lo que aumenta el número de nóminas públicas. Y eso no quiere decir que haya demasiado empleo de este tipo, porque los campos militares han de estar en algún lugar. Sucede algo parecido con las grandes universidades, como la de Salamanca, que empuja el empleo público provincial por encima del 20% del total. Sin embargo ambas actividades son normales y necesarias. Lo que sí resultaría muy gráfico para conocer de verdad el peso de lo público es conocer el peso de los salarios públicos sobre la masa salarial provincial, o incluso la ubicación de las empresas adjudicatarias de la administración pública. En ambos casos las sedes autonómicas ganarían por goleada al resto. Hay que tener en cuenta que las sedes autonómicas concentran los salarios más altos de la administración y que mantienen a muchos trabajadores de empresas privadas a las que se adjudican contratos. Si acudiésemos a una estadística al respecto veríamos cómo no es tan importante el número de funcionarios como cuánto ganan en conjunto y cuántos empleos privados genera la administración pública en cada provincia. Cuando lo sepamos podremos hablar con mucha más propiedad del papel del estado en cada economía provincial.

jueves, 27 de julio de 2017

LEÓN Y LAS AUTOVÍAS

Uno de los aspectos que mayores ventajas puede reportar a la provincia leonesa es su red de autovías. Se trata de un territorio grande (la sexta provincia española por extensión) y las comunicaciones para intercomunicarlo y atravesarlo son un argumento fundamental para quienes busquen un lugar para el asentamiento empresarial, para el turismo o para el tránsito. En todo caso esos tres papeles suponen la llegada de ingresos económicos a la economía local. Además elevan el papel desempeñado por León en el conjunto del país. En definitiva, poner de relieve la red de autovías de León contribuye a que la economía vaya mejor. Los documentos que emiten tanto la Diputación como el gobierno central reflejan fielmente el conjunto de autovías, autopistas y redes de comunicaciones de León. Por el contrario, la Junta de Castilla y León viene publicando mapas incompletos en los que se incluyen todas las autovías, salvo la León-Burgos. Se ha comunicado a esta administración que no incluir la Autovía León-Burgos en los mapas es falsear la realidad y perjudicar a León. Sin embargo los mapas que se remiten a Bruselas ocultan por sistema esta autovía. Es evidente que existe el interés de algunos por ocultar su existencia. La autovía León-Burgos es un pasillo rápido que constituye el mayor corredor de mercancías de titularidad autonómica de la Junta. Por él transitan unas 70.000 toneladas de mercancías por día. Solo en los puentes y festivos toma importancia como corredor para el desplazamiento de turismos. De la León-Burgos dependen decisiones de implantación de empresas en León, ya que deja a la provincia dentro del corredor este-oeste más eficiente de la Península. La actitud de la Junta con la exclusión de la autovía León-Burgos de todos los mapas, especialmente los que remite para solicitar ayudas europeas, perjudica los intereses de León. El ayuntamiento de León, el de Ponferrada y la diputación deben exigir que la autovía León-Burgos quede reflejada en toda la cartografía de la Junta con absoluta claridad. Si la Junta tiene las competencias para la promoción industrial, es inaceptable que oculte la ventaja competitiva de León en el campo de las comunicaciones. Y resulta incomprensible también la pasividad de las cámaras de comercio, de las organizaciones empresariales, de los sindicatos y de todas las fuerzas vivas. León debe figurar en los papeles como lo que es: el distribuidor principal de tráficos del noroeste a través de los nodos de León, Astorga, Benavente y Ponferrada. Porque Benavente funciona como un nodo secundario dentro de la red leonesa.

CARBÓN Y ESTRATEGIA

El anuncio de que las instituciones europeas consideran necesario mantener la producción local de carbón ha desconcertado a gran cantidad de ciudadanos. Sin embargo este anuncio pone de manifiesto que las claves estratégicas están claras en los grandes países europeos, que marcan el paso del conjunto de la UE. ¿Y cuáles son algunas de esas claves que dejan tan descolocado al gobierno español?: Energía, agua, salarios, sistema social y producción industrial, entre otros. España ha llevado una política energética absurda en los últimos años. En vez de seguir potenciando las renovables, en las que fuimos líderes, se abandonaron. Incluso se cambió las reglas del juego con las primas a las solares a mitad del partido. Esa inseguridad jurídica está siendo derribada por los tribunales europeos y nos va a costar un riñón. Además no se consideró la posibilidad de mantener en el mix el carbón nacional, que aporta algo de soberanía energética. Ahora este gobierno sin criterio debe cambiar radicalmente de posición. Mientras tanto seguimos importando gas y petróleo para compensar el carbón, el viento, el sol y las mareas que no aprovechamos. ¿A quién beneficia? A España no. En la política del agua este gobierno paralizó el desarrollo de desaladoras, tecnología española líder, para entregarse al hormigón de los trasvases. El agua del mar nunca falta, pero la de la lluvia sí. Ahora, en un país semiárido, tenemos muchos canales y trasvases, pero no agua. En cuestión de salarios, que toda Centroeuropa mantiene por encima de unos mínimos, España ha rebajado su masa salarial un 10% desde 2010 para el mismo número de trabajadores. Los salarios mantienen el consumo, que a su vez soporta la producción industrial. Y no se dé el pretexto de la competitividad. Un panadero de Alemania gana el doble que uno español por el mismo trabajo y no pasa nada. Es decisión política garantizar los mínimos salariales, y todo ese caudal económico genera consumo. El sistema social que está basado en educación, sanidad y pensiones ha sido erosionado seriamente por este gobierno. El único fin que se me ocurre es empujar hacia la privatización, que deja de garantizar la universalidad de estos servicios, es decir, sacrificando el estado del bienestar. Y es que la demolición de los salarios ni genera impuestos ni cotizaciones que mantengan el sistema. Y la producción industrial se cuida en nEuropa con inversiones en I+D+I para que se base en productos más valiosos. Aquí el gobierno ha machacado la investigación. Por lo tanto seguimos produciendo bienes de tecnologías medias y bajas: un país de camareros.

LEÓN GEOESTRATÉGICO

Las posibilidades de desarrollo de León pasan por el papel que sus dos ciudades puedan jugar en la economía peninsular. Para ello han de trabajar de una manera conectada. Y eso es así porque cada una de las dos representa una función que no es sustituible por ninguna otra. No hay una ciudad que pueda jugar el papel de Ponferrada respecto a León. Tampoco hay una ciudad que pueda jugar el papel de León respecto a Ponferrada. Por eso lo más eficiente sería estudiar estrategias conjuntas que permitan proyectar ambas ciudades y su corredor intermedio como un lugar geoestratégicamente óptimo para la actividad económica, cultural, etc. La clave de ambos nodos está en una buena comunicación con el exterior, la disponibilidad de suelo y oficinas en condiciones adecuadas, y la existencia de personal formado a costes competitivos. Y también su buena comunicación con el entorno próximo, sus rururbanos, donde proyectarán las áreas residenciales y nuevos espacios empresariales. Respecto al resto del espacio, si estas ciudades no son capaces de proyectar su efervescencia económica sobre él, aparecerán zonas de sombra, es decir, de pobreza y despoblamiento. Por eso es necesario que alguien con la entidad necesaria examine las condiciones de este sistema territorial para el crecimiento y el bienestar. Tiene que ser una entidad con visión legiocéntrica y que pondere lo que León se juega con cada decisión política o económica. En este caso creo que tanto el Círculo Empresarial Leonés como la Federación Leonesa de Empresarios serían los foros adecuados. Las cámaras de comercio están tan determinadas por las necesidades de corrección política que nunca estarían dispuestas a salirse del guión de la Junta. Como los resultados de la gestión de la Junta en Fomento son públicos y lamentables, no se puede contar con ella, por paradójico que parezca. O no saben o, si saben, tienen muy malas intenciones con esta tierra. Merece la pena que alguien independiente, lejos del Consejo Económico Social y de los dictados de la Consejería de Fomento, realice análisis periódicos de la trayectoria global leonesa, de las dos ciudades y de las subáreas correspondientes. Pero sobre todo es importante que establezca las prioridades y las propuestas de lo que es necesario para que León recupere el medio millón de habitantes, avance hacia los niveles medios de renta española y aumente su población activa ocupada hasta los niveles de Cantabria, por ejemplo. Cualquier otra cosa sería engañarse, como nos han engañado hasta ahora.

jueves, 22 de junio de 2017

LEÓN Y EL PESIMISMO

Un aspecto que llama la atención en los comentarios de los leoneses es el pesimismo en general. Bajo mi punto de vista esto se debe a la mezcla de dos elementos: el declive económico largo y pronunciado de León, del que todos somos conscientes, y la falta de medidas para reconducir esa situación. El declive económico se palpa más crudamente desde 2012, cuando León entró en una pérdida anual de entre cinco y seis mil habitantes, lo que le aleja con rapidez del más de medio millón que mantuvo durante decenios. La falta de medidas correctoras es consecuencia de que León está descabezado. No hay políticos que defiendan y proyecten sus intereses como prioridad máxima. La calle es plenamente consciente de este abandono y se descorazona. En síntesis esta provincia tiene sectores productivos y singularidades que necesitan una atención directa y una óptica leonesa para abordar medidas, negociaciones, incentivos y acción política. Quien tendría que hacer eso es la administración autonómica, pero ha demostrado que no existe sino para garantizar los servicios mínimos. La Junta es una simple gestoría de servicios públicos. La promoción, el impulso, la peculiaridad y los recursos económicos proporcionales no existen para esa institución. Si a León llegasen los 1800 millones de euros anuales que le corresponden por su población y extensión, procedentes de los presupuestos autonómicos, tendríamos bastantes problemas menos, aunque la gestión estratégica seguiría siendo mala y no nos iría del todo bien. Quiero aportar un dato de mis tablas que no he utilizado hasta ahora en las columnas del jueves. En las cifras sobre la evolución de los cotizantes a la Seguridad Social entre un mes y el mismo del año anterior comparo los datos de España y los de León desde el año 1999. Pues bien, siempre han sido bastante peores los datos de León que los de la media española, salvo en un lapso de tiempo: entre 2007 y 2010. ¿Qué pasó en ese momento? La situación se revirtió porque las instituciones hicieron llegar más dinero a León (en realidad el que correspondería en condiciones normales), se creó un ambiente propicio a la inversión, se visualizaron una serie de obras y existía un conjunto de proyectos para dar a León un perfil superior. Después de ese periodo se ha producido un desplome sin precedentes. Lo que cambió en esa época es que hubo autoridades que, con todos sus defectos (inconsistencia intelectual, frivolización de la política …) apostaron sin rodeos por León. Lideraron. Ahora no las hay y León anda descabezado. Por eso el pesimismo se adueña de la calle. Algo habrá que hacer.

AYUNTAMIENTO: MEDIO MANDATO

Se cumple en estas fechas la mitad del mandato de los alcaldes emanados de las pasadas elecciones municipales. Es bueno realizar una evaluación de sus logros, ya que en los dos años que restan deben definir la herencia de su etapa municipal. En el caso de León está todo por definir. La obra más sonada es la de la Plaza del Grano, que resulta problemática en tanto que atenta contra el patrimonio. Otra cosa es que termine siendo más que una plaza histórica una amplia terraza mona para los bares aledaños. De las grandes obras en curso que se encontró el actual equipo municipal no se ha resuelto ninguna. La integración de FEVE era uno de los grandes proyectos para la ciudad en términos de permeabilidad urbana y sostenibilidad ambiental, así como de regeneración de las áreas por las que discurren las vías. No se ve avance práctico alguno y obras son amores y no buenas razones. Respecto a la integración del ferrocarril de vía ancha, no hay avances sustanciales a la vista. Todo esto va retrasado o prácticamente parado. Aunque no sea el ayuntamiento quien hace estas obras, es parte principal en su impulso. Un éxito podría ser la reciente aprobación del plan León 21 XXI con una dotación europea de varios millones de euros dentro de las estrategias de “Desarrollo Urbano y Sostenibilidad”, pero ¿será capaz el ayuntamiento de hacer visible algo práctico con ello antes del fin del mandato? Se habla también de la posible redacción del Plan Estratégico León 2020-2027. Esta sería una labor crucial, pero debe ser bien vendida para que la gente lo acoja como algo importante, ya que pocos conocen lo que es un plan estratégico. En el orden de la proyección de León en el exterior se tenía este año la celebración de los mil años del Fuero de León, un documento fundamental en la historia medieval de Europa. Parece que los fastos se están quedando en una serie de actos de consumo interno, sin proyección en Madrid, Barcelona, Valencia…. donde se mueven las grandes tendencias del país. Ni hay dinero municipal, ni autonómico, ni estatal en las cantidades proporcionales a la importancia de lo celebrado. Sí lo hay para las conmemoraciones en torno a Zorrilla, escritor romántico de segunda fila de Valladolid cuya obra cumbre es el Tenorio. El carro delante de los bueyes, qué le vamos a hacer. Por último hay que hablar del mantenimiento de la ciudad, con árboles mal podados, maleza en solares, isletas y aceras, grafitis y un casco antiguo descuidado. En conclusión el equipo municipal de León se tiene que dar prisa si quiere dar una cara positiva al final de mandato.

sábado, 10 de junio de 2017

PATRIMONIO OLVIDADO LEGIONENSE

Hablábamos la semana pasada de la posibilidad de considerar León una ciudad patrimonio. Todos conocemos una serie de monumentos de primera línea que no hace falta enumerar. Sin embargo, esparcidos por la trama urbana hay un grupo de edificios con valor histórico e interés para el visitante que resultan desconocidos hasta para los propios leoneses. Este conjunto sería relevante en muchas ciudades que no cuentan con un San Isidoro, una catedral como ésta, o un San Marcos. ¿Por qué no se completa una ruta para ponerlos en valor y hacer así una oferta del León ciudad total? Por ejemplo pocos leoneses conocen que la iglesia de San Martín, en pleno Barrio Húmedo, cuenta con una cabecera de estilo gótico probablemente de la etapa de la catedral. Solo lo puede apreciar quien entre en el templo. Da para una breve visita con la anécdota incluida de su “absorción” en el falso consistorio de la Plaza Mayor, que se construyó mucho después. Otro ejemplo de iglesia interesante y olvidada es la de Santa Ana, con unos tramos góticos y pinturas interesantísimas en sus paredes. También da para una explicación hablando del mercado que hubo al lado, de Buenaventura Durruti… Y por qué no mirar a la iglesia del Mercado, un edificio románico que se derrumbó y reconstruyó de otra manera en época posterior. Tiene unas celosías románicas de hierro que forman un conjunto impresionante, y una portada románica oculta, y el camarín con los techos pintados, y el barco del Conde de Rebolledo, y… Pero quedan más cosas que ver, como la olvidada iglesia de Palat del Rey, la primera capilla palatina de los Reyes de León, cuya techumbre debería ser visitable por encima(hay una escalera para subir y asomarse) porque está coronada por una cúpula de gallones con 1100 años aproximadamente. ¿Y qué me dicen de San Pedro de los Huertos? De estilo popular de las que ya no quedan en ninguna gran ciudad. Pero es que las saeteras orientadas para la fusilería en Puerta Moneda también merecen una breve visita. O la torre de los Ponce, a la vera de la Plaza Mayor, última torre romana a la vista. O el patio del Palacio de Jabalquinto para saber lo que fue la baja nobleza leonesa . Hay docenas de lugares curiosos por los que darían dinero muchas capitales españolas sin apenas patrimonio reseñable. El ayuntamiento debería redactar un catálogo, adecentar los entornos de estos lugares y poner en valor la ciudad como un todo donde la ruta callejera sea algo divertido y ameno además de artístico. Eso es lo que hace a una ciudad atractiva: mostrarse a sí misma como es: remarcando su identidad.

jueves, 1 de junio de 2017

PATRIMONIO E INCOHERENCIA

El lanzamiento del turismo como uno de los elementos centrales del desarrollo de León implica la atracción de visitantes para disfrutar de un lugar diferente. Si León llegase a ser como cualquier ciudad, tendría la misma incidencia turística que Ciudad Real o Huelva: muy poca. Lo que puede dar una ventaja a León en el campo turístico es su condición de ciudad patrimonio. Desde un planteamiento puramente economicista interesa preservar todo aquello calificable de raro o infrecuente. Mucho más si tiene el valor de lo antiguo. Sin embargo las últimas actuaciones en el campo del patrimonio en la ciudad legionense son incoherentes con la pretensión de convertirla en destino turístico. Al margen de las despedidas de soltero y del chateo en los bares del Barrio Húmedo -que es turismo necesario, divertido, pero económicamente de medio pelo-, existen otros segmentos de público. Quien pueda venir con un poder adquisitivo superior quiere ver normalmente cosas valiosas y peculiares. Y en ese sentido, puramente contable, es destructivo lo que se está haciendo con la Plaza del Grano, o con el derribo de una casa de cinco siglos en la Calle de los Cubos, o, yendo más lejos, la destrucción de Sublantia, el yacimiento arqueológico a los pies de Lancia. Por más que todo esto pueda no interesar a mucha gente, los que más pagan por viajar sí quieren verlo. Y la economía es cuestión de números, por lo que si se aspira a una ciudad turística hay que redactar un inventario de patrimonio, una reglamentación estricta -dentro de la lógica- para cumplirla y un plan de valorización de todos los recursos, tratados éstos como parte de un conjunto que se va a ofrecer. Lo que se ha hecho hasta ahora es declarativo pero poco real. Las cosas van saliendo más o menos porque el AVE trae gente, y es rápido y barato. Si pretendemos un turismo potente y comprador hay que hacer algo más. A este respecto y por empezar la casa por los cimientos, habría que plantearse el papel de la comisión de patrimonio. O falla la comisión o fallan sus miembros porque el funcionamiento en los casos citados ha sido lamentable. Permitir una autovía sobre una zona arqueológica fue una pifia. Dejar que la obra del Grano continúe es otra. El derribo de la casa de los Cubos es un episodio más. Hay que cambiar la comisión o los miembros, si se quiere actuar en serio para ser una ciudad patrimonio. No se trata de culpabilizar a nadie, sino de gestionar algo que no funciona como debe. Pero en definitiva, se debería hacer un inventario rápido de patrimonio y un programa de valorización urgente. ¿Habrá voluntad y coherencia para ejecutarlo?

jueves, 25 de mayo de 2017

EL SECTOR ALIMENTARIO EN LEÓN

León es una de las provincias con identidad gastronómica más acentuada del país. La fuerte compartimentación de nuestras comarcas durante siglos, marcada por las nevadas, los ríos y arroyos torrenciales, el duro clima invernal y las montañas se ha traducido en una diversidad de singularidades alimentarias difícil de igualar: chorizo picante, mollejas de vacuno, botillo y chosco, castañas, peras asaderas, quesos, costilla adobada, cecina de vaca, morcilla de cebolla, pimientos morrones, pimientos embotados, uva de prieto picudo, vinos, mantecadas, lengua curada y ahumada, cecina de chivo, etc. Eso se traduce en que la tercera parte de las marcas de calidad de la autonomía proceden de León y que es una de las regiones que más singularidades reúne del país. En función de esta peculiaridad y del volumen de productos las instituciones leonesas deberían implicarse decididamente en la promoción de los alimentos locales. Es tanto el potencial que no se requiere ir en compañía de nadie. Hay un alto número de productos, de fabricantes y, si se promueve, de producción. No hay duda de que este sector puede impulsar la casi globalidad de la provincia por sí solo. Son dos las instituciones responsables de esa promoción: la Diputación y la Junta. Por parte de la institución provincial se creó en su momento un sello: “lo bueno, de León”. A juzgar por su escasa presencia fuera de nuestras fronteras se ha abandonado la diferenciación de nuestros productos. Por otra parte la Junta no apoya los productos leoneses diferenciados. Sigue promoviendo el sello “Tierra de Sabor”, que consiste en un batiburrillo de alimentos cuyo denominador común es su envasado en la autonomía. En las últimas semanas las diputaciones de León y de Valladolid han realizado un desigual hermanamiento gastronómico. Siendo León un lugar con diversidad de productos con marca de calidad, Valladolid apenas tiene. Salvo que se pretenda promocionar los alimentos de León en los restaurantes de Valladolid (donde ya se encuentran), no se entiende el esfuerzo en tal acción publicitaria. Valladolid y León podrán hermanarse en otras cosas, pero sus producciones alimentarias son como la noche y el día. En definitiva, más valdría potenciar la imagen diferenciada del producto leonés que estas zarandajas. Y además la diputación tendrá que vigilar que el desarrollo del gran parque industrial alimentario que se quiere hacer en Valladolid, donde hay pocos productores, no vaya a llenarse incentivando a los industriales de León a marcharse para allá. La Junta ha sido desleal tantas veces que no nos podemos fiar.

CARRERA DE AEROBSTÁCULOS

El Aeropuerto de León está sometido a una carrera de obstáculos que impiden su desarrollo. Y llama la atención porque son problemas que se repiten anualmente sin que se ponga remedio. Vaya por delante que nuestras instituciones públicas no tienen la obligación de promover el aeropuerto. Vaya también por delante que no tienen esta obligación en ninguna provincia, pero el hecho es que en muchas lo hacen: unas con más éxito y otras con menos. Para tener una visión general debemos recordar que León, Pamplona y Santander eran ciudades a un nivel similar hace 30 años. Hoy existe un abismo entre León y las otras dos citadas. Es por la calidad de gestión y todo lo que incide en ella. No hay otra explicación. Y el peso del desarrollo aeroportuario es una de las explicaciones más evidentes. Dentro de lo que es necesario para poner una ciudad en el mundo está un aeropuerto. Quien no cuenta con aeropuerto no puede ser destino de grandes inversores. Por eso resulta estratégico no perderlo ni debilitarlo. Además el transporte por esta vía es el más barato, considerados todos los costes. Sin embargo hay quien piensa que es un pecado dar ayudas para mantener los aeropuertos, mientras se subvenciona los pasajes de tren, las autovías o los puertos en cuantías muy superiores. Son juicios de valor que no están basados en las cifras. Un aeropuerto requiere el desarrollo de vuelos concretos, que se mantengan en el tiempo, a costes razonables y en horarios adecuados. Esto se logra diversificando el número de operadores y apostando por ciertos destinos que aporten muchos pasajeros con horarios invariables y exitosos. Además hay que controlar que no haya discontinuidades en la oferta de vuelos. Bien, pues pocas de estas condiciones se cumplen en León. Se deja como único operador a uno que ha demostrado poco compromiso con León. Se evita atraer a otras compañías. No se ata el vuelo principal con horarios fijos y adecuados, y costes competitivos: el de Barcelona. No se trabaja con el aeropuerto como un elemento estratégico en el futuro de la provincia. La última desgracia, que se repite un año más, es que el operador principal deja de volar a Barcelona -destino totalmente rentable sin ayudas- durante mayo porque se acaba el periodo del concurso del consorcio provincial que promueve los vuelos. No puede ser más evidente la necesidad de buscar nuevos operadores, de poner a un profesional del sector al frente del consorcio, de rastrear nuevos destinos, de buscar acuerdos con rutas de aerobús que lleguen a León, como la que vuela desde Braganza a Portimao. Solo hace falta voluntad.

jueves, 11 de mayo de 2017

LAS FACETAS DEL GRANO

La Plaza del Grano está siendo objeto de un debate encendido que alcanza a numerosos colectivos e instituciones. Se puede comprender tanta pasión en algo que afecta a un espacio característico y que todos consideramos nuestro. Sin embargo, si queremos desentrañar las vertientes del debate y desposeerlo de su cara más pasional, hace falta enfriar la discusión. Personalmente creo que hay tres elementos que ponderar en la obra que se está haciendo. El primero es la necesidad de reparar la plaza. No era lógico mantener ese espacio público en el estado de deterioro en que se encontraba. Por lo tanto la reparación y rehabilitación era necesaria. El segundo elemento a tener en cuenta es el mantenimiento de la estética de la Plaza del Grano, que es un elemento de singularidad de la misma. La estética hace alusión a la colocación de los materiales para repararla, al color de éstos, a sus volúmenes, a las técnicas que se aplican. En un espacio con cierto valor histórico el buen gusto aconseja ser conservadores y dejar las cosas más o menos como estaban. En este caso hay que decir que lo que se está poniendo en las calles laterales de la iglesia es un empavesado de adoquines azules a la manera aproximada del que hay en san Isidoro, pero de otro color y aspecto. En otras palabras, a ese entorno le queda como a un Cristo dos pistolas. No caben matices. Peor gusto es imposible. Y la forma en que se están rehaciendo las aceras es similar. Sin embargo hasta el gusto es discutible. Personalmente me parece lamentable estéticamente lo que se ha hecho hasta el momento, pero acepto que haya quien disienta porque tiene otro gusto. Lo que no es discutible es el valor histórico-patrimonial de la plaza. Y aquí es donde la actuación en la Plaza es un desaguisado sin paliativos porque se ha impuesto una modificación drástica de su aspecto. Se ha afectado al bien patrimonial. Yo entiendo que todo el mundo se puede confundir. A estas alturas de la obra de la Plaza del Grano es evidente que es un error monumental (nunca mejor dicho). Hasta la base de los adoquines, aquel mortero bastardo que decía el proyecto, es simplemente hormigón. Se está modificando radicalmente la plaza. ¿Qué problema hay en detener la destrucción de su monumentalidad? ¿No es mejor repensar la actuación, detener los trabajos y modificar algo que (ya no hay duda) está mal? Por otra parte, destruir el valor patrimonial de la plaza es perjudicar a la ciudad en su conjunto. Merece la pena detenerse un rato, calmarse y parar la obra. Seguro que se puede hacer mejor y restañar los daños que ya se han producido.

jueves, 4 de mayo de 2017

NUESTRA INSERCIÓN EN LA ECONOMÍA

Hace unos días revisaba alguno de mis documentos de análisis donde se aprecia cómo se inserta León en los flujos de la economía mundial. En un mundo crecientemente urbano las áreas metropolitanas de más de 100.000 habitantes son los lugares donde se concentra la economía y el conocimiento. Es allí donde se producen más intercambios de información y donde se generan más oportunidades de negocio. Alrededor de estas urbes se encuentran espacios bastante poblados, pero menos urbanizados que orbitan en torno a las ciudades. Y los intersticios están casi vacíos. Entre un área metropolitana y otra suelen existir ciudades más pequeñas que actúan como enlaces y definen corredores de comunicaciones poblados. Cuando dos áreas metropolitanas distan entre sí menos de 100 kms tiende a establecerse una mayor interrelación, alcanzando cierto grado de cohesión interna. En esos casos estamos hablando de la creación de una región económica, cuyos límites suelen no coincidir con las divisiones políticas. Las regiones económicas se configuran como las referencias para la integración de sus ciudades y territorios en la economía mundial. Por eso intentar publicitar áreas que carecen de conexión interna es un error, ya que se pierde la inversión o no llega a algunas de sus partes. En España hay regiones económicas muy consolidadas como la vasco-cantábrica (que incluye Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja y Burgos) o la atlántica (incluye Coruña, Pontevedra y el arco costero portugués hasta Aveiro) que se promocionan de manera continua. Por el contrario hay otras como la asturleonesa (Asturias y León), la vallisoletana (Valladolid y sur de Palencia) o la salmantina (Salamanca y sur de Zamora) que no se consolidan por una deficiente visión de sus necesidades económico-políticas . Existe la idea de que la política construye la realidad y eso no es acertado, como demuestran los datos de evolución de población, renta y mercado laboral de las ciudades. Donde se promocionan las áreas regionales, el conjunto crece. Donde no se reconocen y se promueve otra cosa, se entra en declive. Así lo ha mostrado una vez más la actualización del padrón municipal que ha publicado el INE. León, Zamora y Salamanca van muy mal, pero es que Valladolid tampoco va muy bien a pesar del chorro de dinero público que recibe. El sistema de trabajo de la administración pública aquí está fallando inequívocamente. Por esa razón hay que cambiar muchos planteamientos políticos. Nuestras ciudades se debilitan y perdemos posición competitiva. O se cambia ahora o más tarde será aún más difícil y todo el noroeste quedará debilitado y, finalmente, pobre.

EL EJIDO ANTE EL FUTURO

El barrio de El Ejido nació a los pies de la Catedral de León de una manera súbita, puesto que hasta entonces siempre había sido un conjunto amplio de prados y sebes, com se aprecia en cualquier foto de 1940. A mediados del Siglo XX se edificó casi a la vez para configurar una zona de expansión de la ciudad hacia el Torío que, curiosamente, se encuentra al lado del casco histórico y a pocos minutos a pie de la Plaza de Santo Domingo. Como cualquier barrio que se levanta de esa forma, se pobló con familias de similar edad y eso está determinando su presente. Las generaciones que adquirieron entonces sus pisos en El Ejido llevan allí medio siglo largo y son por tanto gente mayor. De hecho hay una gran cantidad de pisos vacíos por el fallecimiento de sus propietarios. En numerosos edificios quedan casi la mitad de las viviendas vacías. Por esta razón se puede afirmar que El Ejido se haya en una encrucijada histórica que va a definir su futuro. Muchos edificios que integran el barrio han de pasar por reformas relativamente importantes, si no lo han hecho ya (tejados, conducciones de agua, redes eléctricas…). De lo contrario se convertirá en un área de infravivienda a las puertas del centro de León. Y este fenómeno se podría extender a otros barrios colindantes que han seguido un modelo similar de crecimiento: Santa Ana por un lado y San Lorenzo, San Mamés y Mariano Andrés por otro. Nos encontramos por tanto con una amplia zona del espacio urbano, con centro en El Ejido, que requeriría una acción urbanística municipal en aras de garantizar la renovación urbana en positivo. Además se prevendría la creación de bolsas de suburbialización, que alcanzarían al centro de la ciudad en algún caso. Para ello se pueden combinar medidas de dignificación de los espacios públicos (parques, calles principales, calles secundarias, locales públicos…) con incentivos para la renovación de los edificios (fachadas, ascensores, tejados, portales) y la modernización del comercio (señalización, cartelería, escaparatismo, promoción del centro comercial abierto…) El Ejido podría ser un modelo sobre el que aplicar planes de renovación urbana que luego pudiesen trasladarse, ya mejorados y afinados, al resto de espacios de la ciudad con una casuística similar. Solo así se puede afrontar la reocupación de los barrios y combatir una inevitable pérdida de actividad económica por la caída de población. A tal fin se puede acudir a convocatorias para captar fondos europeos que aliviarían la estrechez económica del decadente municipio leonés, que ya ha perdido los 125.000 habitantes según el INE.

jueves, 20 de abril de 2017

EL MOMENTO DE LAS CONVICCIONES

Dentro del calendario conmemorativo de la Junta de Castilla y León encontramos eventos como los del bicentenario del nacimiento de Zorrilla, el autor del Tenorio, el séptimo centenario de la unión bajo la Corona de Castilla de los Reinos de León y Castilla o el quinto centenario del nacimiento de Teresa de Ávila. En unos casos lo hace a través de sus propios organismos y en otros participando con generosas subvenciones en la organización. En esa agenda no hay nada relativo al Reino de León, a la Región Leonesa o a sus territorios, costumbres y prioridades. Hay quien dice que eso es lógico porque la Junta se ocupa de aquello que afecta a todos los territorios y no solo a una parte. Sin embargo eso no es correcto porque es la Junta quien dispone de los fondos para eventos culturales supraprovinciales. Por lo tanto los leoneses tenemos motivos para la celebración propia con fondos autonómicos, pero esos recursos se encuentran secuestrados por la Junta. De hecho sucede igual que en otros capítulos como la promoción industrial o el turismo de montaña: León carece de administración autonómica que lo represente porque o no existen fondos o se aplican con criterios hechos para otros territorios. Un ejemplo fue el noveno centenario del Reino de León, celebrado con sordina gracias a la intervención de la Junta. El Fuero de León de 1017 es ya otro ejemplo porque nada hay hecho para su conmemoración a nivel autonómico o nacional este año. Si hablamos de los Decreta, emanados de las Cortes de 1188, fue del todo vergonzoso en 1988, cuando incluso se rebautizaron como de Castilla y León. Hay que tener cuajo. Por esa razón, entre otras, el sábado 22 de abril a las 12 de la mañana un grupo de intelectuales capitaneado por Juan Pedro Aparicio y José María Merino va a rendir homenaje a los Decreta y a las Cortes que los dictaron, en el exterior de San Isidoro. Se trata de un levantamiento cultural en contra de la ignorancia deliberada de la Junta y de sus corifeos hacia lo leonés. Es una voz elevada contra la maldad, porque solo pueden ser malos o tontos quienes quieren extinguir la huella de León, y tontos no son. Así la sociedad civil, a través de algunas de sus mentes más brillantes, es quien va a poner de manifiesto algo de lo que en León consideramos importante. Porque los leoneses tenemos intereses colectivos propios en el orden cultural, económico, social y político, pero es en la Junta donde el eco de la calle leonesa se merma y eso hay que evitarlo. No se trata de una cuestión de triunfos o violencias, sino de defender las convicciones por encima de los represores.

jueves, 13 de abril de 2017

SEMANA SANTA INTERCLASISTA

La Semana Santa leonesa se muestra con una foto estereotípica en la publicidad. Se transmite un mensaje religioso que poco tiene que ver con lo que se palpa en las calles. Hasta ahora sirvió para atraer al turismo y parece que el reclamo va en alza. Sin embargo cualquiera que acuda a esta Semana Santa descubrirá otras facetas que la convierten en diferencial. Son los aspectos paganos que impregnan hasta la médula esta celebración los que hacen de la ciudad un conjunto sugerente. El primero y más sonoro es la procesión de Genarín, uno de los iconos de esta ciudad. Es una convocatoria que eleva a León a los telediarios nacionales cada año y que comunica fielmente el espíritu golfo que se esconde en el ciudadano capitalino en mayor o menor medida. Que nadie se sienta ofendido. La expresión “matar judíos” es irreverente y absolutamente incorrecta en lo político, pero ¿alguien se plantea eliminarla? Las tapas, la limonada, el alterne en las calles, las cenas de cofrades o el travestismo de entorchados de las bandas procesionales es parte de un espectáculo con un punto religioso y otro carnavalesco. No hay majorettes, pero cada vez hay más manolas de tacón alto y media de cristal, una extemporaneidad con guiños a la altura de esta ciudad de literatura y farra en pleno Siglo XXI. Por otra parte las procesiones son una catarsis colectiva, un esfuerzo común, una inmersión en el espíritu de grupo que actúa como un cemento social en la ciudad. Observad a los procesionantes y, especialmente en aquellos que llevan el rostro descubierto, veréis al currito compartiendo línea con el notario, al ama de casa que acompasa el ritmo con el funcionario de Hacienda o al parado que arrima el hombro bajo el paso delante del empresario. Las procesiones son un elemento de cohesión social que da cuerpo a esta ciudad y su visualización causa un placer íntimo. Y además esa falta de solemnidad, esa riada de niños paponines, esas conversaciones entre cofrades y esas imágenes horrorosamente malas de algunas procesiones nuevas muestran el lado más humano de la ciudad legionense. La heterogeneidad social de una banda de Semana Santa de León es el espectáculo de una ciudad en marcha, con un objetivo, con una ilusión y con todos los defectos y virtudes cazurras. Eso es lo que convierte nuestra Semana Santa en un unicuum, en una página de la 13 Rue del Percebe, plagada de contradicciones entre lo sacro y lo pagano, entre lo ilustre y lo villano, entre lo pobre y lo rico. Nuestro espectáculo semanasantero es la tapa ideal para una estancia mundano-religiosa en una ciudad moderna que hunde sus pies en el barro medieval.

jueves, 6 de abril de 2017

FEVE: FIN DE OBRA

Hace unos días que recorrí el paseo por el trayecto del ferrocarril de vía estrecha en la ciudad de León. Acudí un tanto desesperanzado, puesto que pensaba que la obra estaría a medias y pendiente de concluir en muchos aspectos. No es así. Se puede apreciar perfectamente lo que puede suponer esa obra para la ciudad: una acción transformadora del área entre Padre Isla y Navatejera. En estos momentos la trinchera del ferrocarril ya no existe. Es una línea perfectamente urbanizada que se encuentra al nivel de las calles laterales en la mayor parte del trayecto. Eso permite el acceso sin ningún problema, por lo que ha dejado de ser una división radical de la ciudad, una separación infranqueable entre barrios, una cicatriz en el espacio urbano. Las vías del tren se acompañan ahora lateralmente de grandes piezas de hormigón que impiden el acceso de los coches al recorrido del tren, salvo en los cruces. Los márgenes son completamente planos y, donde cabe, se presentan con unas calzadas aptas para los peatones y vehículos de dos ruedas. Ambos circularían sobre un paseo que se acompaña con farolas cada pocos metros. El repintado de las paredes a los lados del vial ha dignificado gran parte del itinerario, apto para los murales artísticos. Todo el trayecto está dotado de amplitud y luminosidad, y no hay rastro del barro, la mugre y el desnivel que lo ocupaban en otro tiempo. Por esta razón el ayuntamiento debería forzar su apertura inmediata, puesto que se trata de mucho más que una línea del ferrocarril. A eso se suma la importancia de aportar un transporte público eficiente y necesario para consolidar el área metropolitana hacia el Valle del Torío. En contraste se está trabajando de manera evidente para su cierre. Dejar durante años a los viajeros en la Asunción o no vender billetes para que parezca que no hay viajeros es simplemente dar mal servicio, provocar el abandono y dar argumentos –aunque falsos- para el cierre. El Ayuntamiento de León, que va a terminar la legislatura con pocas obras relevantes que presentar como balance de gestión, debería aprovechar el calado de esta obra, integrar el tren de Matallana en la red de transporte metropolitano y transformar rápidamente los barrios en torno a Mariano Andrés y San Mamés con la puesta a pleno servicio de esta gran obra. El tranvía de FEVE cambiará la fisonomía de estos barrios, fortalecerá la red comercial del declinante Ensanche, donde ya no llegan los habitantes del Torío, y aportará una avenida peatonal, sostenible y moderna en una zona que está pidiendo un salto hacia el futuro.

viernes, 31 de marzo de 2017

VERDADES QUE SON MENTIRAS

Hace unos días en un acto público escuché la frase “lo que es bueno para Castilla y León es bueno para León”. No pude por menos que intervenir para afirmar que eso es falso, que es una frase hecha divulgada de manera interesada y que no por repetir una mentira mil veces se convierte en verdad. Lo cierto es que esa falsedad aparece como un mantra entre los políticos de esta autonomía con honrosas excepciones y pone en evidencia el escaso rigor de ese colectivo, que ni se atiene a los datos ni a las impresiones de los ciudadanos. La frase en cuestión está inventada para acallar pensamientos divergentes en esta comunidad autónoma, y el más sonoro de ellos es evidentemente el de León. Para contrarrestar la disidencia autonómica leonesa se inventó la Fundación Villalar, una entidad dedicada a adoctrinar a los ciudadanos a favor de las tesis que todo lo convierten en Castilla. Y es que suele oírse en los medios afines a la Junta que, cuando algo es de León, dicen que es de “Castilla y León”, pero cuando algo es de Castilla es simplemente castellano. El objetivo a medio plazo está claro: que todo sea Castilla. No se trata de un problema de corrección lingüística, sino de una operación de lavado de cerebros al más puro estilo de los nazis, de los estalinistas o de los macarthistas: convierte una mentira en una verdad aparente con la aquiescencia de la mayoría. Y esta pretensión se sustenta en el beneficio económico particular, algo tan elemental y poco ideológico. Los datos que definen la marcha de un territorio son el censo de población, los trabajadores que cotizan y el nivel de renta. Es posible que la creciente diferencia entre León y Valladolid no tenga comparación en ninguna otra autonomía por lo mal que va la primera provincia y lo bien que evoluciona la segunda. Eso demuestra que lo que es bueno para Valladolid puede ser incluso malísimo para León. Las capitales de esas provincias son competidoras en muchos aspectos y desde la Junta se trabaja activamente para que la ganadora de esa competición sea la urbe del Pisuerga. Hacer desaparecer la autovía León-Burgos de los mapas que se mandan a Europa, redactar un plan director de promoción industrial a la medida de Valladolid, aunque sea para toda la autonomía o apoyar los vuelos low cost solo desde Valladolid son actuaciones de la Junta que contradicen el mantra: atentan contra los intereses de León. En consecuencia lo que beneficia a una provincia no tiene por qué ser bueno para todas y de hecho los incontestables resultados tras tres décadas dicen que no lo es.

viernes, 24 de marzo de 2017

BRAGANZA, VÍA LIBRE

La Asociación en pro de la Autovía León-Braganza acumula ya ocho años de actividad. Su objetivo es lograr al menos una vía rápida que cubra el itinerario a través de Santa María del Páramo, La Bañeza y Puebla de Sanabria. Todos los miembros de la asociación: ayuntamientos, sindicatos, asociaciones y particulares, tienen conciencia del alcance estratégico de esta vía. La apertura de ese corredor daría inicio a una zona de actividad económica sin precedentes hasta ahora, ya que rompería una frontera prácticamente impermeable. De hecho la comunicación entre Braganza y Puebla de Sanabria puede cambiar la configuración de los tráficos de mercancías y personas en todo el noroeste. La reducción del kilometraje en ruta es sustancial respecto a sus alternativas para ir desde Oporto a los puertos del Cantábrico y a Francia. La aparición de nuevas actividades económicas a los bordes del trayecto por Sanabria, La Carballeda, la Valdería, el Órbigo, el Páramo y el alfoz de León sería un alivio a años de abandono por parte de la promoción empresarial autonómica. Que la comarca con mayor renta per cápita de León, el Páramo, productora excedentaria por antonomasia, pueda hacer llegar sus productos a Portugal sería excelente. Que La Bañeza se convirtiese en un cruce de vías rápidas abriría nuevas posibilidades a esta ciudad. Que en Rionegro del Puente o en Puebla pudiesen afincarse nuevas actividades ligadas al transporte sería esperanzador. Pero más interesante es que el área metropolitana de León, con sus 200.000 habitantes, se abra a la capital de la Terra Fría. Braganza es una ciudad en cuya universidad estudian 7.000 estudiantes de los que casi una cuarta parte proceden del programa Erasmus. Desde su reciente conexión por vía rápida con Oporto se han fijado allí numerosas empresas. Su área de influencia tiene los mismos habitantes que la provincia de León, pero en menos superficie. Braganza es un objetivo preferente para los intereses de León por muchas razones y León lo es para Braganza. Actualmente existe el compromiso del consejero de fomento para abrir la vía rápida entre Braganza y Puebla, incluyendo un puente internacional sobre el río Onor. Las instituciones leonesas deben hacer un seguimiento de esta infraestructura para que nada retrase su ejecución y apertura. En estos momentos puede ser, de las obras pendientes, la más barata y la que mayor impacto positivo tenga sobre la economía de todo el área. Por eso es conveniente que nuestros políticos hagan visible su apoyo y compromiso en este momento en que atravesamos la mitad de la legislatura.

jueves, 16 de marzo de 2017

SAHAGÚN Y EL ROMÁNICO RARO

Sahagún es una población que explota insuficientemente aquellos elementos que le hacen diferente. Cabecera de una comarca tradicional que compartía el nombre con otra (el Páramo) con desventaja, se asoma a la promoción con timidez. La villa de San Facundo no tiene grandes montañas ni desfiladeros profundos, pero sí cuenta con un cambio del paisaje que solo el buen observador percibe porque nadie allí le da una explicación: en la comarca paramesa, desde los Payuelos, descienden un ramillete de riachuelos que conforman una densa red hidrográfica llena de vallejos, bosquetes, umbrías y sotos. Ahí escondidos suelen encontrarse los pueblos de la comarca. Más allá del Cea y, sobre todo, del Valderaduey se inicia una planicie cereal: la Tierra de Campos, que poco tiene que ver con el Páramo de Payuelo en paisaje, ganadería, vida concejil, tradiciones, arquitectura noble, estratificación social, comunalidad o relación con el agua. Sahagún permite la visita de ambas comarcas y todo facundino debería poder explicar estas diferencias al visitante: el monocultivo terracampino frente al minifundismo sin especialización del Páramo de Payuelo. Si los aspectos antropológico y paisajístico ya son interesantes, hay uno más estimulante para el turista: en Sahagún está el origen de un románico “raro”. La provincia de Palencia está llena de iglesias románicas de piedra porque lo más común es que sean de piedra. Por eso los templos de Sahagún son diferentes: son los primeros de románico de ladrillo en España. En Sahagún nació un estilo y una forma de construir el románico, mal llamada “mudéjar” (esa especie de batiburrillo donde se mete todo lo que huela a ladrillo). Y desde Sahagún se crea un núcleo que llega a varios pueblos de alrededor (Gordaliza del Pino, Renedo de Valderaduey, San Pedro de las Dueñas, Santervás…) y luego se extiende por el Reino de León (Toro, Braganza, Alba de Tormes …) y, tangencialmente, por el de Castilla (Olmedo, Arévalo, Talamanca…). Sahagún es un importante protagonista artístico en Europa ya que en términos relativos no es mucho el románico de ladrillo que existe. Es necesario ponerlo en valor. Por ello la recuperación de los restos del monasterio, en el que nace el románico de ladrillo hispano, es un pilar central para esa estrategia. Cuando los propios comarcanos sepan explicar esto y pongan una pizca de entusiasmo en hacerlo, Sahagún tendrá muchas posibilidades de crecer. Es una población bien comunicada, un hito en el Camino de Santiago, con buen trasfondo gastronómico, cercana a varias capitales de provincia. Hace falta voluntad y un plan.

viernes, 10 de marzo de 2017

VALORIZANDO EL MANZANAL

En el área del puerto del Manzanal, a caballo entre las comarcas de la Cepeda y el Bierzo alto, existe una iniciativa que es una oportunidad económica para toda la zona. Este proyecto cuenta con el recurso más importante: el capital humano. Un grupo de personas comprometidas con su tierra está poniendo en valor las singularidades de la zona. Los miembros proceden de Montealegre, La Silva y Manzanal del Puerto. En esa zona podemos encontrar las interesantes ruinas de un monasterio románico: el de San Juan de Montealegre, en un lugar de gran belleza. La singularidad de su extraña cabecera poligonal, el trabajo de desbroce realizado por el grupo y la preparación del entorno para recibir visitantes hace de este enclave un polo de atracción, si recibe un tratamiento publicitario adecuado. A eso hay que añadir otros atractivos como el cañón del Górgora, una sucesión de cascadas que se despliegan en el rápido descenso del riachuelo del mismo nombre. La ruta para su descenso, una experiencia propia de aventureros, está siendo preparada por este equipo de gente entregada al proyecto. Se trata de uno de los mejores recorridos en su género que existen en León. Sin embargo no termina ahí la puesta en valor de esos valles, puesto que se están preparando también accesos a pie a las cascadas. Se ha diseñado como recorridos aptos para cualquier persona, que permitan alcanzar los saltos de agua en apenas cien metros desde el coche. La iniciativa coincide en su filosofía con la propuesta de Proyecto León a la Diputación para habilitar casi 100 puntos que reúnan singularidad, accesibilidad para personas mayores, bebés y mujeres embarazadas, y cercanía a las vías de comunicación rodada. En esa idea existe un gran futuro y muchas posibilidades de mejora. La genialidad de la iniciativa de Montealegre ha convertido las ruinas industriales de la minería en un recurso valioso. Los accesos a esta red de lugares se realizan utilizando la infraestructura que dejaron las explotaciones mineras. Los cargaderos de carbón se convierten en aparcamientos y las pistas en accesos hasta lugares insólitos. Por eso esta línea de trabajo resulta excepcional y un ejemplo para tantas zonas degradadas y desertizadas como hay en nuestra provincia. El grupo que valoriza los recursos de Montealegre, La Silva y Manzanal debe recibir la ayuda y el apoyo de las instituciones. Pero cuando existen las personas para pilotar el proyecto hay una necesidad fundamental: que no se les pongan obstáculos, que se les faciliten las soluciones. Solo así se podrá explotar todo su potencial.

viernes, 3 de marzo de 2017

PONFERRADA 2030

La semana pasada comentábamos que la lluvia diaria de noticias hace perder la distancia con los acontecimientos. Sin embargo es imprescindible recuperar de vez en cuando la perspectiva para no perder el horizonte. Las ciudades necesitan objetivos que orienten la actividad de sus fuerzas vivas si no quieren perder posiciones en la red urbana en que se insertan. La provincia de León cuenta con dos nodos urbanos: León y Ponferrada, con papeles diferentes y que son críticos para mantener la actividad económica de sus respectivos entornos y, a la postre, de toda la provincia. Ponferrada atraviesa un momento tan malo como el de León, pero hay que esclarecer hacia dónde debemos empujar en las distintas facetas que configurarán la ciudad en 2030. En primer lugar la urbe del puente debe reforzar su papel de centro de servicios de todo el entorno. Por esta razón la autovía hacia el Barco de Valdeorras es una prioridad que hay que seguir impulsando. Poner en valor espacios cercanos mejorando su accesibilidad es también un aspecto crucial para acrecentar la vertiente turística. Por ejemplo comunicar Balboa, Ancares y Fornela puede abrir nuevas posibilidades a la proyección turística. Un aspecto importante para Ponferrada es tomar un nuevo papel en el mapa de comunicaciones. En este sentido continuar con las gestiones para abrir una salida al mar por La Espina (Asturias) es una meta clave. Otra vía rápida necesaria para impulsar un nuevo rol como nodo de transporte es la que, mediante túneles, comunicaría La Cabrera y Sanabria, hasta la Autovía Rías Bajas. Con el segmento de la León-Braganza que reivindican entre Puebla de Sanabria y la capital portuguesa se completaría una vía hacia los puertos atlánticos completamente nueva. En el plano de las actividades económicas Ponferrada debería crear un polígono industrial especializado en actividades alimentarias. Ese negocio es una de las locomotoras de la economía berciana que hay que apoyar y multiplicar. El sector energético es otra pieza fundamental y estratégica para Ponferrada. Se ha de evitar el cierre de la central de Cubillos y hay que recuperar la actividad de la Ciudad de la Energía porque su cierre marcaría el final de cualquier actividad ligada a la generación térmica. El momento de desplegar todas las capacidades de gestión es ahora. Supone millones de euros en salarios y numerosos puestos de trabajo cualificados que se podrían perder para siempre si no se lucha por ellos. El ayuntamiento debería implicarse en Ponferrada 2030 desde este momento y espantar el pesimismo que abate la moral ciudadana.

jueves, 23 de febrero de 2017

LEÓN 2030

La sucesión de noticias diarias propicia poco la reflexión de lo que deseamos a medio y largo plazo. Sin embargo resulta imprescindible construir una imagen de a dónde queremos que lleguen nuestras ciudades y territorios. La reflexión estratégica, que así se llama, resulta necesaria para actuar con inteligencia. Si no se realiza, el día a día se convierte en un caminar a “salto de mata” de la actualidad. Y las ciudades van perdiendo perfil poco a poco, puesto que hay otras urbes donde los objetivos de medio plazo sí existen. León es una ciudad que se descolgó de esos procesos de reflexión, lo que se ha traducido en una pérdida de relevancia en los últimos veinte años. La tendencia actual marca un declive que podría llevar a medio plazo a sucesos como el cierre del Corte Inglés, por ejemplo, o la desaparición de la Universidad de León para pasar a depender de terceros. Los casi 145.000 habitantes que llegó a tener se quedan ahora por debajo de 125.000 y siguen cayendo. Por eso, si se quiere revertir la tendencia, hay que marcar objetivos más ambiciosos y ceñir la gobernanza a los mismos. Para hablar de metas concretas miremos algunas facetas de la ciudad. La primera sería la consolidación del área urbana, que actualmente se encuentra dividida en multitud de ayuntamientos. Eso dificulta la gestión unitaria y la toma de decisiones, dejando un espacio metropolitano ingobernable. Un León ideal en 2030 incluiría, además del municipio capitalino, los actuales de Villaquilambre y San Andrés, y los más periféricos de Valverde de La Virgen, Sariegos, Santovenia y Valdefresno. Eso permitiría obtener más fondos del estado para el conjunto, enjugar la deuda, liberar fondos de los gastos de funcionamiento para hacer inversiones, ganar capacidad de interlocución ante el resto de administraciones, unificar la red de transportes, unir servicios, etc. Otra meta de León 2030 sería completar la red de comunicaciones urbanas con el tren de FEVE, una nueva carretera que entrase por el área deportiva del campus, mejoras en los accesos desde Lorenzana, el cierre de la ronda norte, una entrada directa al aeropuerto, una línea de cercanías de RENFE o el diseño de la ronda León 50 para comunicar toda la periferia metropolitana. Un objetivo más sería organizar los espacios industriales por tamaños de parcela, los espacios de servicios con el reparto de áreas comerciales, un mapa de instalaciones deportivas, centros de cultura, patrimonio, parques y espacios naturales o centros educativos. La consideración de León 2030 mejoraría la ciudad en términos comparativos con el resto del país.

jueves, 16 de febrero de 2017

LOS GUÍAS EN MONUMENTOS

La visita guiada es hoy un elemento imprescindible para disfrutar en plenitud del recorrido en un monumento. La satisfacción del visitante es muy superior cuando se da a conocer los detalles del lugar, las peculiaridades y las anécdotas. Sin embargo no siempre esta experiencia es positiva. Recientemente visité el Monasterio de las Huelgas Reales en Burgos. Se trata del panteón real de Castilla y reúne un conjunto de piezas extraordinarias. El recinto está gestionado por Patrimonio Nacional y la visita fue pilotada por una guía que supo construir una de las peores de mi vida. La señora fue un vademécum de lo que no se debe hacer: pasiva, displicente, poco implicada e incapaz de resaltar el carácter excepcional de muchas de las piezas que allí se aprecian. Poco después acudí al Museo de la Evolución Humana, donde otra guía nos mostró cómo se puede realizar un buen trabajo lleno de entusiasmo, implicación, claridad expositiva y simpatía. La labor se hizo en ambos casos, pero el resultado fue radicalmente diferente. En el guiado de un monumento hay dos aspectos que marcan el devenir de la visita: la implicación personal del profesional por una parte y la capacidad para destacar lo importante del monumento por otra. Digo esto porque hace pocos días recorrí en una nueva visita guiada el museo de San Isidoro. Debo decir que la persona que la condujo tenía la implicación personal adecuada. Sin embargo no fue capaz de transmitir la relevancia del lugar en toda la magnitud que tiene. Es cierto que habló de las primeras cortes, que explicó el panteón de los reyes o que comentó algunas anécdotas, pero el relato estuvo trufado de tecnicismos y de fechas que la mayor parte del público no entendía. Cuando se cita una fecha en una visita guiada hay que contextualizar, decir lo que pasaba en esa época o no sirve para nada, salvo despistar al público. Hacer descripción con tecnicismos ante un espectador profano es inútil y hace perder la atención del grupo. Y ambos usos están muy arraigados en ciertas escuelas profesionales de guías, sustentadas por ciertas mentalidades profesorales anticuadas. Hay que hablar con una claridad adaptada al público. La alternativa es realizar un trabajo mejorable. Y en León hay un ramillete de monumentos excepcionales que dan un enorme juego al guía para captar la atención del turista y engrandecer la visión de la ciudad. Eso es labor profesional del guía y, si no se hace, se está realizando un mal trabajo. Por eso hay que pedir a estos profesionales que aúnen simpatía, conocimiento, claridad, implicación y narrativa. Nada menos y nada más.

jueves, 9 de febrero de 2017

EL DEBATE TERRITORIAL EN ESPAÑA

La presión del independentismo en Cataluña ha concentrado el debate territorial en España. Esta deriva hacia el monotema catalán aparta la atención de la que debería ser inicialmente una discusión basada en datos. El independentismo pone por delante los sentimientos, que parecen tapar toda argumentación alternativa. Incluso llega a inducir un efecto perverso en el resto del estado que desliza el análisis hacia el mismo campo de juego: el sentimental. Sin embargo hay una realidad objetiva que, sin devaluar el valor de lo identitario, tiene dos ejes principales en lo territorial. El primero es que no hace falta ya especular sobre el resultado de la centralización o la descentralización en España porque 35 años de estado autonómico nos contemplan. Los resultados son claros. Se ha llegado a un nivel de descentralización que pocos países en el mundo pueden igualar. El país ha depurado un sistema de gestión pública poderoso, ya que funciona eficazmente en términos de prestación de servicios. Las cifras de evolución económica son globalmente extraordinarias. Además España ha desarrollado la malla urbana más potente de Europa bajo este periodo. El segundo vector del debate territorial, el estadístico regional, descubre que son las autonomías uniprovinciales las que mejor han evolucionado respecto a sus entornos. Los tres parámetros clave: empleo, renta y población así lo demuestran. Cada autonomía uniprovincial es mejor que las provincias de su entorno que no lo son. Casos intraautonómicos de diferencias intolerables como Coruña/Orense, Valladolid/Zamora, Toledo/Albacete, Sevilla/Jaen o Valencia/Castellón demuestran el mal resultado de las autonomías multiprovinciales. De hecho reclamaciones como la de la autonomía leonesa deberían basarse en modelos uniprovinciales, para agruparse a posteriori en función de lo sentimental y lo cultural. Así lo demuestra la experiencia vasca, tan fructífera en términos de renta y empleo. Es una evidencia que todo lo que salió de Castilla (entendida como maremágnum donde la diferenciación no existe) progresó bien. Todo lo que quedó en Castilla fue mal en estos 35 años. Así comparar León con Cantabria y Navarra, que eran provincias similares hace tres décadas, causa dolor a los leoneses. Por eso planteamientos centralizadores -como los de Rivera por ejemplo- sedicentemente racionales, son puramente ideológicos en lo territorial. No hay nada objetivo ni basado en la experiencia que apoye las tesis centralizadoras. En consecuencia el debate territorial debe plantearse sobre otras bases.

jueves, 2 de febrero de 2017

LOS CAMBIOS DEMOGRÁFICOS EN LEÓN

Se han hecho públicos los datos de padrón municipal como cada año. Ya se puede consultar la población a 1 de enero de 2016 en la web del INE. Como en años anteriores, hemos podido ver que León viene perdiendo entre cinco y seis mil habitantes anualmente. Dado que en enero de 2016 tenía 473.600, actualmente ha de contar con unos 468.000 habitantes. Así que desde 1996 hasta hoy desaparecen 50.000 censados. Es una caída descomunal y va siendo hora de que las instituciones adopten medidas especiales para corregirlo. Podemos hacer un ejercicio de análisis que, aunque no permite el desahogo, es más útil para el común. En primer lugar hay que afirmar que la población en el campo cayó rápidamente en estos veinte años, de manera que la provincia que tenemos hoy tiene poco que ver con la que teníamos en los noventa. Las áreas urbanas también pierden globalmente población, pero lo hacen con más lentitud. En consecuencia tenemos poca población netamente rural y muy dispersa. Para dar servicios a estos ciudadanos hay que repensar la administración pública refundiendo ayuntamientos y fortaleciendo el papel insustituible de las juntas vecinales que aún queden operativas. Fuera de las redes rururbanas de León y Ponferrada, hay menos de 50.000 personas -viviendo realmente- en una superficie que es como la provincia de Lugo. Hay que simplificar la administración, tener menos gasto de gestión y dedicar la mayor parte del presupuesto a dar servicios. Por su parte las áreas urbanas -obviando casos extremos como el del Ayuntamiento de Villablino- declinan o se estancan. Un caso especial es el de la capital: León Ciudad pierde últimamente unos 1.800 habitantes al año, por lo que seguramente en este momento no llegue a los 125.000. Ha perdido veinte mil censados en veinte años y va a peor. Y su área metropolitana tampoco está ganando ya población, sino perdiéndola: San Andrés, Villaquilambre, Valverde de la Virgen o Valdefresno se estancan o caen. La situación de esta ciudad requiere un ejercicio de liderazgo y medidas especiales que causan inquietud porque no parece existir la predisposición para realizarlos. Ponferrada y su entorno inmediato sufren el mismo proceso, pero con más suavidad por el momento. Hay que evitar que caiga en la dinámica de la capital. Un dato positivo es que los nodos intermedios (Astorga, La Bañeza, Bembibre, Santa María del Páramo, Sahagún…) han dejado de caer o caen muy lentamente. Puede ser una consolidación que se traduzca en una oportunidad para fijar residentes. Hay que garantizar una cartera de servicios al ciudadano en estas cabeceras.

jueves, 26 de enero de 2017

CARBÓN, POLÍTICA Y ECOLOGÍA

El aumento que ha experimentado el consumo eléctrico en estos días por la ola de frío ha provocado un ascenso del precio del kilovatio hasta cotas desconocidas desde hace mucho tiempo. La subida ha dejado al descubierto que, cuando se eliminan o reducen ciertas fuentes de electricidad en el mix de producción energética del país, los precios suben. Ahora resulta que descubrimos que, si el viento, el sol y el agua aportan menos producción, el recibo de la luz crece. Eso quiere decir que las energías renovables no son tan caras como se ha difundido. Por otro lado parece ser que el carbón es necesario para compensar estos aumentos de producción. Pero resulta que el precio de importación, tan socorrido para descalificar la producción local, puede subir por encima del nacional, como se experimenta estos días. Y en medio de todo esto la planta de vanguardia, ubicada en la CIUDEN de Ponferrada, para aplicar tecnologías que hagan el carbón local -entre otros- menos contaminante está siendo liquidada por el gobierno central. Pero la última noticia, la más ofensiva para el interés general, es que las centrales que queman gas son las más caras de cuantas generadoras tiene el sistema. Si se valora que durante la etapa previa a la crisis se construyeron muchas y se edificó un parque gasístico muy por encima de las necesidades del país con criterios políticos, deducimos algunas cosas más. Por ejemplo que esa decisión errónea ha supuesto que varias centrales de ciclo combinado permanezcan cerradas casi todo el año, aunque estemos pagando sus gastos de amortización en el recibo de la luz. También se deduce que el hecho de tener un parque de generación que duplica la demanda que el país tiene la mayor parte del año ha sido producto de decisiones injustificables. Finalmente hay que concluir que en años pasados se ha empujado a España hacia el consumo de gas, que es una fuente de energía no autóctona, cara y que nos deja a merced de países poco estables. Esta forma de proceder no tiene que ver con la ecología, argumento al que se ha recurrido para liquidar el carbón; tampoco con el abaratamiento, discurso con el que se ha paralizado la inversión en renovables. Por lo tanto la causa que parece sustentar esa decisión es el beneficio económico de las empresas eléctricas, únicas interesadas en la importación masiva de gas natural. Urge que el gobierno de España dirija de verdad la estrategia energética para defender el interés general. La indolencia, la incompetencia y la sospechosa colaboración de algunos políticos nos han traído a esta detestable situación.

LIDERAZGO Y DISCRIMINACIÓN

Una reunión de cámaras de comercio de Galicia, Asturias, León y Cantabria reclama que se tenga en cuenta a estos territorios en la estrategia de desarrollo logístico “Conecta Europa”. Este documento de las instituciones europeas se traduce en impulsar inversiones con fondos comunitarios para mejorar el negocio y el desplazamiento logísticos en torno a grandes ejes de transporte europeo. El planteamiento del Gobierno de España y el de la Junta de Castilla y León han servido hasta ahora para relegar el corredor entre Burgos y los puertos de Santander, Gijón, La Coruña y Vigo, a través de León, en favor del que llega a Aveiro desde Valladolid y Salamanca. La Junta de Castilla y León ha contestado a este cónclave de cámaras de comercio, nominado “Cumbre del Noroeste”, que es mejor que se adhieran a la estrategia ya pactada. La respuesta parece absurda por cuanto el resultado práctico de los movimientos de la Junta es que León se queda fuera y, por lo tanto, todos los territorios para los que es enlace obligado también. La Cumbre del Noroeste no se alía con la estrategia de la Junta porque es dañina para sus intereses. Es más, la postura de la Junta toma partido en favor de unos territorios de la autonomía y en perjuicio de otros. La pretensión de desactivar el movimiento de las patronales del noroeste es en consecuencia torpe, de lo que se deduce que les ha pillado desprevenidos. Y no es extraño que a la Junta le coja por sorpresa la contestación a sus estrategias de desarrollo logístico porque la patronal leonesa se ha caracterizado por la docilidad ante decisiones que eran claramente lesivas para León y, por ende, para los propios empresarios a los que representa. Resulta triste que la iniciativa de esta cumbre haya llegado desde fuera de León, la provincia que más tiene que perder con la política autonómica tal y como está planteada. Lo lógico es que León fuese un centro de liderazgo de la reivindicación. Para las cámaras, poner de manifiesto que los intereses de León colisionan con los de otras provincias es imprescindible, por muy incómodo que resulte. Que nuestras rutas compiten por los tráficos con otras de la autonomía es una realidad patente desde el nacimiento de esta autonomía. Pero resulta aún más inaceptable que la Junta tome partido declaradamente en favor de unos territorios y en contra de otros. El dicho de que lo que beneficia a una parte de la autonomía beneficia al resto puede ser verdad, pero en la mayoría de los casos es mentira; y en este es una tontería manifiesta. Por eso que vengan de otras autonomías para reclamar aquello que nos favorece infunde cabreo y esperanza.

EL PALACIO REAL DE LEÓN

Que León haya sido una ciudad de reyes abre oportunidades singulares para su promoción. Las distintas ubicaciones por las que se trasladó el palacio real y los restos que de él quedan forman un conjunto con el que muchas ciudades no pueden competir. Hay numerosos edificios y huellas producto de la herencia de tres siglos y pico como capital regia. En conclusión, “León, ciudad de reyes” podría ser un proyecto que marcase diferencias en la carrera por hacer más atractivo este destino. Conocemos 4 ubicaciones distintas de las sedes palaciegas. Tres lo fueron cuando los reyes tenían sede permanente en la ciudad: la zona de la Catedral, la Plaza del Conde y la zona de San Isidoro. De la cuarta, entre el Palacio del Conde Luna y el gobierno militar, ya con la sede regia solo temporal, apenas queda nada. Sin embargo aún permanecen por ejemplo un par de contrafuertes prerrománicos en los muros del museo diocesano o una catedral gótica que solo se explica en una sede regia. En ella aún se intituló Rey de León el Infante Juan. En el área de la Plaza del Conde queda una parte de la segunda capilla palatina y panteón real, en lo que conocemos como Palat del Rey. Además una ventana prerrománica, probablemente de aquellos reales, corona tras su traslado la puerta del palacio del Conde. En éste se guardan muros de tapial del que fuera segundo palacio del rey de León. Pero los restos más importantes son los del tercer palacio real: su capilla, el panteón familiar, la torre del palacio -que da nombre a una calle- y también dependencias de los reyes en lo que supone un insólito edificio del románico civil. Probablemente San Isidoro esconde mucho más que esto pero, aún cuando no hubiese más, ya resulta extraordinario. Por eso alrededor de los palacios reales de León, bien estudiados por Pérez Gil, se puede crear una ruta fascinante que nos lleva a ver los diplomas reales, el tesoro de los reyes, la documentación del Fuero de León de 1017, la curia regia de 1188, el prerrománico leonés, la muralla… y la ciudad actual, con su papel geoestratégico en el norte peninsular. Incluso la herencia romana en la ciudad puede ser visitada de la mano de un proyecto de “León, ciudad de reyes”: las murallas de la legión que atrajeron a los reyes de Oviedo hasta sus puertas o las termas romanas que fueron su primer palacio aquí, o la torre romana “de los Ponce”, que se integró en las casas episcopales, o la no menos romana “de San Isidoro” que acabó siendo parte del palacio regio. Los reyes de León se apoyaron en la infraestructura romana para ser lo que fueron y su influencia alcanza nuestros días.

jueves, 5 de enero de 2017

DINAMISMO LABORAL LEONÉS

El análisis de los datos de cotizantes a la Seguridad Social a diciembre de 2016 permite extraer datos interesantes sobre las características del mercado laboral leonés y su evolución. En primer lugar quiero hacer una crítica a aquellos que difunden que los leoneses son menos dinámicos que los ciudadanos de algunas provincias que van mejor en los alrededores. La afirmación no se sostiene si nos atenemos a los datos. León cuenta a cierre de año con 38.651 autónomos, gente que trabaja porque tira de su propio proyecto laboral. Suponen un 25,40% de los cotizantes. Si miramos en las provincias del entorno que vayan mejor, resulta que en Asturias solo el 21,57% de los cotizantes son autónomos. Cantabria y Burgos tienen poco más de un 20% de sus cotizantes emprendedores. Eso por no hablar de Valladolid, donde solo el 18,49% de los cotizantes pilotan su propio proyecto laboral. Se puede argumentar que muchos autónomos son empleados encubiertos, que en León la gente se hace autónoma a la desesperada, que no hay alternativas … (aunque lo dudo porque en 2006 las cosas no iban tan mal y la proporción de cotizantes era similar), pero en ningún caso se puede decir que las otras provincias vayan mejor porque sus ciudadanos son más emprendedores o dinámicos. Es más, se diría que por ejemplo en Valladolid, Burgos o Cantabria lo son mucho menos que en León a la luz de los datos. Otra cosa es buscar explicaciones a por qué las nuevas empresas tienen alta mortandad o porqué el empresariado no consigue hacer empresas grandes, pero ese es otro gran debate y no privativo de León. En segundo lugar hay que comentar que desde el mínimo alcanzado en 2013, después de un auténtico desplome de 6 años de duración, León ha ganado 1300 cotizantes en 4 años, que igualan la cifra a la de 2012. Por tanto hemos compensado en 3 años lo que caímos en 1. El crecimiento es, en consecuencia, débil y no comparable al de España que compensa año de caída con año de crecimiento. Cabe añadir que los trabajadores por cuenta ajena del régimen general han pasado de 121.500 en 2006 a 113.000 diez años más tarde. Los cotizantes del régimen especial de la minería bajaron en 2.500. Quedan poco menos de 600 cotizantes de este régimen singular, tan significativo en la provincia leonesa, después de perder 400 en el último año. Quizás estemos a punto de ver en qué dimensión quedará estabilizada la minería en el próximo decenio en la economía leonesa. Su desplome ha sido sin duda la mayor causa de declive del mercado laboral leonés, ya que sus efectos sobre el resto de la economía eran enormes.