jueves, 20 de septiembre de 2007

Esquizofrenia Política

La reforma del estatuto de autonomía de Castilla y León está poniendo en evidencia contradicciones entre miembros del partido popular de León. La posible inclusión en el texto enviado a Madrid de alusiones a la Región Leonesa y a sus diferencias del resto de la comunidad autónoma inquieta a la cúpula popular. Pero es la directiva de Valladolid la que más agitada se muestra.

En contraste, es público que un amplio grupo de militantes populares de León manifiestan en privado sus preferencias por una autonomía leonesa o por un reconocimiento especial hacia esta región. En esa misma intimidad expresan su queja por el centralismo, pero sus lamentos no trascienden de las barras de los bares. En resumen, reconocen la singularidad leonesa y los perjuicios que ocasiona su solapamiento forzado por las autoridades autonómicas.

A pesar de ello no parece que los conservadores leoneses estén haciendo labor alguna por reclamar lo que la lógica dicta: el reconocimiento de la Región Histórica Leonesa, tal y como fija la Constitución. Choca también constatar cómo ediles leonesistas, traspasados al PP desde la UPL, como los alcaldes de Lorenzana, La Virgen del Camino o Toreno, no actúan en coherencia con sus ideas. De igual manera ¿cómo entender el silencio de algún portavoz municipal popular que hasta hace poco mostraba su carnet de la UPL?

Por su parte, asombra la falta de pulso en esta ocasión de quienes se decía eran encendidos defensores de León: unos con el moranismo, otros mientras se sumaban a manifestaciones leonesistas militando en Alianza Popular. ¿Qué ha sido de la coherencia ideológica y de las creencias de esos políticos? ¿Se agotó la integridad para defender la propia tierra más allá de los intereses del partido o del cargo?

León no recibe reconocimiento alguno efectivo en el estatuto todavía vigente y podría no obtener ninguno en el nuevo. Sin embargo la elaboración del primero se produjo en unos momentos de confusión que ciertos caciques aprovecharon para configurar una autonomía a su medida. Por contra, la actual reforma se hace en un marco social diferente. Los leoneses son ahora conscientes de la continuada agresión que el nuevo texto garantizaría si no recoge la singularidad leonesa.

Por esta causa, si los populares leoneses y su sección de inmigrados políticos desde la UPL permanecen en silencio ante el atropello de los derechos de León se estarán convirtiendo en cómplices. Ambos pueden elegir entre permanecer como marionetas de intereses foráneos o recuperar la dignidad política que hasta ahora no han conquistado en este proceso. El requisito para salvar su papel en la reforma estatutaria es realizar un gesto eficaz a favor de León. Se trata pues de un reto desde conceptos tan clásicos como los de la honra y los principios.

2 comentarios:

juan luis dijo...

La indignidad de nuestros politicos raya la ignominia. Pero es imposible que se reaccione sin alguna fuente interna que detone el sentimiento leones de forma endogena. "No hay motivo", dicen nuestros proceres. Es el momento desde ahora y hasta las elecciones de explicar que si lo hay. Y hemos tenido oportunidades, al menos, de dejar una puerta abierta a la reivindicación a medio plazo, como hubiera sido el reconocimiento de la birregionalidad. Hasta en eso fracasamos...

Cisastur dijo...

Nunca tuvimos más capacidad reivindicativa que ahora. No te desanimes, no cabía esperar nada de este proceso.
Si tomas perspectiva descubrirás que el tiempo juega en nuestro favor, por más que nos empeñemos en lamentar lo que nos pasa. Hay que seguir manifestando con claridad lo que la razón nos dicta. Sin recursos estrafalarios, pero sin complejos también.
Al final lograremos lo que pretendemos.